Decidí leer este libro porque me llamó la atención el título y la historia ha logrado sorprenderme. Alejandra abandona su hogar tras la muerte de su prometido, embarazada y sin rumbo claro. Dará a luz en la casa cuna de Fraisoro, donde conocerá a otras dos mujeres en su misma situación. Sus vidas quedarán unidas para siempre.
Es una historia muy emotiva, llena de secretos familiares, maternidad, segundas oportunidades, amor e hipocresía. Está inspirada en hechos reales: en la época en la que transcurren los acontecimientos, muchas mujeres se veían obligadas a dar a luz en lugares como Fraisoro debido a la vergüenza o a la rígida moral social. Esta institución, de hecho, existió hasta los años 90.
Los personajes representan una historia de superación; mujeres fuertes que resurgen ante la adversidad. El personaje de Jimena me impresionó profundamente, pero ha sido la protagonista quien realmente me ha conquistado.
Me encanta la pluma del autor: una narración en primera persona, nada recargada, muy emotiva y de lectura ágil. Usa un lenguaje sencillo y directo, evitando el morbo y tratando el dolor con respeto.