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حثني بعض القراء والأصدقاء، بإلحاح، على جمع هذه الأعمال التي نشرت في عدد من المجلات والدوريات الأدبية في بوينس آیرس ضمن عمل واحد. ترددت كثيرًا - كعادتي - إلى أن انتهى بي الأمر إلى الموافقة على رغبتهم ؛ ربّما كي لا أخيب ظنهم، آملاً ألا يكونوا مخطئين. وعلى كل حال، أريد أن أهديهم هذه المقالات؛ لمتابعتهم بعاطفة وكرم وإخلاص خطواتي وعثراتي طوال هذه السنوات العصيبة، وكانوا عونا لي في التغلب على الكآبة والإحباط ومدوني بالقوة لكتابة هذه الصفحات التي تتناول، على نحو أو آخر، مصير كل إنسان، ومعنى وجوده.

228 pages, Paperback

First published January 1, 2001

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About the author

Ernesto Sabato

95 books2,245 followers
Ernesto Sabato (1911-2011) fue un destacado escritor, ensayista y físico argentino. Nacido en Rojas, en la provincia de Buenos Aires, estudió física en la Universidad Nacional de La Plata y posteriormente trabajó en el laboratorio Curie de París, antes de en 1945 volcarse por completo en la literatura.

Su vida estuvo marcada por una constante reflexión sobre la condición humana, el arte y los dilemas éticos del siglo XX. Durante la última dictadura militar en Argentina, presidió la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), que produjo el emblemático informe Nunca Más.

Entre sus obras más destacadas encontramos El túnel (1948), una novela psicológica que explora la alienación y la obsesión; Sobre héroes y tumbas(1961), considerada una de las grandes novelas argentinas del siglo XX, donde mezcla introspección, simbolismo y crítica histórica; y Abaddón el exterminador (1974), un texto fragmentado y experimental que refleja el caos existencial y político de la época.

A banda de sus títulos de narrativa, Sabato escribió ensayos notables como El escritor y sus fantasmas (1963) y su autobiografía Antes del fin, que revelan sus inquietudes filosóficas y su visión crítica del mundo moderno.

El estilo literario de Sabato se caracteriza por su tono introspectivo y existencialista, que explora los abismos de la condición humana con un lenguaje a la vez poético y oscuro. Sus narrativas entrelazan lo simbólico y lo real, creando atmósferas densas y cargadas de tensión psicológica. Su obra es profundamente filosófica, cuestionando la ética, la verdad y el sentido de la vida en un mundo plagado de contradicciones.

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Displaying 1 - 16 of 16 reviews
Profile Image for عبدالرحمن عقاب.
819 reviews1,038 followers
October 20, 2024
ملاحظة-١: قرأت الكتاب مترجما إلى العربية، من إصدارات دار جدل. ولكن النسخة العربية المترجمة لم تحظ بمكان هنا على صفحات جودريدز، كحال كثير من الكتب العربية الجديدة.

ملاحظة-٢: جاءت الترجمة العربية لهذا الكتاب رائقة راقية. ترجمة أدبية تليق بأديب مثل ساباتو يُترجم عمله. لكن المترجمة الأديبة (أمل فارس) غاب اسمها عن صفحة الغلاف الأولى! وهذا خلل وخطأ آمل أن تبادر الدار في تصحيحه في أقرب طبعة قادمة للكتاب.


أما الكتاب، فهو الكتاب الأول الذي أقرأه لـ"إرنستو ساباتو".
هي مقالات في مواضيع عدة؛ تناولت شخصيات، ومواقف، وقضايا اجتماعية مثل التعليم والعلموية والحرية والإعلام...وغير ذلك.
أفكار قيمة، وأسلوب أدبي رائق، ولفتات تستحق التأمل والوقفات.
Profile Image for Mariela.
84 reviews4 followers
January 25, 2023
Me gusta mucho Sabato, tanto escribiendo ficción como en sus ensayos. En este caso, se trata de una recopilación de textos suyos que aparecieron en revistas y diarios, y tengo que decir que el libro no me gustó, no por la calidad de sus escritos, sino por cómo está construida esta compilación. Las mismas ideas se repiten una y otra vez, en textos distintos. Al compilarlos de esta forma, se nota. Creo que fue un error reunir los textos de esa manera, porque es grotesco encontrar dentro de un texto, retazos de otro que ya fue leído en la misma compilación.

