Ya Stefan Zweig elogió a Balzac por compendiar “una época, un mundo y una generación”, en cuyos problemas cotidianos podrán verse reflejadas las generaciones actuales. Como los pintores impresionistas, tomó como modelo a la sociedad francesa del siglo XIX. Recreó los tipos sociales y narró los dramas de la vida íntima a través de los vicios, las pasiones, las virtudes y los caracteres humanos encarnados en mujeres como Petrilla Lorrain, Ursula Mirovet, Constancia Birotteau, Eugenia Grandet, Margarita Claess o Eva Chardon. Las historias plantean conflictos propios de la burguesía decimonónica como el poder, las disputas familiares, los lazos de sangre, el éxito social, los desengaños amorosos…, redactadas a la luz de dos verdades eternas: la religión y la monarquía. Los personajes son modelos vivos de una sociedad mediocre y avariciosa que vive atrapada en un mundo materialista. Su dominio de la técnica narrativa, del diálogo —con el que registra las diferencias de clases— y su rica y dinámica prosa confieren a su obra un atractivo irresistible.
'La comedia humana' confirma el talento literario de un autor que no se amedrentó ante la monumental empresa: ochenta y siete novelas y casi dos mil personajes retratados de manera minuciosa que conforman el testimonio histórico de la sociedad de una época.