Piel de Perdedor es un relato ágil, vigoroso, con una tensión narrativa casi cinematográfica. Retrata un tipo de juventud cuya máxima aspiración vital se reduce a prolongar las noches durante los fines de semana. Las discotecas del extrarradio de las ciudades, la música máquina y el trapicheo con drogas configuran el escenario donde el protagonista se mueve retrasando un destino inevitable. Narrada en primera persona por Alex, un joven universitario perdido y confuso en el marasmo ideológico que impone el sistema, la novela muestra la vida urbana de muchos jóvenes con un futuro incierto y cuyo único refugio es la diversión. Sexo, música, drogas y alcohol son los cuatro nuevos mandamientos. Los lectores más jóvenes se identificarán con una lectura abundante en diálogos e incisiva narrativa.