Algunos ejemplos:

Se necesitan comunidades auténticas, no esas maquinarias sociales a las que nos hemos tristemente acostumbrado.

Lo dijo tanto en "Una utopía: comunidades de personas" (pág. 149) como en "Acerca de las futuras comunidades" (pág. 187).

Sí, no ignoramos que la famosa Democracia con mayúscula también baja a la democracia con minúscula y por fin a la que debe ser marcada con sarcásticas comillas

Ese paralelismo hecho en "Sobre el fin y los medios" (pág. 139) es reutilizado en "Los fines y los medios" (pág. 184). Ni hablemos de comparar esos dos títulos. Se repiten ideas todo el tiempo. También repite las ideas de "el hombre es lobo del hombre", etc.

Desde mi punto de vista, este es un libro de Sabato para pasar por alto, sobre todo si ya están leidos "Hombres y engranajes" o "Antes del fin".
Profile Image for Cecilia.
140 reviews11 followers
January 4, 2020
Deeeeeeenso, me costó mucho leerlo, pero valió la pena. Es un libro qué hay que leer concentrada/o y qué pone en tensión (como le gusta decir a mis amigos artistas) elementos de la sociedad que te llevan a un análisis profundo y a veces siniestro.
Profile Image for Daniel Schechtel.
186 reviews32 followers
March 15, 2017
El más flojo de sus libros de ensayos, a mi gusto. No adelanta ninguna tesis interesante ni nueva. Simplemente denuncia las formas de totalitarismo, de demagogia, al positivismo, etc., y a veces se pasa de enfático y redundante. Quizá el esbozo sobre Da Vinci y el otro sobre Ureña sean lo más interesante. Aquí sigue un brevísimo repaso.
En el ensayo El desconocido Da Vinci, Sábato ofrece un retrato idealizado de Leonardo. Algunos pasajes son memorables, como el que hace repetir a Kierkegaard eso de que más conocemos el corazón de los demás cuanto más conocemos el nuestro, o los versos

Are not mountains waves and skies a part
Of me and my soul, as I of them?

de Lord Byron, o el fragmento

¿Pero qué expresión ofrecemos cuando por fin en la soledad nos quitamos la última [máscara] que llevábamos? ¿Cuando nadie, absolutamente nadie, nos escruta, nos exige, nos intima o nos ataca?

O este otro:

lo peculiar del ser humano no es el espíritu puro sino esa oscura y desgarrada región intermedia del alma, esa región en que sucede lo más grave de la existencia: el amor y el odio, el mito y la ficción, la esperanza y el sueño, nada de lo cual es estrictamente espíritu sino una vehemente y turbulenta mezcla de ideas y sangre

Además, nos recuerda el amor a la naturaleza de Francisco de Asís, la idea de Max Scheler de que el amor suscita el deseo de dominio, la dialéctica naciendo en Heráclito con eso de que en el mundo del espíritu todo marcha constantemente hacia su contrario. Por otra parte, dice Sábato, Da Vinci fue el precursor del arquetipo que el romanticismo alemán imaginó para la reconciliación de lo racional y lo irracional y que cobró cuerpo en Goethe.
Nos recordó que las formas del arte son las formas en sí según Schelling; es decir, una cosa en sí tomada en solitario, sin perspectiva ni intención, ni deseo ni prejuicio. A mi juicio la estética se encuentra entonces con la ontología y se reestructuran las categorías de manera tal que, mamita, te quiero ver cómo me reexplicás el cosmos.
El caso es que Da Vinci sería entonces como Valéry, como Goethe, ese superhombre nietzscheano, el Kraftmensch. La idea de hombre escindido en lo racional y lo sensible sería una idea patética de la modernidad, dice Sábato: Poesía y pensamiento eran una sola manifestación del espíritu, antaño.

