A través de las regresiones que sufre con cierta frecuencia, Laura —una joven investigadora de la Galicia feudal— descubre la verdadera vida del impulsor de la construcción de la catedral de Santiago de Compostela, Diego Gelmírez. Su marido Felix no acaba de comprender que se sienta tan involucrada en estos acontecimientos del pasado remoto, y piensa que Laura está siendo manipulada y timada por un hipnotizador. Además de afrontar su fracaso matrimonial, ella tendrá que permanecer alerta ante las envidias de los colegas de la universidad, como su director de tesis, el doctor Callaghan, que no ha dejado en ningún momento de boicotear su investigación.
La idea es sí no está mal, lo que me hastió bastante es que hay mucho relleno y bastante repetición en lo grandioso que fue Diego Gelmírez según la autora. Sí, sí, un ambicioso, dado a las obras monumentales y eso. El tema que su maquiavelismo es muy naif para alguien que hizo lo que él hizo. Intentar dotar de una sensibilidad, alma o parecido a alguien cuyas acciones indican que difícilmente fuese de esa forma, lo convierte en una personalidad forzada porque como la misma autora indica, enemigos tenía a montones y amigos mmm. Félix como marido es un cuadrado, Laura no está del todo construida más allá de sus desmayos y sus regresiones, entonces aparece Lara... El profesor tampoco está bien delineado, siempre quiere tener razón . Pedro Gelmírez ni siquiera tiene personalidad. ¿El viaje? Bastantes alabanzas a los pobladores a lo largo del Camino, me parece perfecto que les rindiese un tributo si tan bien la han tratado, tanto en Galicia como en Portugal. Tardé un poco más luego de la mitad por la reiteración de halagos a Gelmírez. Es interesante desde el punto de vista histórico y de paisajes, no tanto en cuanto a los personajes en sí. Es un regular.