Las repeticiones contiene la mayor parte de los relatos inéditos que Silvina Ocampo no llegó a publicar a lo largo de su vida y que constituyen una muestra más de su inigualable maestría como narradora. Se trata de cuentos cuya escritura se inicia a fines de los treinta y termina en los años ochenta, y a ellos se agregan dos novelas cortas, El vidente y Lo mejor de la familia. Todos estos relatos abordan las siempre inquietantes obsesiones de la autora: el misterio de casas y jardines, el enigma fatal o redentor de una voz, las crueldades de la infancia, la predestinación de un nombre y los amores fantasmales. Con una clarividencia que trasciende la idea de lo verosímil y una libertad narrativa que le permite decir todo lo que quiere decir, en Silvina Ocampo la palabra 'inspiración' recobra su sentido, su impulso original.
Silvina Ocampo Aguirre was a poet and short-fiction writer.
Ocampo was the youngest of the six children of Manuel Ocampo and Ramona Aguirre. One of her sisters was Victoria Ocampo, the publisher of the literarily important Argentine magazine Sur.
Silvina was educated at home by tutors, and later studied drawing in Paris under Giorgio de Chirico. She was married to Adolfo Bioy Casares, whose lover she became (1933) when Bioy was 19. They were married in 1940. In 1954 she adopted Bioy’s daughter with another woman, Marta Bioy Ocampo (1954-94) who was killed in an automobile accident just three weeks after Silvina Ocampo’s death.
Bien en la parte histórica, mejorable (desde mi punto de vista) en algunos análisis de ciertos movimientos, situaciones o prácticas. En cualquier caso, interesante.
Los relatos de Silvina son únicos. Los que se recogen en este libro capturan la esencia de la autora en muchos sentidos: tienen la fantasía de Viaje Olvidado, la ironía de La Furia, los datos autobiográficos de Cornelia en el Espejo y la astuta y atrevida crueldad que muchas veces sorprende en sus cuentos. Aquí hay historias, como "Teodora", basadas en personajes reales, con la ficción que encontramos día a día en la realidad, y cuentos como "La conciencia", que parecen no tener un sentido racional, se muestran crueles e inverosímiles. Esto es algo que particularmente admiro de Silvina: sus relatos no tratan de ser verosímiles, son más como reflejos burlescos o grotescos de la realidad. Como si un cóncavo y oscuro espejo reflejara aquello que se piensa oculto.