Fue una interesante perspectiva de la vida. En general, es la historia de un hombre que fue diagnosticado con ELA, una enfermedad amiotrófica mortal que la padecen al menos 10000 mexicanos. Fue una experiencia interesante leer uno de estos libros que narran la historia de una persona real y que padece una enfermedad mortal. Claro, hay momentos en los que parece un libro de auto ayuda, género que no me gusta, pero al estar dirigido hacia personas con la misma enfermedad y/o sus familiares, tiene sentido. Brinda cierto consuelo, y me gusta que no da falsas esperanzas, a pesar de que a cada quien le afecta de diferente manera y su tiempo de vida varia, no miente diciendo que será fácil, o que con solo el apoyo de tus seres queridos basta, porque a veces no es así. Estas enfermedades desgastan tanta al paciente como a su círculo interno, no es algo que pasa por alto, pero consuela al lector en el sentido de que puedes hacerlo un poco más fácil. Es importante no desesperarse, no perder la fe y estar abiertos al cambio, porque al menos en el caso del autor, tuvo que aceptar cambios de una persona independiente a una dependiente, de una persona que hacía mucho ejercicio y deportes extremos, a una que necesita ayuda para levantarse en las mañanas. Es de esas historias que nos recuerdan que las cosas podrían estar peor, pero gracias a Dios (o al universo, el destino, lo que sea que creamos), estamos bien. Y siempre hay que ayudar al prójimo, o al menos sentir empatía por ellos en lugar de molestia.