Es de noche, estoy muy borracho y aúllo en medio de un callejón que huele a meados y a la humedad propia de esta urbe. Es una advertencia, se avecina la lucha. Mi voz atronadora causa el deseado efecto sorpresa en esta pandilla de inútiles que rodean a una chica a la que llevaban un buen rato intimidando. Se acabó, ya he llegado.
Ella, un mujerón de unos treinta años, atractiva, con un cuerpo de auténtico escándalo y una mirada que destroza voluntades. Ellos, unos niñatos de poco más de veinte que querrían catar a una mujer de verdad por primera vez en su vida. No será esta noche ni será ella. Es mía.
Percibo su miedo en cuanto se vuelven hacia mí. Su miedo y también la satisfacción en el rostro de la chica, que al encontrarse con mi imagen dibuja un rubor salvaje en sus mejillas.
Darío Vilas (Vigo, 1979) es escritor y guionista, labores que suele compaginar con su profesión de técnico en comercio. Ha ejercido como articulista en diversos espacios culturales y publicaciones periódicas, como las webs Cultura Hache u Ociozero, o las revistas impresas Scifiworld y Transparencias.
Ha publicado relatos en numerosas antologías de relatos y ha sido galardonado con varios premios de literatura fantástica, siendo el más prestigioso de ellos el Premio Nocte 2014 concedido a su novela El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas (2013).
Babujal es su octavo libro en solitario y su primera incursión en el drama costumbrista con tintes de misterio.
Un ratito me ha durado la nueva dosis de las obras que nos brinda Darío Vilas Couselo, me llegó ayer y aunque estaba inmerso en otras lecturas las aparqué, la adicción es lo que tiene. Piezas desequilibradas es un libro de relatos de Darío escribiendo cosas de Darío como solo él sabe hacer (sus procesos mentales en ocasiones son muy inquietantes) si bien es verdad que salvo las primeras piezas inmersas en el sórdido mundo de Marquitos y Simetría en las demás he encontrado a faltar ese puñetazo en el plexo solar que hace que se te pierdan para siempre un par de latidos. ¿Quiere decir eso que que no haga gala de ese punto de mala leche? No, su relato Una luz al acecho la tiene de sobra ¿O su ironía? Tampoco, sus relatos ¿Quedamos? O La bruja lusa están impregnados de ella. ¿De qué me quejo entonces? De nada, pero la sombra de Marquitos es muy alargada y uno espera que su oscuridad lo contamine todo.
Muchas eran las ganas de leer a este autor y, pese a tener esperando en mis estanterías otras de sus obras (de las que me han hablado más que bien), he elegido esta antología, la que creo que es su primera publicación en solitario, para empezar a leerle.
🔸“Piezas desequilibradas” contiene once relatos, once historias que se leen en un suspiro y me han sabido a poco, no porque sean malas, al contrario, me han gustado tanto que me he quedado con ganas de más ¡mucho más!
🖤Ya con el primer relato, el que da título a la antología, Darío me tenía ganada. El resto ha sido una confirmación de que me lo voy a pasar podre con cualquier cosa que este hombre escriba. Me ha encantado su forma de escribir, cruda, dura y descarnada, sin restarle ni una pizca de calidad a la narración. Darío me ha conquistado con esa más que evidente intención de incomodar y el toque de humor (negro, claro 😈) que adereza todo.
🔸Sobre los relatos, quitando, tal vez, el último, que me ha gustado menos, el resto me los he gozado. Muy disfrutables todos y con unos finales contundentes, de los que te dejan el culo medio torcido.
📚Sabiendo que este es su primer libro publicado, me ha parecido curioso encontrar entre estos relatos a Marquitos, Simetría y Lantana, porque, aunque todavía no las he leído, sé que tienen relación con lo que serían sus próximas obras. No sé a vosotros, pero a mí me flipa encontrarme este tipo de conexiones en la obra de un escritor😍
🖤Después de abrir boca con este aperitivo, no tardaré en devorar las siguientes criaturitas lectoriles de Darío😋
Me ha gustado bastante esta antología de Darío Vilas, el primer libro que publicó con su nombre exclusivo. Antes había aparecido en algunas antologías junto con otros escritores. Ya me había leído anteriormente otra de él que se publicó después de esta: Absurdario. Y me encantó. Esta me ha gustado casi como la anterior. Y es que Darío Vilas destaca por su cuidada prosa y su originalidad por los relatos que escribe. Es contundente, directo cuando lo tiene que ser pero siempre con la elegancia de la buena literatura. No es casualidad que ganara recientemente el premio Nocte a mejor novela de terror 2014 por su novela El Hombre que Nunca Sacrificaba las Gallinas Viejas. Los relatos son muy variados, contundentes y los personajes son esas “piezas” desequilibradas que a, a modo metáfora, titulan el libro. Os lo leeréis en 1 día, aunque yo soy de esos que les gusta leeros con cierta lentitud, dejando un espacio entre una historia y otra para degustarla mejor. El libro fue editado por la desaparecida editorial 23 Escalones encontrarlo en papel es tarea ardua. Pero en formato digital se puede encontrar sin problema en la plataforma Lektu. Yo como romántico del papel que soy tuve la suerte de encontrarlo en su formato original. Y en verlo, no lo dudé. Pa la saca! Los relatos que más me han gustado han sido: - El demonio, Charles y Selvakumar - Un minuto y treinta y cinco segundos - La muerte imita el arte - Yo (y el autobús número 4) Los que menos: - Una luz al acecho - Purpúrea cicatriz
[···]Por lo que he podido percibir en esta obra, diría que es un autor al que hay que leer despacio, con mimo y atención. No creo que sus libros sean un mero pasatiempo que distraiga durante el trayecto en el tren, necesitan una lectura inteligente y sensible. Su sutileza (sí, a mí me ha parecido sutil) y esa riqueza de imágenes sin ahogarse el lo lírico pero conservando el estilo y el sentimiento, le hacen ser un escritor muy especial. Cada relato, cada pieza de este volumen desequilibrado, me ha producido sensaciones muy distintas. Unas veces no los entendía y me parecía que no llegaba a explicarse bien o que omitía las partes más importantes y ricas en contenido. Otras veces, sin embargo, ese mismo relato, lo encontraba perfecto, sensiblemente perfecto; con dobles sentidos, varias interpretaciones y esa sensación de "¿qué narices ha pasado aquí?". No sé si a todos los lectores les gustará esta antología, seguramente no, pero seguro que la mayoría se sentirá identificado con ella, desequilibrado y vulnerable. [···]