Se pretende que el progreso está jalonado por el paulatino desalojo del pensamiento poético

dice Sábato, y ejemplifica con explicaciones ridículas como que el color del Tintoretto en la pintura de Th. Schmidt se debe a que Venecia perdió el monopolio de la sal, o que Shakespeare tuvo éxito por la acumulación primitiva en Gran Bretaña.
Además, Sábato declara que mito, religión y arte son por esencia refractarios a cualquier tentativa racionalizadora. Así, Giambattista Vico nos habla del parentesco entre poesía y mito y Pascal de las raisons de coeur. En fin, Da Vinci murió y fue reenterrado por Arsene Houssaye, y Ernesto Sábato dice hermosamente así:

Se fue delineando la móvil geografía que el alma termina por grabar sobre la sutil y maleable materia del rostro.

En el ensayo Judíos y antisemitismo, Sábato retoma el ensayo de Sartre sobre el tema, y nos advierte de no sacar las conclusiones apresuradas que saca el francés: los judíos no tienen por qué estar todos inclinados al dinero y al racionalismo; ni estos hacen al judío y la falta de estos al no judío o al antisemita.
Sábato explica que la lógica antisemita no es aristotélica sino circular, es decir, en términos de Popper, no falsable. Luego retoma a Sartre para refutar la analogía antisemitismo-judaísmo con feudalismo-capitalismo que se desprende del ensayo del francés. Arguye, entre otras cosas, que los italianos fueron los que propulsaron el intercambio de bienes mercantiles y el interés en la salida del feudalismo, principalmente de la mano de los Médicis en Florencia. Además, el autor nos recuerda que hay como mínimo dos grandes pueblos judíos: los Safardís, que poblaron España, propiamente racionalistas y abstractos y ordenados en sus sistemas de pensamiento, su ordenación teológica y en sus hábitos mundanos; y los ashkenazís, que habitan germania y hablan yiddish y son más bien místicos, intuitivos y concretos (se apoya en Hescher, The Two Traditions).
Con todo, la explicación psicológica de Sartre del proceder judaico (monetario y racionalista) de que actúan así porque el dinero y la razón son dos valores universales y abstractos que les permite participar de la vida social y pasar desapercibidos como judíos sigue siendo, para Sábato, interesante y válida. Empero, el argentino adelanta dos otras posibles explicaciones de, por un lado, la tendencia a lo abstracto, a lo monoteísta, a lo uniforme, que sería debido al desierto, el lugar geográfico que ocuparon por siglos; y por otro, de su habilidad para manipular y percibir la psicología, cuya explicación sería el aprendizaje forzoso por observación debido a la persecución sufrida durante generaciones.
Así, Sábato, que al comienzo del ensayo comete el agravio de generalizar al proclamarnos a todos cristianos, nos advierte que el problema que Sartre tan verticalmente explica es en realidad más complejo.

