«Carrasco se vuelca en el lenguaje, en la calidad de la página, en el trabajo bien hecho en este mundo de urgencias e improvisaciones.» Eva Díaz, El Mundo
«Un escritor de verdad.» J. M. Pozuelo Yvancos, ABC Cultural
Llevan veintitrés años de vida en pareja. Tienen dos hijos, dos hipotecas, un coche grande y demasiado cansancio acumulado. Con la esperanza de animar la relación, él decide tener un detalle romántico con ella regalándole un viaje sorpresa a Novo Mesto, la pintoresca ciudad eslovena en la que se dieron su primer beso. Pero cuando llega el día señalado las cosas no suceden como él había imaginado. El detalle ofrece una estampa mordaz de una época dominada por la prisa y la falta de atención y la confronta con una relación que, tras años de convivencia, debería apoyarse precisamente en lo contrario: la maduración lenta y consciente de un amor construido a partir del cuidado, la escucha y la implicación. Jesús Carrasco sigue explorando los conflictos de la vida doméstica internándose esta vez en el corazón de una pareja en la que un gesto mínimo terminará convirtiéndose en una prueba decisiva. Y lo hace con su habitual precisión en el uso del lenguaje a la que suma un sentido del humor tan fino como incisivo, confirmando así su capacidad para transformar lo cotidiano en un territorio de revelación moral y literaria.
Jesús Carrasco was born in Badajoz, Spain, and now lives in Edinburgh, Scotland. Out in the Open, his debut novel, was a huge bestseller in Spain, published in more than twenty-one countries, and is the winner of many international awards, including the European Union Prize for Literature 2016 and an English PEN award.
me he reído mucho pero también me dio pena que fueran ambos tan patéticos y superconscientes de sus limitaciones en plan vive tu vida madonna disfruta puta
Pocos escriben como lo hace Carrasco pero esta vez la historia y la narración no hacen justicia al talento del escritor. Momentos tediosos lejos de conectar con el sentimiento de los protagonistas hacen que pierdas el interés a ratos. No es el mejor libro teniendo en cuenta las obras maestras anteriores.
Me encanta la forma de escribir de Jesús Carrasco y sus obras anteriores me parecen maravillosas. Ésta, en cambio, me ha resultado aburrida a ratos, con páginas y páginas en las que la historia no avanzaba y los protagonistas tampoco evolucionaban.
Basta mencionar una pareja que lleva veintitrés años casada, con dos hijos y una convivencia desgastada por el tiempo, para que aparezcan de inmediato cientos de teorías sobre el amor. Algunos dirán que las relaciones terminan por las traiciones; otros, por el cansancio; unos más sostendrán que el matrimonio es una especie de pararrayos capaz de recibir las descargas que destruirían cualquier otra forma de unión.
El detalle, dialoga con todas esas ideas. La novela comienza cuando un hombre sabe que su matrimonio está a punto de terminar. Desde esa certeza construye una convicción desesperada, si logra recordarle por qué se enamoraron, quizá todavía sea posible salvar el vínculo.
Entonces imagina un gesto, un detalle cuidadosamente planeado para devolverlos a los primeros días, a ese momento donde el amor parecía suficiente para sostener el mundo. Sin embargo, mientras organiza su sorpresa, también reconstruye mentalmente una versión fantaseosa de su historia. Recuerda un pasado idealizado que tal vez nunca existió exactamente como él lo cuenta. La memoria se convierte en un refugio, pero también en una trampa.
Cuando finalmente pone en marcha su plan, todo se sale de control. Nada ocurre como lo había imaginado. Y es ahí donde la novela refuerza esa la distancia abismal entre el amor que recordamos y el amor que realmente habitamos.
Mientras leía pensaba en una idea que me acompaña desde hace años: el amor solo puede ser para siempre en el presente. Me recuerda el título de uno de los libros de Alejandro Gaviria "Hoy es siempre todavía". Las relaciones no suelen romperse de un día para otro; se erosionan lentamente, en silencios acumulados, en conversaciones aplazadas, en gestos que dejamos para después.
