Dona Ines mantiene una rara y extraordinaria coherencia. En primer lugar, comprende el argumentode varias historias: es una deliciosa novela rosa, enla mejor tradicion del genero; es la historia de un beso que perturba y conmueve a toda una respetable ciudad provinciana; es un relatao ejemplar en el cual la protagonista renuncia al amor del hombre que ama en beneficio de una amiga pobre, hace donacion de una parte de sus riquezas entre amigos y servidores y, finalmente, consagra el resto de su vida al ejercicio de la caridad, fundando un orfanato en tierras lejanas (Republica Argentina) (...).Los temas que cohesionan los precipitados acontecimientos son genuinamente azorinianos: la obsesion del tiempo que en Dona Ines ofrece una variante muy sugestiva; la Fatalidad, inexorable diosa de nuestro destino; la pasion, sofrenada y racionalizada; la creacion literaria (la aprehension del motivo, su realizacion sobre el blanco papel, el talante emotivo y racionaldel escritor-autor); el arte y la vida; la realidad y la ilusion. (...)Azorin subtitulo la novela Historia de amor, lo que parece significar que elsentimiento amoroso era el tema mas representativo en ella. Peo si bien se mira, no es el amor en si lo que resalta en sus paginas, sino mas bien el hecho preliminar a todo amor:el enamoramiento.(De la introduccion de Elena Catena)
Spanish poet and writer José Augusto Trinidad Martínez Ruíz wrote most of his literary works under the pseudonym Azorín.
The eldest of nine brothers, he studied law at the University of Valencia, then worked as a journalist in Madrid. He later emigrated to Paris.
He also wrote under the names Fray José (in "The Catholic Education of Petrer") and and Juan of Lily (in "The Defender of Yecla").
He was an anarchist in his youth, but grew more conservative as he aged and supported Franco when the General came to power in Spain (although the author remained in France).
Novela corta, de lectura agradable, llena de descripciones al más puro estilo de Azorín, de trama no muy compleja, pero bien hilvanada y cerrada. Buen libro que te sitúa en la ciudad de Segovia en una época determina mostrando sus personajes, sus problemas y su castidad.
Doña Inés, escrita por José Martínez Ruiz (Azorín), es una novela publicada en 1925 que se presenta con el subtítulo “Historia de amor”. Azorín, figura clave de la Generación del 98, construye una trama sobria, delicada y profunda, donde el sentimiento amoroso no es simplemente pasión, sino una reflexión sobre el paso del tiempo, la fatalidad y la renuncia. La historia tiene lugar en la España del siglo XIX, especialmente en Madrid y Segovia. Doña Inés de Silva, una dama elegante y madura, recibe una carta misteriosa que la lleva a abandonar su hogar y encontrarse con su tío Pablo. Allí conoce a Diego, un poeta humilde, y entre ambos surge un amor profundo, pero socialmente difícil. Al mismo tiempo, el tío Pablo escribe sobre una antepasada de Inés, Doña Beatriz, cuya propia historia de amor imposible actúa como un eco simbólico del presente de Inés. Esta doble narrativa permite a Azorín explorar no solo el enamoramiento, sino también cómo el pasado y la memoria influyen en la vida y en las decisiones. Doña Inés refleja muchas preocupaciones propias de Azorín: la obsesión por el tiempo, la presencia de la fatalidad, la tensión entre la pasión y la razón, y también la contemplación: lo cotidiano —las cartas, los muebles, la vida silenciosa de la casa— adquiere un profundo significado espiritual. En su estilo, Azorín utiliza capítulos breves, casi como instantáneas, para capturar sensaciones, detalles y estados de ánimo. No es tanto una novela de acción como una pintura literaria: las cosas “vulgares” y simples cobran una presencia casi mística que revela el interior de los personajes. Y así como una novela del recuerdo lucha por transmitir esa sensación de pérdida y añoranza, la novela misma, irónicamente, está condena a tales infortunios. No ha sabido perdurar en los lectores contemporáneos; quizá a causa de lo exageradamente contemplativo que llega a ser o que los valores que trata de transmitir ya no se ajustan a los actuales. Y esto puede significar una cosa: que nuestra perspectiva sobre la memoria, lo que es trascendental o vital de recordar sobre la vida, no puede ajustarse a un solo instante, sino que es necesario que cambie y adquiera nuevos significados. Solo el mismo Azorín sería capaz de poder sentirse identificado con todas sus palabras escritas y, pasado el tiempo, ver que el peso de sus recuerdos sublimados en la pobre Inés no son más que triviales; que muy probablemente recaerá en el olvido que tanto teme inconscientemente y que ha fallado en el intento de ser universal para los lectores.
la trama es poca, conservadora y muy tradicional (casi que como todo lo que sale de españa) pero es hermosísima la manera en la que escribe Azorín, se le nota mucho la influencia francesa (si no fuese español esto daba más para un duchesse de langelois) y es interesante ver este estilo aplicado a un problema puramente español (1840 y nos indignamos por un beso !! pliss). me gustó la disquisición apocalíptica del final, como construye el personaje de Doña Ines a partir de las personalidades de sus tíos y todo lo de Buenos Aires y el ombú! algo de la descripción del final me hizo acordar a la iglesia del Pilar y el ombú que está a unos metros también como se nota la influencia del cine en la escritura de Azorin!! que locura verlo en un autor tan antiguo, hermosa forma de narrar y construir las escenas y descripciones, como sacado del mejor cine clásico/mudo