Octavio Paz Lozano was a Mexican writer, poet, and diplomat, and the winner of the 1982 Neustadt International Prize for Literature and the 1990 Nobel Prize for Literature ("for impassioned writing with wide horizons, characterized by sensuous intelligence and humanistic integrity.")
Nunca antes había leído a Paz, pero he de admitir que este primer acercamiento a su obra literaria fue más bien desafortunado. Este libro se compone de la antología de relatos, Arenas movedizas y la obra teatral La hija de Rapaccini, adaptación de un cuento de Hawthorne que ya había leído. La obra me gustó bastante, me pareció entretenida y muy bien adaptada, además de que los diálogos fluyen, no obstante, hubo algunos pasajes que no terminaron de convencerme, sobre todo aquellos intercambios de palabras entre los protagonistas, Juan y Beatriz, donde la marca de Paz era demasiado evidente. En cuanto a los cuentos, sólo podría destacar Mi vida con la ola y Encuentro, pero --a pesar de que sus planteamientos eran interesantes-- sentí que la trama no terminó de cuajar. En cuanto a los otros, no conecté con ninguno ni me pareció que dijeran algo. La narrativa de Paz me pareció repetitiva, llena de frases y sentencias intelectualoides que, por desgracia, no tienen cabida en un cuento, por lo que --al final-- uno se queda con la sensación de que en lugar de una serie de relatos, simplemente se acaba de leer un monólogo aburrido y sinsentido, un stream of consciousness infinito y circular, que no dice nada. Claro, ésta es mi opinión y mi experiencia personal con el Paz cuentista; quizá a otros les guste más, quizá a mí me guste más la faceta ensayística de este hombre.
Es una serie de relatos cortos que sin embargo en 4 páginas wow jajaja que increíble el primer relato. OCTAVIO PAZ logró que leyera el resto solo por 4 páginas.
Más adelante volvió a lograr que tuviera sentimientos por un ser sin ellos. La mayoría de relatos te deja con esa sensación de.. ¿¡ Qué más va a pasar aquí!? Una sensación de surrealismo.
El último llamado LA HIJA DE RAPPACCINI, comenzó dándome la noción que estaba leyendo a Romeo y Julieta. Pero las últimas páginas dio un giro que no me lo esperaba que sombrío y extraño se puso todo en el buen sentido.
Para ser mi primer acercamiento con Octavio Paz, si lo volvería a leer.
Sólo quería leer La hija de Rappaccini, adaptación teatral del cuento homónimo de Nathaniel Hawthorne (que estudiaremos en mi curso de terror botánico), pero como es tan cortito el libro me seguí con los cuentos. El primero, "El ramo azul", me sorprendió: ágil y muy perturbador, pero en los siguientes se regodeó con su prosa soporífera intelectualoide. En cuanto a la pieza teatral, hace una buena síntesis de la historia (las condiciones propuestas por Leonora Carrington, cabeza del proyecto, es que tenían que ser obras de un solo acto), pero en lugar de modernizarla la vuelve sosa y cursi. Además, deja fuera la referencia sobre la leyenda hindú en que está inspirada. Lo único rescatable es el narrador/mensajero que, seguramente como guiño a la gran Carrington, utiliza la imagen del Tarot.
Los cuentos me gustaron aunque confieso que algunos no me fueron fáciles de entender, si es que realmente entendí lo que Paz quiso decir. Son más bien poemas en prosa. Y tal vez algunos con algunos toques , formas surrealistas. Interesantes pero bastante complejos. Me ayudó y enriqueció mi interpretación y relectura al buscar análisis y comentarios hechos por filologos y estudiosos.
Se extraña su estilo. Él te deja queriendo saber más. Los personajes de sus cuentos están atormentados por sí mismos. Buena recompilación de micro cuentos y una obra interesante al final.
Este libro de Octavio Paz se divide en dos, Arenas movedizas que tiene 10 cuentos muy cortos y la obra de teatro, la hija de Rappaccini. La hija de Rappaccini. Es una obra de teatro en la que un estudiante se fija en la hija del célebre médico de Rappaccini.
«¡Paz a los que buscan, paz a los que están solos y giran en el vacío! Porque ayer y mañana no existen: todo es hoy, todo está aquí, presente. Lo que pasó, está pasando todavía».