Quizá por eso el detalle llega tarde. No porque sea insuficiente, sino porque durante demasiado tiempo faltaron muchos otros detalles.
La novela me deja una pregunta incómoda ¿Cuántas veces intentamos salvar una relación cuando ya estamos jugando los últimos movimientos de la partida? Como en el ajedrez, hay momentos en los que solo queda el rey desplazándose de casilla en casilla, intentando aplazar un jaque mate inevitable, pues ya hemos agotado 49 movimientos. Pero el desenlace no empezó allí; comenzó mucho antes, en cada acción que ignoramos, en cada ficha que sacrificamos.
El detalle es una historia sobre el amor, sí, pero sobre todo es una historia sobre el tiempo. Sobre la forma en que construimos nuestras memorias, sobre los relatos que nos contamos para explicar nuestras acciones y sobre la dolorosa posibilidad de descubrir que el gesto que habría podido salvarlo todo, era precisamente, el que debió hacerse mucho antes.
Porque quizá el amor no se pierde por la ausencia de un gran detalle, sino por la suma silenciosa de todos los pequeños detalles que dejamos de ofrecer.
“Llegado un momento, tras el suficiente uso, en toda pareja aparecen los efectos de la carga, la tensión y la comprensión” ~ El detalle de Jesús Carrasco.
Una historia breve, fácil de leer y real como la vida misma. Narrada por el protagonista, un hombre que un día decide regalarle a su esposa un viaje, pero que no cuenta con que su mujer, cansada y agotada de intentar llegar a su día a día, prefiere quedarse en casa a meterse una paliza más, sobre todo porque para viajar ha de dejar tantas cosas listas que se ve superada.
“A mí lo que me duele, lo voy sabiendo, no es hacerlo mal o no intentarlo o no esforzarme. A mí lo que me angustia es tener tantas cosas en la cabeza. La presión intracraneal”.
Como la vida misma, el peso de las mujeres en su día a día, sobre todo la carga psicológica que supone compaginar el trabajo con los quehaceres en casa y las agendas de los hijos. “Bien que hagas la cena, que juegues con los niños, que pongas la lavadora cuando te acuerdes, Pero esas cosas hay que pensarlas antes. Pensar en qué comer, en qué talla, en qué yogur, en cuánta gente cabe, en qué temperatura hará dentro de dos días, cuando María tenga su excursión a a granja escuela”.
Un reflejo, también, de las diferencias de comunicación en la pareja, lo que una dice y lo que el otro entiende, o quiere entender. “Solo sé que estoy al límite y que, en el límite, solo tengo energía para lo urgente”. Creo que todas nos vemos reflejadas en algún punto de esta historia y entenderemos a esa mujer que prefiere quedarse tirada en casa que embarcarse en ese avión en el que, por otro lado, tampoco le ponen el viaje muy agradable.
“Eso es todo lo que necesito. Solo eso: una mano en mi pierna, unos minutos sin pensar, una cerveza compartida, algo de intrascendencia”
Me gusta Carrasco, escribe bien y es un autor interesante. Intemperie es una gran novela. Aquí quiere hacer un experimento con una historia extraña de un viaje en avión que es un detalle que tiene con su pareja para reavivar la relación. Hay humor absurdo y una crítica al amor de pareja. No me ha entusiasmado.
Me encanta Jesús Carrasco. Desde “intemperie”, hasta “Elogio de las manos”, nunca me ha defraudado. Creo que domina el lenguaje y transmite perfectamente sensaciones, sentimientos… hasta olores! En esta ocasión, reconozco que al principio me confundió. Me parecía una historia algo simple para lo que me tenía acostumbrado. Creo que el libro transita entre una situación cómica propia de una película de humor, y un relato íntimo donde el protagonista confiesa su gran error: la desatención. Al final, lo que empezó confundiéndome, ha conseguido proporcionar un buen rato de lectura.