De Pedro Henríquez Ureña, personaje que aún no he leído, habla magias, y nos recuerda que la tesis de que el temperamento y el clima van de la mano es falsa, tesis que trata de charlatanes y superficiales a los de clima cálido, tesis además surgida en las tierras frías del norte (que deberían descartar tres de las más grandes religiones, el Renacimiento y otras tantas figuras literarias e históricas si quisieran ser consecuentes).
Luego, Sábato ataca el positivismo imperante a principios del siglo XX en Argentina, en La Plata, donde él estudiaba, y explica las decisiones de Sarmiento y Alberdi como “positivismo en acción”, disculpándolos porque contra lo que luchaban en su momento estos grandes pensadores era contra el atraso, la religión y la “metafísica”. Y trae a cuento a Pedro Ureña nuevamente para declarar que en él se daban tanto lo romántico como lo racional, y que no era ni anticientificista ni positivista, que no denunciaba unilateralmente las ideas positivistas y a la ciencia en su totalidad sino que sabía encontrar un gran balance entre ambos extremos.
Por otra parte, Ureña era vossleriano en tanto lingüista, y descreía del prescriptivismo. Creía más bien que la lengua y la cultura son productos de lo novedoso que generan las generaciones con lo que heredan con la tradición. Hasta deseaba que desapareciera la legislación lingüística, nacida en Roma (tierra de imitadores en cuanto al arte, dice Sábato).
En cuanto a lo político, dice Sábato que Ureña era humanista, palabra que ahora me genera sospechas, y que ponía la Justicia antes que la Cultura. La diferencia entre un hombre como tal, que quiere erradicar el dolor innecesario de la tierra (en su caso, América Latina), y un hombre que cree en la Humanidad toda y por tanto ama más una abstracción que al “hombre” concreto (palabras de Sábato), hay una diferencia muy fina, pienso yo. Whitman lo expresó perfectamente en su poema Thought:

OF obedience, faith, adhesiveness;
As I stand aloof and look, there is to me something profoundly affecting in large masses of men, following the lead of those who do not believe in men.

Al parecer, Ureña, de quien Sábato dice que era filólogo y no gramático porque tenía en cuenta al ser humano individual y preciso y no profesaba una abstracción, tenía lo que no mi profesor Stamboni, quien solía olvidar las individualidades para traer sus verdades, que con tanto ímpetu y pasión defendía.
Finalmente, Sábato repite de Ureña:

No debe haber cultura superior sin cultura popular

y agrega:

Y más de una vez sostuvo que, tal como era nuestra precaria realidad, los mejores de nuestros intelectuales debían sacrificar la obra de meditación retirada en favor de la obra comunal y la elevación del hombre medio. Así sucedió con Martí en Cuba y con Sarmiento en la Argentina. Un escritor nace en Francia y se encuentra, por decirlo así, con una patria hecha; aquí debe escribir haciéndola al mismo tiempo como aquellos pioneros del lejano Oeste que cultivaban la tierra con el arma al lado. ¿No empuñó literalmente un fusil José Hernández?

En Sobre algunos males de la educación, Sábato ataca el enciclopedismo vacío y la memorización en las escuelas, además de los innumerables datos que el niño debe retener en la memoria sin que signifiquen algo para él. Señala que deberían impartirse menos conocimientos y más estructurales, menos libros y contemporáneos, que le hablen a los niños con su propia lengua, y recién más adelante indagar en el pasado para ver qué dijeron otros tipos sobre los mismos temas de hoy. Vale citar casi todo un párrafo:

Y no pretender enseñarlo todo, enseñar pocos episodios y problemas, desencadenantes, estructurales. Y pocos libros, pero leídos con pasión, única manera de vivir algo que, si no, es un cementerio de palabras. Porque el seudoenciclopedismo está siempre unido a la enseñanza libresca, que es una de las formas de la muerte. ¿Acaso no hubo cultura antes de la invención de Gutenberg? La cultura no sólo se transmite por lo libros: se transmite a través de todas las actividades del hombre, desde la conversación hasta los viajes, oyendo música y hasta comiendo. En el Hyperion de Longfellow leemos que "una simple conversación mientras se come con un sabio es mejor que diez años de mero estudio libresco". Y dice "wise", es decir, "sabio" en el sentido en que a veces lo es un campesino iletrado, en el sentido en que los franceses dicen "sage", para no confundir con ese "savant" que no puede hablarnos sino de silicatos o resistencia de materiales. La sabiduría es algo diferente, sirve para convivir mejor con los que nos rodean, para atender a sus razones, para resistir en la desgracia y tener mesura en el triunfo, para saber qué hacer con el mundo cuando los "savants" lo hayan conquistado, y, en fin, para saber envejecer y aceptar la muerte con grandeza.

