El Primogénito ha logrado liberarse y apoderarse del Olimpo, que ahora muestra un aspecto acorde con el de su soberano. Por su parte, Hera decide redimir los errores del pasado devolviendo a las amazonas a su estado original con la excepción de Hipólita, que sigue siendo una estatua de barro. Decidida a derrotar al Primogénito y a cambiar muchas cosas en Isla Paraíso, Wonder Woman asume su papel de diosa de la guerra... y de reina de las amazonas.
Brian Azzarello (born in Cleveland, Ohio) is an American comic book writer. He came to prominence with 100 Bullets, published by DC Comics' mature-audience imprint Vertigo. He and Argentine artist Eduardo Risso, with whom Azzarello first worked on Jonny Double, won the 2001 Eisner Award for Best Serialized Story for 100 Bullets #15–18: "Hang Up on the Hang Low".
Azzarello has written for Batman ("Broken City", art by Risso; "Batman/Deathblow: After the Fire", art by Lee Bermejo, Tim Bradstreet, & Mick Gray) and Superman ("For Tomorrow", art by Jim Lee).
In 2005, Azzarello began a new creator-owned series, the western Loveless, with artist Marcelo Frusin.
As of 2007, Azzarello is married to fellow comic-book writer and illustrator Jill Thompson.
Wow, this is the best version of Wonder Woman you have ever seen! I love the fables-like modern ways of the old gods, I love the secondaries, I love the villains, I love the pencils but over all I love Azzarello's Diana far away from the feminist, or the great warrior, or the peace embassador... in fact she is the sum of all of this women.
By the way this saga is totally out of the new 52's crossover. You must read it!
Damn! Now I want to read again the George Perez's run of Wonder Woman.
No importa la duración en esa carrera eterna hacia el futuro inalcanzable, todo concluye.
Tres años han pasado desde que Brian Azzarello tomó las riendas de la serie de la amazona Diana con un objetivo muy claro. En su mente había una historia que contar y para ello iba a usar a todo el panteón griego. Una vuelta a las raíces mitológicas del personaje, un ejercicio de ingeniería homérica en que los dioses se han actualizado a los tiempos que corren y son retratados como mortales que se arrastran en el fango de las emociones, maquinando cual mafiosos que pugnan por acceder al poder ante la falta de Zeus.
En este tomo asistimos al final de esta etapa que aglutina el gran final. Diana y sus aliados deben hacer frente a las ansias de venganza del primogénito. En su afán por destruir a todos sus hermanos ataca con virulencia Isla Paraíso al que Wonder Woman, las amazonas, Orión y otros dioses apenas pueden contener. La sangre corre entre los adoquines de la isla y toca enfrentarse cara a cara a la encarnación de la venganza pura. Solo la entereza de Diana asumiendo quien es, aceptando su condición de diosa y su voluntad podrán hacer frente a la destrucción de todo el panteón. La pregunta es si eso será suficiente para contener miles de años de deseos de venganza por parte del Primogénito.
Azzarello llega a estos números con los deberes bien hechos. Si bien estamos ante un final algo predecible y no muy espectacular en cuanto a su ejecución, se perdona por el camino tan bien estructurado y definido que hemos recorrido para poder llegar hasta aquí. Pero así es Azzarello. Sus finales no son de infarto, son de desarrollo suave. El final se escribe solo de puro razonable y remata tres años de una historia que ha consagrado a Diana a lo alto como deidad, amazona y superhéroe.
Tal vez la parte más censurable del trabajo de Azzarello al frente de la colección no sean precisamente sus guiones o como desarrolla, no solo la trama y a los personajes, sino el cómo se ha ignorado en otras colecciones lo que Diana ha de sufrir en su propia colección. La experiencia que Azzarello nos hace vivir no se traslada a la Diana de la Liga de la Justicia o Wonder Woman y Superman. En ambas se retrata más la parte superhéroica del personaje y se deja pasar todo el nuevo badaje que el personaje está ganando en su propia colección. Este tomo es crudo en violencia, donde la parte más guerrera de Diana se manifiesta en todo su esplendor, hasta hacerla madurar como líder de sus hermanas mientras asume su responsabilidad como nueva reina, diosa y héroe. Esa metamorfosis es lo que nos demuestra que el objetivo de Azzarello, ese del que hemos hablado desde el principio era el de evolucionar al personaje y llevarlo al siguiente nivel. Diana es más que un superhéroe. Diana es una fuente de inspiración, es amor y honestidad, es violenta, decidida, implacable pero sobre todo es un líder que guía a su gente en los momentos más oscuros. Azzarello nos deja una nueva y reforzada Diana lista para acometer los nuevos retos que creen los nuevos guionistas. Queda la incógnita si estos desmantelarán o no lo que se ha construido a lo largo de tres años, pero sea como fuere siempre nos quedarán estos 35 números para deleite reiterativo. George Perez fue capaz de ver el potencial de este personaje, Phil Jimenez supo devolver la esencia de Perez, Messer Loebs no mostró el lado más violento de las amazonas… tantos y tantos escritores y dibujantes han perfilado de una manera u otra a Diana que no es difícil ver que Azzarello se ha limitado a crear una historia que amalgama todas esas facetas para acabar con una Wonder Woman más renovada que nunca.
Y aunque el final puede parecer anticlimático, no lo es en absoluto. Su lectura y conclusión no va a dejar indiferente a nadie, bien porque guste o bien porque decepcione, pero sea lo que sea el objetivo está conseguido y es lo que cuenta. No debemos dejar pasar el comentar la labor de los dibujantes implicados en esta etapa. Su tarea en cuanto al rediseño del panteón es soberbio. Pocas veces se han visto a los dioses tan acordes a su propia condición y pocas veces se han podido ver tan integrados en los tiempos que corren. ¿Cuánto hay de Cliff Chiang y cuanto de Azzarello? La verdad es que no importa. El binomio dibujante y guionista ha funcionado a la perfección como un perfecto engranaje que ha sido capaz de elevar aún más toda la etapa. En este tomo recuperamos en los números finales a Chiang, que es hábilmente sustituido en los anteriores por Goran Sudžuka, ganando poder ver a Diana más majestuosa que nunca con su armadura y enfrentándose al primogénito con toda su fuerza de voluntad. Punto y final a una etapa que deja una satisfactoria sensación de formar un todo en el que el personaje se dignifica a sí mismo, define de manera clara y evoluciona marcadamente. Tridimensionalidad que se puede palpar a lo largo de la historia, incluso cuando estamos en el Olimpo entre dioses, la suspensión de la realidad tan necesaria para acometer la lectura del tomo no resta credibilidad a todo el conjunto. Una historia de deidades mafiosas, de voluntades incorruptibles, valor, coraje y liderazgo que hacen que haber llegado hasta aquí haya merecido la pena. Guion - 9.5 Dibujo - 9 Interés - 9 9.2 Valoración Global
Punto y final a una etapa para el recuerdo. Un trabajo excelente que deleitara tanto a los más clasistas, como a los que buscan algo nuevo con el personaje.