Tan triste como bonito!! Desgaste de relación. Detalle del marido ( viaje a los orígenes de la relación) para intentar revivir lo que ya está muerto. Ironía en lo “gracioso “ de la situación ( vuelo low cost). Me ha encantado Al igual que el Elogio de las manos muy bien estructurado y escrito ( le podría dar un 5)
Un retrato excelente del declive que sufre un matrimonio clásico, con dos hijos aún pequeños y todas las ataduras que ello conlleva. Extremadamente descriptivo y nada azucarado. Con un cierre que, en mi opinión, es redondo.
Presentando su novela, supongo, leí algún titular de Jesús Carrasco afirmando que si a él la fama le hubiese llegado a los 20 en lugar de más tarde se hubiera vuelto tonto. Deduzco que hablaba, como no, de Uclés, pero no me paré a leer mucho más. Eso si, pensé que si me ponía a hablar de Carrasco en una cena familiar la gente me miraría raro. Vale, no son de leer mucho, pero de eso va ser famoso a lo bestia, la gente te conoce aunque no sepa que haces y me temo que Carrasco puede ir al mercadona sin toparse con miradas subrepticias, quiero decir, a Uclés en mi cena lo conocerían. Intemperie por supuesto está muy bien, el resto para mi no.
Le había perdido la pista así que me pongo con El detalle, que tengo el huerto algo desatendido (por falta de libros que me interesen) y porque la función es corta. Los protagonistas son Felipe y Leticia, con c, que no digo que no se pueda, ojo, pero que que necesidad hay para luego encima hacer algún chascarrillo, no Jesú, de ese callejón no se sale airoso nunca. Él tiene un trabajo técnico aunque trabaja desde casa, ella es funcionaria y con dos hijos en edad infantil pasan por los valles de las relaciones, ya se sabe, rutinas, tedio y todo el pack de la mediana edad.
Así que él decide, para eso de reavivar la llama, organizar una sorpresa y llevarla al pueblo donde se dieron filete la primera vez siedo estudiantes de erasmus, un rincón centro europeo, Novo Mesto, que para ellos es la toledo eslovena y a la que como es obvio guardan cariño. Sin embargo en la planificación el bueno de Felipe opta por contratar el vuelo con una aerolínea cutre que tira a parodia algo deformada de Ryanair, las ratas del aire, donde todo comienza a torcerse.
La parte del señoro de mediana edad contandonos sus mierdas de pareja puede dar el pego, aunque tiene un handicap bastante perruno, la hemos leído no una, doscientasmil veces, las pequeñas mierdas de la vida conyugal contada por el señoro en sus cuarenta aburre de morirse como premisa literaria. Pero aún así Carrasco la saca más o menos, la has leído doscientas veces y realmente no aporta nada lo cual sería una sorpresa, tampoco añade un enfoque o un despliegue estilístico que la justifique que de nuevo, aunque solo sea por las tantas veces que se ha abordado sorprendería y por tanto no solo puntua negativo en originalidad sino que deja frio, pero comparado con la otra pata de la narración tampoco incordia, la despacha con cierta solvencia.
Sin embargo mezclar eso, un surco ya muy arado, con una parodia tan pasada de vueltas de la vida low cost personificada en el trasunto ryanero ya rechina más, me estas contando tus mierdas de pareja pero quieres echarte unas risas con una satira bastante regulera que no marida con tu otra apuesta y que tampoco se atreve ni a ser demasiado graciosa ni quedarse en la papelera porque realmente no pinta nada, No se tio, es como un sandwich de fabada y helado de menta, son cosas que pueden funcionar de forma muy remota. Si lo hacen se reconoce la osadía, claro, pero parten con unas posibilidades de funcionar menores a las de reunir las bolas de dragón en tu paseo del domingo por el parque y no estando uno muy seguro es mejor optar por la prudencia.
