Durante casi cuatro decadas (1550–1585), el Imperio Otomano y el sultanato de Sennar caminan sobre el filo de la guerra. Entre conspiraciones de palacio, tratados rotos y batallas en el desierto, una joven mitad sennari y mitad otomana es enviada como embajadora a Estambul.
Su nombre es Rania. Hábil con las palabras pero extranjera en su propia tierra, deberá abrirse paso en una corte donde nada es lo que parece. A su lado viaja Saleh, su amigo y guardián, dispuesto a protegerla… aunque protegerla signifique desafiar órdenes imperiales.
Entre intrigas políticas, alianzas imposibles y un enemigo que no siempre está fuera de los muros, Rania tendrá que decidir si su lealtad pertenece a la tierra que la vio nacer o la que la vio criarse.