Antes de que el libro y la página impresa ocuparan toda la escena, existió otra galaxia intelectual en la que la voz, la memoria y la página manuscrita bastaban para expresar todo el saber y el sentimiento humanos. Los autores antiguos y medievales dictaban sus obras, no las escribían; con el fin de concentrarse en la memorización, el auditorio escuchaba leer, no leía, y la página manuscrita era una reproducción de la voz más que un medio de comunicación autónomo de una técnica que nos permite seguir de cerca el hilo de nuestros pensamientos. Estos actos, que de tan familiares se han vuelto imperceptibles, son resultado de profundas transformaciones históricas y culturales. Se ha olvidado el largo proceso que fue necesario para que el ojo humano se adaptara a realizar por sí solo el reconocimiento de los signos, sin el auxilio de la vocalización.
Cuando las obras antiguas pasaron a la escritura, toda esa actividad verbal y memorística que se encontraba en su origen quedó acallada. a este mundo, hoy en el olvido, se dedica esta historia.
La marcada distancia entre el lector y la escritura en la actualidad se encuentra matizada por el olvido que de algún modo nos hace culpable en la ignorancia de cómo llegamos a ser lector de lo escrito, de cómo ese objeto, que hoy llamamos libro se fue transformando hasta hacerse parte de nuestra vida, sin importa el papel o su forma digital. Potenciar el objetivo de investigación de años atrás para recorrer esa travesía por la escritura es un trabajo sumamente laborioso que a la larga nos pone claro de algunos conceptos que están sellando en nosotros, pero para llegar donde están fue todo un proceso.
El libro La travesía de la escritura de la cultura oral a la cultura escrita del lingüista Sergio Pérez Cortés es uno de esto libro que al leerlo no te deja igual, pues cada una de sus páginas es un manantial de información, que por nosotros estar habituado al papel, flaqueamos en olvidar como se produjeron esas transformaciones de la escritura. “La Antigüedad y la alta Edad Media fueron civilizaciones poseedoras de la escritura, pero no fueron civilizaciones de la escritura y, en estas condiciones, la página escrita debió colaborar con la voz y la memoria para crear un universo espiritual particular, ajeno al nuestro.” En cinco capítulos este trabajo recopila una investigación de uno de estos textos que te serán de consulta.
En lo personal leer este libro fue recordar algunos textos antiguos leídos, pero que añadieron mas información a lo leído, una obra obligatoria en cada estantería, un texto que conecta con esta tradición la cual ignoramos, y que por la técnica ha sido un bajadero para leer, saber como se fueron transformando, el papel del escriba, la diferencia entre autor y escriba, los depositarios de los textos, los herramientas que se utilizaban para escribir, la edición, las correcciones, la intromisión de la gramática en la transformación visual y oral de texto, entre otros puntos.