Año 1925. Una tormenta feroz deja aislados en un antiguo hotel a un grupo de estudiantes, sus maestras y un puñado de desconocidos. Con el único acceso al pueblo bloqueado, el Hotel Magnolia se convierte en una trampa de la que nadie puede escapara. Un asesinato sacude la aparente tranquilidad del lugar y el miedo se apodera de los huéspedes. Todos parecen esconder algo. Cada conversación, cada gesto y cada mirada puede ser una pista. Mientras el peligro acecha en cada rincón, Greta Izvecolcavi se enfrenta a una carrera contrarreloj: descubrir la verdad antes de que el asesino vuelva a atacar. ¿Quién es el verdadero culpable? ¿Qué secretos esconde cada uno? Con una atmósfera envolvente y un misterio digno de los mejores clásicos del género, Los crímenes del Hotel Magnolia desafía al lector a desentrañar este enigma antes de que sea demasiado tarde.
No suelo leer este género con frecuencia, pero debo admitir que este libro me mantuvo muy entretenida. Es como un constante juego de ¿Quién es el asesino?: sospechas de uno, luego resulta que no; pasas a otro, y tampoco. Así son los buenos libros de policíaca y misterio.
Además, la historia tiene claros vibes de terror. Estar atrapados en un hotel cargado de historia ya es inquietante, y aunque los niños influyen en la trama, en algunos momentos llegas a pensar que podría ocurrir un “desvivimiento” menor… ja, ja.
Es cierto que al principio la narración avanza un poco lenta, pero conforme avanzas empiezas a tomarle cariño a la historia y a las protagonistas, quienes cargan con sus propios problemas personales, especialmente el duelo. Llega un punto en el que ya no sabes si estás leyendo un thriller policiaco, psicológico o incluso terror… y eso lo hace aún más interesante.
En resumen, me divertí mucho con esta lectura. Si te gusta el género de asesinatos, el misterio y los asesinos que caminan entre nosotros, este libro es para ti 🔪🕯️
Amelia es una enfermera, enamorada del médico con el que trabaja. Un día, ella y su jefe son citados para que atiendan a la esposa de un hombre muy rico. La señora intenta seducir al doctor pero fallece luego de que la enfermera le inyectase un medicamento. Al poco tiempo de ser absuelta de asesinato, Amelia muere. Años después, Asunción, la hermana de la víctima, trabaja como maestra junto con Greta en un colegio y ambas deben acompañar a un grupo de niños a una excursión en el hotel Magnolia con el director y el supervisor escolar. Una serie de crímenes y algunos accidentes harán que esa excursión se convierta en un peligro para todos.
Este libro es una precuela de Los jazmines de la muerte. Contiene una guía de personajes como lo hacía la gran Agatha. Son capítulos cortos que agilizan la lectura. La escritora hizo una playlist que se encuentra en Spotify y acompaña muy bien la lectura. Es un cozy mistery entretenido y especial para los amantes de Agatha.
La historia tiene una trama interesante, con personajes complejos, cada uno con un pasado que complementa a la trama. Esto no permite en un primer momento que el lector tenga certeza de nada, todos son sospechosos, todos tienen motivos. Me costó un poco empatizar con la protagonista. Algunas de sus actitudes me descolocaron un poco, ya por no ser las decisiones que yo tomaría o por no encajar por completo en el estilo típico de la protagonista de libro policial. Sobre esto último también destaco algunos sucesos que podrían ser diferentes a lo que esperaría un lector frecuente de este género. Sin embargo, estas diferencias contribuyen a que el lector no sepa qué esperar, y me parece una interesante forma de mantener la tensión o intriga. El desenlace es ágil y conciso, con un epílogo enfocado en lo sentimental y en resolver los pequeños detalles pendientes de la historia.