Hijo del ingeniero Rafael Chaparro Beltrán y la profesora Amintia Madiedo, pasó su infancia y adolescencia en el barrio Niza, que posteriormente fue tema de varios artículos periodísticos suyos. Estudió en el Colegio Helvetia y en la Universidad de los Andes, en la facultad de Filosofía y Letras. Con dos compañeros, funda allí una revista, Hojalata y conoce a Jorge Mario Eastman, gracias al cual comienza a trabajar como redactor cultural en la revista Consigna. En 1987 se gradúa con una tesis sobre Heidegger. Viaja a Montpellier, y al regresar comienza trabajar en el diario La Prensa. En 1989 conoce a Ava Echeverri, su esposa hasta 1993; ese mismo año viaja a Cuba donde asiste al curso de guiones de García Márquez . Al año siguiente Paula Arenas lo invita a trabajar en Zoociedad, de Cinevisión. Más tarde colabora en otros proyectos televisivos como La Brújula mágica y Quack (en este último junto a Jaime Garzón). La novela ,Opio en las nubes, cuyo ritmo y mezcla de técnicas narrativas hacen pensar en un James Joyce influenciado por el LSD y adicto al rock, ha sido duramente atacada por la crítica literaria más conservadora, que la considera una obra banal. Mientras tanto, muchos jóvenes de la cultura subterránea colombiana lo han convertido en un libro de culto. Pero es incuestionable que su éxito entre el publico -principalmente juvenil- trasciende su país de origen y es leído en diferentes partes del mundo. En los días pasados ha salido de imprenta su libro póstumo llamado "El pájaro Speed y su banda de corazones maleantes" manteniendo el ritmo y el estilo caracteriztico del autor. También existe un libro que reúne los relatos y artículos publicados por el autor en el periódico la prensa entre otros llamado "Zoológicos Urbanos. Historias mutantes" con apuntes y narraciones sobre su Bogotá y su vida cotidiana.
Rafael Chaparro murió el 18 de abril de 1995 en la clínica Santa Fe, en Bogotá, víctima de Lupus.
Este libro de cuentos póstumo tiene el estilo de psicodelia, droga, trago y poesía que ya se veía en su gran novela Opio en las nubes. Particularmente, me gustaron los relatos "El pez gato que engullía pianos negros", "Dios no cree en novelas policíacas" y "La pequeña confusión de la sangre".
Por el sur, por donde casi siempre llega, viene la lluvia. En mis manos el libro de Chaparro Madiedo. ¿No es esta la felicidad del alma? Siempre es saludable leer a Rafael Chaparro.
Con la lluvia no llega ni nunca volverá a llegar la Mujer-Lluvia, pero siempre vendrá su recuerdo: Pussy húmeda. Pussy mojada. Pussy lluvia. Pussy. Lluvia. Las líneas de Chaparro Madiedo (permítaseme llamarlo así, solo por los dos apellidos) están plagadas de besos sucios, de besos marchitos, de besos con sabor a whisky y a nicotina, repletas de besos muertos. De calles y parques, bares y sanatorios. Llenas de tardes nubladas y de lluvia; tardes llenas de gatos, películas tristes, hachís y dulce tristeza. Bares llenos de rock. Cafés llenos de tristeza. Allí donde es bueno sentarse, ver la lluvia y los pasos perdidos de los gatos que decoran el tiempo. Más rock.
Malabarista de las palabras. Palabras y malabares. ¡A tu salud Chaparro Madiedo! Por el recuerdo de la Mujer-Lluvia. Pussy-Lluvia. Pussy. Lluvia.
Algunos cuentos son realmente complicados de entender, sin embargo, la manera en que están narrados hace de cada uno algo bastante atractivo de leer. Algunos son cuentos golpeados, las palabras se repiten, aunque es la forma de escritura del autor. Hay cuentos buenos, otros que son tan confusos que no los entiendes, no obstante, en cada uno te sumerges en esa atmósfera ácida y surrealista.
Compendio de cuentos surrealistas, donde se siente la esencia de Rafael Chaparro Madiedo, sus formas de escribir, de describir la ciudad de Bogota, Paris y su mundo interno. Libro psicodélico, de formas y texturas que son un viaje a la mente del autor, en cómo mira, siente, ve el mundo desde las calles.
Los cuentos de Chaparro Madiedo son difíciles de entender, pero están tan bien escritos que te sumergen en las sucias calles de Bogotá y sus peculiares habitantes.
Si han leído las crónicas periodísticas y las novelas de Chaparro Madiedo, disfrutarán estos 13 cuentos.
Algunos cuentos distraen bastante, son entretenidos y te sumergen en atmósferas que por sí solas dan mareo; otros son imposibles de comprender, parecen producto de un viaje con muchas drogas del que no puedes salir. En general, al terminar esos cuentos extraños siempre queda un sabor en la boca que te dice: "hay algo que te falta por comprender." y también nace un gusanito en tu pecho que te incita a vivir esa vida que se relata.
En conclusión bastantes contradicciones te crea, puedes llegar a odiarlo, puedes llegar a quererlo... Para hacer justicia a esa contradicción que mencioné le coloco tres estrellas, pero pueden ser 1 o pueden ser 5, todo depende del lector, todo depende de qué lado quieras estar... En mi caso he preferido quedarme en la mitad y evitar el conflicto.