Ella le dijo no te enamores de mi, pero como le dices al corazón que no? cómo le dices a un hombre que en su desdicha aparece una mujer como un rayo de sol e ilumina todo su ser , así solo fueran migajas de su amor por otro .
Este ha sido mi primer encuentro con el autor… inmejorable. Desde las primeras páginas he sentido la soledad del protagonista, esa forma de observar e idealizar las calles de San Petersburgo, a las personas, sin intervenir, esperando algo. Y, de repente, dos almas tristes se encuentran y se citan durante tres noches a la orilla del canal. No se cómo es posible contar una historia tan bella y tan triste en tan pocas páginas, con tanta intensidad y emoción. Me ha conmovido tanto la historia de él como la de ella, y el final… uf, qué final.
Ese encuentro con Nástenka marca el momento en el que el protagonista deja de ser solo un joven soñador y solitario, es el momento en que aprende qué significa querer a alguien, y también el más doloroso, aprender a dejarla ir.
Ver esa conexión tan profunda que desarrollan los protagonistas, cuando cita tras cita, noche tras noche, se van conociendo, se van descubriendo y se hacen compañía, comparten su soledad. En sus conversaciones nocturnas conocemos sus vidas, la esperanza que los sostiene, el amor, pero también su desilusión y desengaño.
“¡Dios mío! ¡Todo un minuto de felicidad! ¿Acaso es poco para toda una vida humana?”
Noches blancas es un relato profundamente melancólico sobre la soledad, el amor idealizado y la belleza de lo efímero. Dostoievski retrata con enorme sensibilidad a un soñador que vive más en sus fantasías que en la realidad y que, durante unas pocas noches, cree rozar la felicidad gracias a un encuentro inesperado.
Uno de los aspectos con los que más me he identificado es la renuncia silenciosa del protagonista, especialmente cuando expresa su incapacidad para reprochar, para herir incluso desde el dolor propio: «¿Que yo, haciéndote reproches amargos, cause pena a tu corazón…? ¡Nunca, nunca!». Esa aceptación amorosa, tan generosa como desgarradora, resume el espíritu de la obra: amar no siempre es poseer, a veces es desear la felicidad del otro aunque no sea con uno mismo. El final, triste pero sereno, convierte la pérdida en gratitud y deja la sensación de que un solo instante de dicha puede justificar toda una vida.
Aquí fragmentos que bajo mi humilde opinión, merecen ser recordados en un futuro cuando revise este comentario.
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• Era una noche maravillosa, una de esas noches que solo pueden existir cuando somos jóvenes.
• Soy un soñador; conozco tan poco la vida real que no puedo menos que repetir momentos semejantes en mis sueños.
•¡Dios mío! ¡Un instante de felicidad! ¿Acaso eso no es suficiente para toda una vida?
•Tenía miedo de hablar, como si una palabra pudiera destruirlo todo.
•Me levanté al amanecer; estaba triste, pero mi tristeza era dulce.
•¿Que yo, haciéndote reproches amargos, cause pena a tu corazón, lo hiera con remordimientos secretos y le haga latir angustiado en un momento de felicidad? ¿Que yo marchite siquiera una de las delicadas flores que llevabas prendidas a tus rizos oscuros mientras te dirigías con él al altar? ¡Nunca, nunca! ¡Sea claro tu cielo, sea clara y serena tu sonrisa que-rida, seas bienaventurada por ese minuto de felicidad y dicha que le ofreciste a otro corazón, a uno solitario y agradecido!
Sin más. Me lo habían pintado muy bonito y romántico pero, pues eso, sin más. Me parece totalmente lógico que Nástenka frienzoneara al protagonista porque es muy intenso. Es imposible que sea capaz de decir todas esas gilipolleces después de conocerla. El final me ha parecido muy cómico. Quizás porque no he simpatizado con el protagonista pero como te va a decir que te mudes a su casa y en cinco minutos aparezca el otro y se vaya con él? Además, toda la culpa la tiene él que Nástenka se lo dejó bien claro al inicio que no se enamoraría de él. ¡ES MÁS! COMO VAS A DECIRLE QUE LA QUIERES CUANDO ESTÁ LLORANDO PORQUE LA HAN DEJADO PLANTADA? En resumen, que se lo merce.