En cuanto al rigor innecesario en la educación, me basta citar el apotegma de Rousseau que cita Sábato:

Muchos se atienen a lo que los hombres deben saber, sin considerar lo que los discípulos están en condiciones de aprender.

Además, dice Sábato memorablemente, “nada de importancia puede enseñarse si previamente no se es capaz de suscitar el asombro”. Y ahora sí, vale la pena citar nuevamente:

Hay que forzar al discípulo a plantearse los interrogantes. Hay que enseñarle a
saber que no sabe, y que en general no sabemos, para prepararlo no sólo para la investigación y la ciencia sino para sabiduría, pues, según Scheler, el hombre culto es alguien que sabe que no sabe, es aquel de la antigua y noble docta ignorantia, el que intuye que la realidad es infinitamente más vasta y misteriosa que lo que nuestra ciencia domina. Una vez el alumno en esta disposición espiritual, lo demás viene casi por su propio peso, pues de ahí nacen las preguntas y sólo se aprende aquello que vitalmente se necesita. Ahí es donde de nuevo se requiere la labor mayéutica del maestro, que no debe enseñar filosofía, sino, como decía Kant, enseñar a filosofar. Porque el saber y la cultura son a la vez una tradición y una renovación, de tal modo que en algún momento el discípulo puede convertirse en renovador; momento en que el maestro genuinamente grande habrá de revelar su suprema calidad, aceptando ese germen creador que tan a menudo surge en las mentes juveniles, no sólo porque son más frescas sino porque son más audaces.
No sé qué profesores tenía Galileo en el momento en que se le ocurrió subir a la torre para tirar abajo dos piedras y a la vez la teoría de Aristóteles; si eran malos, se habrían irritado por aquel crimen; si eran maestros de verdad,se habrán alegrado de aquella sagrada rebelión. Porque en el extremo opuesto del demagógico profesor muchachista está el estólido y autoritario profesor que supone un saber petrificado para siempre, inmóvil, para siempre idéntico a sí mismo. Es el profesor que ve en el alumno a un enemigo potencial, no a un hijo que debe amar; el que practica una disciplina siniestramente coercitiva, muchas veces para ocultar su ignorancia y sus debilidades; el que únicamente sirve para fabricar repetidores y memoristas, que castiga en lugar de formar y liberar; el que califica de "buen alumno" al mediocre que acata sus recetas y se porta bien. Tipo de profesor que al fin ha encontrado su tierra de promisión en los países totalitarios, en los que el saber y la cultura son reemplazados por una ideología.

En Educación y crisis del hombre, fuera de lo demás, que hoy ya es considerado lugar común, sólo cabe destacar lo que dice Sábato sobre los proyectos de institucionalización de la educación en la Argentina, dictamen que parece viejo y lo es, pero que no deja de ser contemporáneo y relevante:

Porque esa es la mayor virtud de la libertad intelectual. Se me dice que aquel proyecto estaba viciado por prejuicios elitistas, puesto que los colegios de Buenos Aires y de Concepción se instituyeron para formar dirigentes que habrían de fortificar y prolongar el dominio de la clase privilegiada.
Pero en los problemas de la cultura no se puede establecer esa relación directa que algunos pretenden entre la economía y las creaciones del espíritu subjetivo. Sería harto complicado, sino, explicar por qué aquella elite propuso una educación que permitiría a los pobres y a los hijos de inmigrantes llegar a ser magistrados, profesores, generales, almirantes, gobernadores y hasta presidente de la república; porque miembros de esa clase fundaron escuelas industriales, que en su tiempo fueron modelos en el mundo entero, y por qué Joaquín V González creó una universidad donde no sólo se formaban los lógicos veterinarios y abogados, sino algo tan alejado de la ganadería como ingenieros electricistas, astrónomos, matemáticos, químicos, geólogos y antropólogos. El proceso de la cultura es infinitamente más complejo de lo que suponen esos ideólogos, y sería tarea de innumerables investigadores –que hicieran ciencia, no ideología- desvelar su sutilísima y tortuosa trama.