Y al final después de que el primer tercio pienses que está mareando la perdiz para llegar a ningún sitio, que después mezcle churras con girafas sin que las girafas hagan demasiada gracia tampoco y termine como sabes que va a terminar te deja un poco con sensación de bueno Carrasco, ¿que coño pretendías contarnos con esta novela? ¿Estás queriendonos decir que las relaciones "convencionales" o neoburguesas de matrimonio con hijos y apartamento en la playa te parecen una suerte de amor "low cost"?
Si es asi danos un respiro hombre, no todo va a ser fantasía, pasión y desenfreno, por otro lado, es un poco las relaciones parejiles del 80% de los mortales, a muchos nos gustaría que la vida fuese una feria diaria, pero bastante tenemos con salvar la hipoteca y las protesis dentales de los crios. En cambio si la intención no era esta comparación tan chafardera lo único que se me ocurre preguntar es ¿que te hizo pensar que esta combinación de generos e intenciones era un camino adecuado que funcionaría? ¿Te dabas cuenta que era una función de ir a por el cinco raspado poco ambiciosa para un alumno de notable y te viste en la necesidad de aliñarla? Esa es un poco la sensación que me queda.
Termino de leer “El Detalle”, la nueva novela de Jesús Carrasco que publica, como es habitual desde el principio, Seix Barral y que os animo a leer.
En esta ocasión, el autor nos acerca al testimonio de un joven que tras veintitrés años viviendo en pareja, en el que su mundo separado se convirtió en uno, se expandió con el fruto de su amor y cuya convivencia está terminando por pasarles factura al sentir el peso del desgaste y cansancio que la vida en común les va imponiendo; en un arrebato, con la esperanza de recuperar la ilusión y las riendas del timón de su barco a la deriva, decide tener el detalle de regalarle una escapada sorpresa. Un viaje en el que regresar al origen, al lugar en el que todo comenzó para ellos.
Como es habitual, Jesús nos regala una historia humana, que refleja los sentimientos de un matrimonio en que la ordinaria rutina ha construido muros entre ellos, da sentido y palabras a los silencios, las miradas y la necesidad de contacto físico pasan a ser parte del recuerdo y disecciona la vida en pareja desde el ahora sin perder de vista el mundo que han construido y el que les rodea. Una novela que con su fino y audaz humor nos permite afrontar la universalidad de lo cotidiano, al tiempo que dede esta ficción critica el mundo de inmediatez y consumismo que nos acecha en las redes y fraudulentas políticas de venta.
En fin, una delicia de lectura que os invito a descubrir. Así, que si queréis ser testigo de lo brillante que es visualizar una romántica idea y como el destino es capaz de cambiar el resultado final, acomodaos y disfrutad de #ElDetalle
El Detalle es el primer libro que leo de Jesús Carrasco y, a pesar de que la premisa y la historia en sí me ha gustado mucho, el desarrollo se me ha hecho bastante farragoso. Está narrado en primera persona por el protagonista, ese marido que intenta salvar la rutina en la que está su relación mediante lo que el considera un romántico detalle con su mujer, un viaje a la ciudad en la que se conocieron 23 años atrás. Es más bien una reflexión constante sobre su papel en la pareja y sus interpretaciones de lo que cree que piensa su mujer en cada situación, pero en muchas ocasiones se va por las ramas en sus pensamientos y tampoco he conectado nada con su sentido del humor.
Quizá al leer la sinopsis esperaba otro tipo de novela y eso me ha jugado una mala pasada o sencillamente, que no era para mí. Lo podría resumir en que me ha gustado mucho la historia pero no tanto la forma en la que está narrada.