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De los libros que leí de él, es el que más me gustó. Pero no termino de entrarle, siento que no matcheamos bien. Amé el inicio (fuerte) y me gustó el giro final. Pero sigo buscando el Dostoievski que me vuele la cabeza.
Para ser un cuento corto tiene muchos clichés y me gustó como los desarrollo para la época y que aún los sentimientos y emociones están vigentes. En términos más sencillo sería instalove, casi algo, un migajero al que solo le duró 4 noches blancas la felicidad.
Que tanto tienes que amar una persona para dejar de lado incluso tu propio amor hacia ella, con tal de verla feliz y agradecerle que compartió un poco de su felicidad contigo? Como dice el protagonista, ser un soñador es algo efímero, y caduca cada cierto tiempo, con nuevos sueños. La realidad es el mejor sueño que podemos tener, y hay que salir, dar el paso, llenarnos de momentos diferentes que no caducan, que nos entregan cada dia diferentes perspectivas de una felicidad que se encuentra ahí, afuera, y no en nuestro cuarto o en nuestra mente.
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Fue el primer libro que leí de Dostoiesvki, es una obra de arte desde el principio hasta el final, el como alguien por "amor" llega a sentir la necesidad de ayudar a su enamorada lo más que pueda, así sea doloroso. Y el final, que me hizo llorar por horas por identificarme tanto, fue muy realista, ya que para alguien introvertido como el protagonista que se le hace difícil tener una conexión con alguien es una verdadera pesadilla entregar todo y no recibir nada, pensar en la eterna soledad, pero se sabe que ese no es el final todo ya que llegan otras personas a llenar ese vacío que se siente.
Te diré que, menos mal, condenaron a Dostoievski y lo mandaron a Siberia una temporadita. Noches blancas no merece menos condena que esa. Nastenka es esa compañera de clase que, con 16 años, te parece la mujer de tu vida porque te ríe un chiste, pero que, en realidad, no puede ser más aburrida, insulsa y, a fin de cuentas, absurda, como todos con 16 años, menos Lamine Yamal. El protagonista se dice soñador. Bueno, pues realmente es un tonto a las tres que necesita, con urgencia, soltarle una turra a alguien sobre cuánto sufre en soledad. ¿Pero qué te esperas, hijo? Si eres más aburrido que una pecera de chirlas. El otro día leí que, el año pasado, solo en Reino Unido se vendieron 100.000 copias de Noches blancas. Mira, si leerte semejante disquisición pretenciosa, adornada con dos o tres reflexiones curiosas (“La soledad me ha dado algo extraño, algo que tal vez los otros no comprenden: la capacidad de soñar, de vivir en un mundo propio donde todo es posible.” Pajas), te parece que has leído a Dostoievski, te estás engañando.
Este libro es para: Deportarlo a Siberia y dejarlo allí.
Te lo recomiendo si: Quieres decir que has leído a Dostoievski y decorar tu colección de Carmen Mola y Javier Castillo con algún nombre xulo
Es la historia de un incomprendido, soñador, nostálgico y solitario. Me parece brillante la forma en la que relata la soledad que siente y cómo evolucionan sus sentimientos en tres largas noches. Es la débil esperanza de encontrar un futuro mejor en un amor fugaz, que no promete nada pero que lo ilumina todo mientras dura.
Me encantan algunas reflexiones en sus monólogos: “(…) y ya iba a arrepentirme de haber llegado demasiado lejos, de haber llegado demasiado lejos, de haber contado en vano que mi corazón llevaba mucho tiempo en ebullición, que podía hablar como si estuviera leyendo porque mi discurso llevaba mucho tiempo escrito y ahora no me había resistido a leerlo, a confesar la verdad sin esperar que me comprendieran”.