En Nuestro tiempo del desprecio, rescato la frase siguiente, que Sábato utiliza para hablar de la madurez de una nación, pero que yo rescato más por una cuestión personal:

La madurez comienza cuando las conciencias más lúcidas comprenden que las infinitas perfecciones con que creían dotada a su patria –como a la madre- no son ni infinitas ni perfecciones; y que, como en otros pueblos, como en todos, sus virtudes están triste pero humanamente unidas a sus taras, taras de las que los seres honestos no pueden sino acusarse y avergonzarse.

Un proceso que he vivido luego de mi experiencia en Alemania, el de ver las dos caras de la moneda, la sombra detrás del gran gesto y la luz que tapa el gesto mezquino:

pesimismo relativo que debe acompañar a las reales construcciones humanas, cuando se ha comprendido y aceptado la amarga dualidad de los hombres. Pues aceptar esa trágicamente bella condición de toda existencia terrenal es aceptar la vida contra la muerte.

Ese pesimismo relativo es el que me atacó al volver de Alemania y encontrarme con la complejidad de la realidad, en el año 2016. Dejé de creer en las personas, quizá; dejé de pensar lo mejor. Pero por eso mismo, por verlas como seres complejos es que empecé a escucharlas, a aceptarlas como personas reales, con experiencias y conciencia propias.
Dice Sábato además:

Tal como es la condición del hombre, las palabras empiezan escribiéndose con mayúscula, luego descienden a la minúscula para terminar entre sarcásticas comillas.

Sobre los fines y los medios, dice Sábato que con Hegel podríamos haber entendido que los medios se transforman dialécticamente en fines, y eso es lo que pasó con todo medio innoble puesto al servicio de fines escritos y pronunciados con nombres nobles. Además, expresa la paradoja, por ejemplo, renacentista, movimiento que nació del individualismo y llevó a la masificación, movimiento naturalista que llevó al maquinismo y finalmente movimiento humanista que dio origen a la deshumanización.
Al dirigirse al nacimiento de la novela, Sábato pronuncia estas, para mí, eternas palabras:

El fin de una civilización es siempre más sentido por los adolescentes, que no quieren resignarse al derrumbe de sus absolutos, y por los artistas, que son los únicos entre los adultos que se parecen a los adolescentes.

En el apartado final del ensayo, Sábato vuelve a rescatar la complejidad de la realidad al decir de Nietzsche, quien rescató de Schopenhauer:

Hay momentos en que el progreso es reaccionario y la reacción es progresista.

El ensayo termina con palabras nostálgicas, melancólicas y depresivas que atacan ciertos aspectos de la modernidad, como la televisión, de manera algo infantil, elogiando patética y románticamente los ritos de tribus primitivas en detrimento de nuestros ritos, por alguna razón inferiores para el ver de Sábato.
Finalmente, Censura, libertad y disentimiento. Aquí, Sábato despotrica contra los totalitarismos, habla del eterno problema del arte de representar lo deseable y también lo real, muchas veces antagónicos. Invoca el derecho al disentimiento, y como ejemplo toma a los Estados Unidos, craso error desde mi punto de vista, puesto que la supuesta autocrítica de los Estados Unidos (que sí, existe tanto en el arte como en Wikileaks), país de ciudadanos patriotas e ignorantes si los hay, no es sino la asimilación por parte del capitalismo y el cinismo imperante de todo movimiento “antisistema”; Alemania sería un mejor ejemplo para una nación autocrítica, que no se cansa de machacarse los errores cometidos en el siglo XX. Finalmente, entre denuncias a la corrupción, a los sistemas que tienden a la abstracción y los que tienden al individualismo, recupera la figura de Emmanuel Mounier, que reivindica al ser humano concreto.

