«La buena prosa es como el cristal de la ventana». Con esta cita de George Orwell abre William Lyon este manual editado por @librosdelko. Y aunque enfocado a periodistas y aspirantes al oficio, puede servirle a cualquiera.
Todos escribimos, y lo solemos hacer mal. De manera confusa, farragosa, rebuscada. Redactamos correos electrónicos que necesitan varias lecturas para comprenderlos. Publicamos reseñas en esta red cuyo propósito parece ser lucirnos. No solo escribimos, también leemos malos textos: cartas de bancos o administraciones, piezas periodísticas, anuncios…
William Lyon señala la edición como la gran olvidada del periodismo español y también de la lengua española. Comparado con el mundo anglosajón, que premia la concisión y la claridad, vivimos rodeados de oraciones y palabras largas, tópicos, desorden sintáctico y sustantivos superfluos. Apenas revisamos lo que publicamos, y se nota.
En poco más de 130 páginas y con pequeñas dosis de humor, Lyon presenta en «La escritura transparente» buenos y malos ejemplos, acompañados de consejos basados en su experiencia. Analiza noticias y reportajes para señalar lo enrevesado de su construcción y ofrecer alternativas más transparentes. Con citas de otros autores refuerza sus argumentos y nos sitúa ante una realidad incómoda: escribimos mal por pereza y por costumbre.
Se dice que la comprensión lectora está por los suelos. Se señala a adolescentes y a niños, pero se incide poco en la escasa competencia en expresión escrita. No es un problema exclusivo del periodismo. Este manual ofrece herramientas útiles para mejorar en el día a día. Me quedo con dos: evitar frases largas y leer en alto lo que escribo. Siempre. Como acabo de hacer con esta reseña.