Es el primer relato de la autora que leo y me ha dejado con muy buen sabor de boca. Este libro le tenía echado el ojo desde que Aline empezó a hablar de él por redes, por lo que me hice con él al poco de su publicación. Se trata de una novela corta, de unas 140 páginas, que se lee muy rápido, con una dinámica ágil que no se siente pesada en absoluto, y que te mantiene enganchado con ganas de conocer más sobre la historia.
La novela nos cuenta la historia de Andrés, un estudiante de la universidad de Valencia que, por motivos que conocerás si lees la novela, tiene que pasar la navidad solo, ya que su compañero de piso, y amigo, Gerard se marcha a Bilbao a pasar las festividades con su familia. La soledad que le invade al verse solo durante esas fechas tan señaladas es desgarradora. Pero la “magia de la navidad” hará que vuelva a reencontrarse con Jaime su mejor amigo del instituto, aquella persona que lo era todo para él, pero a la que perdió hace dos años.
No quiero contaros más de la historia porque os la destriparía demasiado, es preferible descubrir las cosas poco a poco según se avanza con la lectura. El libro nos trae una historia de segundas oportunidades entre Jaime y Andrés, donde ambos tendrán que poner de su parte para sanar esa relación tan bonita que tenían.
Es cierto que las cosas pasan demasiado rápido y, en mi caso, hay alguna de la que me hubiese gustado algo más de desarrollo, pero es lo lógico teniendo en cuenta la extensión de la novela y la intención de la autora, quien ya os digo que ha conseguido que soltase alguna lagrima en algún momento. Y es que la sensibilidad de Aline para tratar temas como el rechazo, la ansiedad o la soledad es magistral; reflejando de una forma maravillosa esos sentimientos sobre el papel, y haciéndonos sentir parte de lo que viven los personajes.
Otra de las cosas que más me ha gustado de la novela es que cada capítulo es un día real, empezando el 23 de diciembre y acabando el 6 de enero. Estoy seguro que hay miles de novelas así, pero es algo a lo que no estoy acostumbrado y me ha parecido original.
El mundo de los videojuegos es otra de mis pasiones, y en algunos capítulos del libro los protagonistas juegan, especialmente al Fortnite. He jugado alguna vez a él, por lo que me he enterado bien de la jerga, pero para aquellos que no tengan ni idea, el libro incluye una ayuda para entender el vocabulario propio del juego.
En definitiva, si os gustan las historias que te dejan el corazón calentito y una sonrisa boba en la boca, echadle un vistazo a esta novela porque no creo que os defraude.
NOTA: 8 / 10