Profile Image for Francisco Barrios.
661 reviews50 followers
August 25, 2017
Ernesto Sábato escribía con una lucidez abrumadora, ya fuese novela, ya fuese autobiografía, ya fuese ensayo.

Este volumen recoge algunos de los ejemplos más destacados de la obra ensayística del argentino: algunos rozan lo poético ("El desconocido de Vinci"), otros lo autobiográfico ("Pedro Henríquez Ureña"); algunos tienen una argumentación deslumbrante ("Nuestro tiempo del desprecio", "Sobre algunos males de la educación") y en otros la argumentación cojea al apoyarse en la moral cristiana en vez de un humanismo ateo ("Judíos y antisemitas").

Sin embargo este volumen bien vale cada página leída y asimilada. Las enseñanzas que deja una lectura cuidadosa del mismo, parecen ahora indispensables a la luz profética que tenía el texto cuando se escribió (1979). Esto para una crítica más informada y profunda de la sociedad en que vivimos. Sociedad de la que nos advirtió nuestro querido Sábato, junto con los remedios necesarios para combatirla.
Profile Image for Mauro Kaul.
64 reviews1 follower
August 6, 2021
Siempre es bueno volver a Sabato y sus reflexiones, algunas un poco anticuadas pero en su mayoría acertadas. De clara influencia existencialista su pesimismo para con la sociedad termina siendo alentador. Destacó el apartado que dedica a la educación en las escuelas.
Profile Image for dr_set.
288 reviews1 follower
April 3, 2015
Algunas reflexiones interesantes sobre el sistema escolar
Profile Image for Alexandra.
369 reviews8 followers
September 6, 2021
En este libro, Sabato reúne siete extensos y completísimos ensayos, con una escritura alucinante que constituye, en mi opinión, uno de sus mejores trabajos.

El primer ensayo, titulado «El desconocido Da Vinci», es una especie de biografía honorífica sobre uno de los artistas más importantes de la historia humana y aprovecha, de paso, para analizar esa simbiosis que siempre lo caracterizó, entre lo espiritual y la ciencia, dualidad que marcó también la vida de Ernesto Sabato. De este estilo biográfico, también nos presenta la historia de «Pedro Henríquez Ureña».

Después, hay dos trabajos sobre la educación y lo que no anda bien con el sistema educativo en Latinoamérica, donde el argentino se explaya en cómo la sociedad cambiaría si su educación fuese otra y se enseñara a los estudiantes a pensar por sí mismos, a criticar e investigar, en vez de a repetir y adoctrinar. Critica la enseñanza ideológica, de la que nunca nada bueno ha salido.

«Judios y antisemitas» es un trabajo en el que pretende explicar lo infundado que resulta el pensamiento antisemita, siempre guiado por el odio radical, que no le permite ver nada fuera de la caja y que termina culpando a la comunidad judía en aciertos y desaciertos.

«Nuestro tiempo del desprecio» y «Censura, libertad y disentimiento» son dos tratados que no dejan de sorprender por la capacidad filosófica de Sabato. En ellos, nos ofrece una visión cosmopolita sobre el hombre y cómo pasa la vida buscando su lugar en el mundo, pero en cuyo camino se atraviesan imposiciones que podrían ralentizar el encuentro o, en casos más dramáticos, imposibilitarlo.

Criticando el sistema político que rige América Latina, Sabato marca con dureza y realidad que, a diferencia de los Estados Unidos, de este lado «(…) somos incapaces de esa fortaleza que supone la admisión de graves defectos y esa capacidad para exponerlos a la luz del día», siendo este el origen de nuestras desgracias y falta de avance.

Un libro recomendado para aquellos que nunca han leído al argentino o para aquellos que ya conocen su obra. Imperdible.
Profile Image for Rosa Tolava.
344 reviews9 followers
March 7, 2022
Es el primer libro de ensayos que leo de Sábato y me gustó. Me gustaron mucho los ensayos sobre Leonardo Da Vinci, Henríquez Ureña y el judaísmo , los de educación también resultaron interesantes, y los de política resultan más densos por su complejidad. Pero agradezco la variedad de temas.