Sé que es injusto, pero no puedo evitar tener en mente que este es el autor de "Intemperie" y "Llévame a casa", y por eso me da rabia la falta de conexión que sentí primero con "Elogio de las manos" pero, sobre todo, con "El detalle". Para mí es un ejemplo de libro que puede funcionar como idea pero cuya ejecución no lo hace en absoluto. Desde mi punto de vista ya empieza con un fallo, que es crear muchas expectativas con el estrepitoso fracaso de ese "detalle", alimentándolas durante todo el libro, para que luego sea algo trivial. Yo pensaba todo el tiempo que el aeropuerto era sólo el inicio de la aventura, pero resulta que es todo el libro... Un compendio de quejas sobre las aerolíneas de bajo coste que no aporta nada, una galería de personajes a cuál menos interesante, y un humor que, para mí, no funciona en ningún momento. Sólo se salvan las reflexiones sobre la pareja.
Elegí este libro porque quería salir de mi zona de confort y adentrarme en un género completamente nuevo para mí. 📚✨ Le doy ⭐⭐⭐ porque, aunque no ha terminado de conquistarme, ha tenido varios elementos que he disfrutado muchísimo. Todo lo relacionado con la aerolínea —la acumulación de puntos en la app, la espera en el aeropuerto y ese ambiente tan viajero— me ha parecido original y muy entretenido. Sin embargo, al igual que me ocurre con otros autores, el uso excesivo de palabrotas me ha echado para atrás. En general, la trama está bien construida pero siento que no ha sido un libro para mí. Aun así, me alegro de haber salido de mi zona de confort y haberle dado una oportunidad.
Como todo lo de Jesús Carrasco, escrito de maravilla. Pero en este caso la historia me gusta, pero no me llena. Al menos no de la forma que me llegaron Llevame a casa o Interperie.
El tema es tremendo: como la rutina y, sobre todo, el cansancio de todas las mini cosas que hay que hacer y llenan nuestros días erode y destroza cualquier relación. Pero la pérdida de tiempo en criticar la sin razón de los viajes low cost actuales hace que se pierda en cierto grado la fuerza del tema central.
3,5 *. Me he reído bastante, por lo rocambolesco de la situación me recordaba por momentos a los personajes de Eduardo Mendoza. Lo he escuchado en audiolibro, lo mejor, sublime poniéndome en la piel de Felipe, ha Sido terminarlo y que la app de turno me ofreciera una recompensa de x euros. Esto sí que no lo ví venir
Las primeras páginas y las últimas 15 son de 5 estrellas, pero al libro le pongo sólo 3. Está muy bien escrito, sarcástico, triste en algunos momentos y divertido en otros, …también da que pensar. Pero es reiterativo y la historia paralela es pueril y un poco absurda. El final deja un buen sabor de boca, mejor del que se merece.
Un libro escrito con mucha reflexión detrás. Habla sobre la evolución de una relación de pareja con más de 20 años compartidos. Hace pensar en que: es imposible que la relación se mantenga como el primer día. No hay que caer en la actitud de dejar que todo fluya, sin una implicación especial, dando por sentado que el día a día funciona como una corriente permanente sin necesidad de propulsión.
El libro está muy bien planteado, tiene ritmo, avanza muy bien, y describe perfectamente la relación y el amor y la sorpresa como manera de manifestar el afecto. El problema es que el autor se termina liando para terminar aburriendo al pobre lector.
Un hombre cuyo matrimonio atraviesa por una crisis importante, prepara una sorpresa a su mujer intentando salvar la relación: viajarán al lugar donde se conocieron y empezaron su historia de amor. Una novelita algo simplona, pero que se deja leer.
¿Es Felipe el prototipo de heterosexual desinteresado de su pareja?¿Así somos tras un matrimonio de veintitrés años?¿Y ella es tan perfecta y generosa?
Ah, las parejas, los hombres y sus justificaciones. No es tan gracioso como el autor pretende, pero, al menos, sí me despertó sonrisas y se lee bien. Le perdonamos las enumeraciones infinitas, ¿no?