Al finalizar estes recopilación de relatos, he de decir que no supe que pensar. Paz tiene una prosa preciosa que te deja en una nube donde tus pensamientos no tienen cabida, solo el autor te puede hablar alli, dejándote sin libertad. Muchos podrían ver a esta forma de escribir, exagerada y donde se bombardea al lector con todo tipo de palabras, muy pesada y poco atractiva, pero a mi me resulto fascinante e intrigante. Octavio Paz, además de tener su curiosa prosa, deja demostrado a traves de los cuentos que siempre te dejará deseando saber mas. Con personajes extravagantes y hasta algo maliciosos, se asegura de atrapar al lector en mundos un poco macabros, algunos, y otros tantos surrealistas, rozando límites exagerados de lo cotidiano. Creo que no es autor para todo el mundo, debido a que te deja saber cual es su manera de hacer las cosas y que, al parecer, no se saldrá demasiado de los parámetros que el mismo se ha fijado. Esto suele molestar a muchos, y no diré que no tienen razon, pero en mi caso particular me ha fascinado
Octavio Paz es un genio que desdobla sus líneas en tres o cuatro planos paralelos, en donde muchas veces la trama y su desarrollo terminan como un mero ruido de fondo.
Relatos cómo Mi vida con La Ola son un perfecto ejemplo de cómo su entretejido se trata más del embriagante uso de las palabras para llevarlos a extremos ilógicos pero mágicos que del relato en sí.
Igual que Arreola, todo lo hace ver sencillo, hasta insulso en su lectura más superficial, pero los huesos y arquitectura de cada párrafo esconden un trabajo meticuloso y el talento innegable de quien simplemente percibe el mundo de otra manera.
La hija de Rappaccini, por su parte, es un muy interesante ejercicio de adaptación teatral del cuento de Nathaniel Hawthorne (La Letra Escarlata).
Al final estamos ante una cápsula muy ilustrativa del espectro de su genialidad. Amén que no es un sujeto que me simpatice, pero reconozco su talento.
Leído en voz alta en la cama un domingo de noviazgo.
Le tengo un especial cariño a este libro porque me lo dio mi padre y vive en mi mesita de noche.
Bueno, los cuentos me parecieron muy confusos y difíciles de entender.
Todos por aquí, al menos la mayoría, afirman lo mismo que acabo de decir. pero alaban a "La Hija de Rappaccini", ya sabía el secreto del inicio, que Isabel es un experimento de su padre, pero pensé que sería más claro, el por qué de ese experimento, o no fue explicado o no lo entendí.
Leo por distraerme y entender lo que el autor quiso decir, y este libro no me dio ninguna de las dos. Lo leí porque mi papá llevaba al menos 15 años diciéndome que lo leyera, y llegué a un punto de mi vida donde debo tomar una certificación y debo conocer a autores que ganaron un premio nobel de literatura, y pues Don Octavio fue uno, pero he aquí que no me ha gustado, ni un poquito siquiera.
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Grande Paz. Apesar de ser controversial y que a veces su pluma sea poco entendida, hay algo en él que destaca y que aún necesito explorar. En estas letras susurra poesía en prosa, trata temas de introspección y se ve a sí mismo en los ojos de lector que a su vez este último puede estar viéndose a sí mismo. Quizá haga falta más estudio para comprenderlo, no creo que sea un buen acercamiento -si lo que se busca es un entendimiento crítico literario-, pero por arte mismo es una lectura un poco compleja pero muy bella. La pequeña obra teatral es un capricho total, muy bella y muy romántica.
El primero de Octavio Paz que leo. Sí que se nota la poesía a través de su prosa. En particular me gustó "Mi vida con la ola"y "Un aprendizaje difícil". El primero que utiliza la personificación de una ola, de forma increíblemente poética, para relatar un apego del personaje a ésta, y un odio que evoluciona con el pasar de los días junto a ella. El segundo con un narrador animal, que aprende un comportamiento de gala a la par de un aplacamiento de su esencia de animal a través de un domador. Creo que estos dos son los mejores porque parecieran ser textos metafóricos que los lectores pueden interpretar de varias maneras, dependiendo de su lectura y estado de ánimo.
En todos estos cuentos al llegar al último renglón el lector queda con una confusión total de saber qué fue lo que sucedió o qué está sucediendo. Quizá por ello lo denominaron como un acercamiento al surrealismo. Los personajes están repletos de ideas contrapuestas, como en una fusión o un acuerdo mutuo, un estado neutro de sensaciones o pensamientos. Espero leer en un futuro sus poemas.
Los cuentos me parecieron ser escitos durante una fiebre, tiene sentido que el escritor los haya descrito como surrealistas. Algunos me gustaron más que otros. En general, una lectura corta y diferente que disfruté.
Arenas Movedizas explores the self and the fantasy. La Hija de Rappaccini uses different symbols and a great poetic language to represent a strange love story situated in Padua, Italy.