"Pues a medida que nos acercamos a la muerte, también nos acercamos a la tierra ...en que transcurrió la infancia, en que tuvimos nuestros juegos e instauramos nuestra magia. Y entonces recordamos algún árbol, la cara de un amigo, un perro que corría con nosotros, un camino polvoriento y secreto en la siesta estival, un rumor de cigarras, un arroyito. Cosas así. No grandes cosas sino modestísimas cosas, que en esos momentos adquieren melancólica majestad".

"No debe haber cultura superior sin cultura popular".

"El saber y la cultura son a la vez uba tradición y una renovación, de tal modo que en algún momento el discípulo puede convertirse en renovador".

"Cuando amanece salgo al jardín para estar cerca de mis árboles, en ese apacible y noblemente callado mundo vegetal, que más me atrae a medida que más atroz se vuelve el universo en que vivimos. Sentado en un cantero, escucho a los centenares de pájaros que alborozafos reinician su pequeña existencia, ajenos a las perversidades humanas, inocentes y felices".
Profile Image for Kholudk خٌلود / قِديسّة .
46 reviews4 followers
September 26, 2025


تبرير ورفض | إرنستو ساباتو

يقول ساباتو عن هذا الكتاب إنه للقرّاء والأصدقاء الذين حثوه على جمع المقالات التي نُشرت في المجلات لتظهر بهيئة كتاب، وكما هي عادة ساباتو يتردد دومًا بهذا الشأن. أي أن يقوم بتكرار نفسه فيما يكتب وينشر، علمًا أنه قام بحرق جزء كبير من كتاباته؛ خشية منه أن يسأم القارئ قلمه..

هذه المقالات أفاض فيها ساباتو فيمكننا اعتبارها استكمالًا لمشروعه الإنساني، فساباتو وكما أراه أنا كان حريصًا جدًا على مستقبل البشرية، وكان ينظر على أن هذا التطور والتقدم ما هو إلا سبب لرجعية الإنسان والإنسانية.. بمعنى أن العالم سيغدوا الكل منشغل بنفسه، باحثًا عن ملهيات تُبع ه عن حقيقته الإنسانية، سينحاز لعالم مليء بالحروب لأن التقدم التكنولوجي بالنسبة لساباتو هو تدمير إنساني شامل.

في بداية الكتاب يتكلم عن دافنشي وعن مدى تأثيره ومن ثم يتناول موضوع اليهود ومعاداك السامية، وعن أستاذه الذي صقل شخصية ساباتو أيام دراسته، وقد نجد أنه يذكره كثيرًا في كتبه وهنا يمك��نا أن نؤمن أن وجود شخص واحد قد يُلهب أعماقنا ويصقل شخصيتنا. ثم يتطرق لموضوع التعليم عندما يكون تحت أيدولوجية مراقبة وممنهجة، كما الفن عندما يُحارب ويُحضر بسبب الرقابة.

ساباتو هنا إنساني جدًا وعميق. والكتاب جميل جدًا وفي رأيي إن ا لقراءة لساباتو هي انفتاح للجانب الإنساني في عالم يُحارب كل من يُحاول المحافظة على إنسانيته..
30 reviews3 followers
May 16, 2020
Unos de los tantos ensayos que tiene Ernesto Sabato, donde es capaz de abordar con valentía y genialidad, los distintos temas que hasta hoy se cuestionan en cada sociedad: la educación, la crisis del hombre, el totalitarismo, ética, política, etc. Posiblemente al terminar de leerlo, te quedes con cuestionamientos así también, con muchas conclusiones. Totalmente recomendable para reflexionar sobre educación y sociedad.
1 review
November 25, 2021
Tiene pasajes geniales
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