A finales de 2025 hice el propósito de no reseñar nunca un libro en Goodreads si conocía personalmente a su autor. Hago una excepción con Historias que curan, de Vicente Trelles, amigo desde los siete años. El motivo es sencillo: el libro me ha entusiasmado. Y como es legítimo pensar que mi amistad con el autor puede nublar el juicio, intentaré justificar estas cuatro estrellas que, los que me conocen, saben que no suelo conceder con facilidad.
Vicente Trelles no es Proust ni Javier Marías, ni lo pretende. Con todo, el libro está bien escrito y lobra un equilibrio entre ritmo y contenido que hace que se lea con fluidez. Pero al margen de consideraciones estrictamente literarias —que, en un libro como este, no son lo esencial—, su gran valor reside en la autenticidad del relato.
El autor escribe a partir de una experiencia de voluntariado semanal en la que lleva años implicado: el acompañamiento a enfermos en el Hospital Clínico de Madrid. El punto de partida no resulta especialmente seductor. Sin embargo, el relato —construido desde su propia vivencia y dando voz también a otros voluntarios y a capellanes— resulta impactante por un doble motivo. Por un lado, por la fuerza del contacto directo con el dolor, por asomarse a vidas marcadas por la enfermedad y la soledad. Todo ello sin rastro de sentimentalismo ni de moralinas: pura vida, contada con sobriedad, que introduce al lector en un mundo cercano —el de los hospitales— y, sin embargo, frecuentemente ignorado.
La segunda gran virtud del libro es el testimonio de quienes deciden hacer algo frente a esa soledad: los voluntarios y los capellanes. Su presencia discreta y constante muestra que la fe y la caridad cristiana hacen presente, en los mismos márgenes del sufrimiento, cercanía, cariño humanidad y esperanza.
En su conjunto, el resultado es un libro que entretiene —invita a seguir leyendo—, conmueve, inspira e incluso, por momentos, divierte. Quizá el autor no haya acertado del todo con el título, porque estas historias no “curan” al lector; más bien le dejan una herida. Pero es una herida de las que despiertan, reconfortan e interpelan para bien.
Acabo de terminarlo y me ha dejado con la sensación de que me ha sabido a poco, que me gustaría que fuera más extenso, para seguir leyendo unas conmovedoras historias llenas de humanidad y de sentido. Una lectura que te pellizca el alma y te hace reflexionar sobre muchas cosas de las importantes. Y lo que es más importante todavía te reconcilia con el hombre, sabiendo que hay quienes son capaces de sacrificar parte de su vida acomodada para ayudar a los demás, aunque sea en un entorno ingrato como es el de un hospital, donde todo dolor y sufrimiento tiene su asiento. Muchas gracias Vicente, y como ya te dije que me ha sabido a poco, solo me queda animarte a que haya una continuación.
Sin duda, la lectura del año. No sé que esperas a comprarlo en la web de Almuzara. Qué prosa, qué metáforas, que historias tan conmovedoras, tan humanas y entrañables. Ojo a las reseñas que publiques en goodreads que puedo leerlas ;) Es un libro para regalar en Reyes, recomendar en libroforums, para calzar una mesa coja, para lo que quieras. Por lo visto la presentación es el 29 de enero. Estás invitado. Espero que te guste y que te cure.