Si cada hogar es un pequeño país con sus leyes o sin ellas, con autoridad o respuestas que la atropellan, con relaciones armoniosas o de confrontación permanente, con prácticas honestas o de simulación, con consecuencias y límites o con impunidad, entonces es vital que, para transformar el país en el cual vivimos, nuestros hijos crezcan en un ambiente amoroso y con fundamentos sólidos, que les permita desarrollar su capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo, así como de aceptar las responsabilidades de sus acciones.
Así lo piensa Josefina Vázquez Mota, quien en este libro reúne las voces de Manuel Mondragón, Julia Borbolla, Mariana Di-Bella, Carlo Clerico, los especialistas del centro Remembranza y el doctor Arnoldo Kraus, todos expertos en distintos campos relacionados con la educación de niños y jóvenes.
Una propuesta pensada para recordar a los padres que sus hijos no pueden comportarse como pequeños emperadores en el hogar y encaminarlos, en cambio, a crecer como buenas personas y buenos ciudadanos.
Josefina Eugenia Vázquez Mota (México, D. F., 20 de enero de 1961) es una economista y política mexicana, miembro del Partido Acción Nacional (PAN). Durante la presidencia de Vicente Fox se desempeñó como secretaria de Desarrollo Social y con el presidente Felipe Calderón Hinojosa fue secretaria de Educación Pública; además ha sido diputada federal en dos ocasiones. Primera candidata femenina por el PAN para la presidencia de la República en el proceso electoral de 2012.
Hoy me llegó este libro y hoy mismo lo acabé. Debo ser honesta que al leer el nombre de JVM, me salieron todos mis prejuicios en contra de políticos pero este libro debería ser, sin duda, la biblia para todos los padres. Es el libro que regalaré en todas las navidad y al que por mucho recomendaré.
Es un libro muy corto, fácil de leer, entretenido, caen muchísimos veintes y nos invita a hacer una introspección sobre nuestro modelo educativo, el ejemplo que queremos dar y si existe congruencia con nuestras acciones . Dense la oportunidad de leerlo con una mente abierta y un corazón vulnerable.