“(…) me siento obligado a celebrar el aniversario de mis sentimientos, el aniversario de eso que antes me era tan querido, de algo que en realidad nunca ha existido (…) y a hacerlo porque tampoco existen los sueños tontos; cuando no tienen de qué vivir ¡hasta los sueños de desgastan!”
Y el cierre desgarrador del libro: “¡Dios mío! ¡Todo un minuto de felicidad! ¿Acaso es poco para toda una vida humana?”
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¿Un solo momento de felicidad puede ser suficiente para llenar toda una vida? Este es el tema que nos propone Dostoievski. Un joven solitario y tímido, cuya soledad se ha convertido en su sombra, conocerá de manera accidental a una joven en la orilla del canal, en la ciudad de San Petersburgo. Dutrante cuatro noches blancas, en las que el sol apenas se oculta y mantiene la ciudad en un sempiterno atardecer, hablarán y se contarán su historia. El autor idealiza el amor en la figura de él, enamorado de ella como un adolescente. La pasión y la espera aparecen en la historia de la joven, la tristeza en las reflexiones de ambos y la resignación en un final agridulce que deja al lector con la misma sensación. Tenía muchas ganas de conocer esta obra y que la editorial apostara por una edición tan cuidada fue la excusa perfecta.
Nunca creí que un libro tan corto podría generarme tanto dolor emocional, desde el inicio de la historia te sumerges en la ambientación, empiezas a entender al soñador, pero todo empieza cuando el y Nastenka cruzan palabra, la intensidad desbordante del soñador es asfixiante, pero tan triste porque es el reflejo de la necesidad de sentirse acompañado, escuchado y aun así siento que su voz nunca fue escuchada.
Esta historia es un sentimiento, uno amargo, para mi este libro es una historia de amor, no por el amor entre Nastenka y el soñador, es por el concepto de amor que presenta, uno que nace de la soledad, pero también uno que nace de la desesperación, por momentos quería frenar al protagonista porque estaba desbordando todo en Nastenka pero a la vez ella se apoyaba en él.
Un relato breve pero cargado de emoción, soledad y esperanza. En Noches blancas, Dostoyevski deja de lado la densidad filosófica de sus obras mayores para regalarnos una historia melancólica y profundamente humana sobre un soñador que anhela amor en medio de la niebla de San Petersburgo.
Con una prosa delicada y nostálgica, explora temas como la idealización del amor, la soledad urbana y ese contraste doloroso entre fantasía y realidad. El narrador es entrañable en su ingenuidad, y su encuentro con Nastenka nos lleva de la ternura al desgarro en cuestión de páginas.
Un clásico breve ideal para quienes disfrutan de historias introspectivas, cargadas de sensibilidad y belleza triste. Perfecto para leer en una noche fría, con el corazón un poco roto pero lleno de empatía.
Como se menciona "Dostoievski es el mejor conocedor del alma humana de todos los tiempos", es una gran realidad
Leer esta novela como el primer libro para iniciar en el mundo de la lectura fue una gran elección El lenguaje es bastante amigable y la historia está realizada en un mundo donde no existen muchos personajes hace que sea una lectura entretenida.
El inicio de la tercera noche fue una sensación increíble, el leer como nuestro protagonista siente tal angustia por sus dudas es realmente fascinante. El hecho de tomar las decisiones de Nástenka tan rápido fue como poner una cuenta regresiva para un desenlace cruel.
Es la triste historia de un hombre introvertido que siente que no encaja en el mundo, un hombre enamorado, atormentado por el pasar del tiempo y la fría soledad, hace especial incapié en que lo más importante que posee el hombre es el tiempo, que hay que invertirlo sabiamente porque se esfuma muy deprisa, y que en el fondo lo que más anhelamos es amar y ser amados.
Una de las últimas reflexiones que yo encuentro, es que tu tristeza, y tu dolor interior, la sensación de que no hay un hueco para ti en el mundo, no deben opacar la felicidad que los demás puedan encontrar en su propio viaje personal, a veces toca sufrir solo para proteger a quien amas.