Un mundo en el que comer es tan tóxico que mata. Un mundo en el que tener que olvidar a las personas que ya no están es política de Estado. En su primera novela, Lara Armada construye un relato desgarrador con una prosa bella y delicada.
Una linda novela corta sobre el duelo y la memoria en un mundo cercano pero distópico. Me gustó mucho como narra la pérdida y como describe lo selectiva que es la memoria.
No esperen un libro de ciencia ficción, como arranca diciendo la contratapa. Si bien, hay elementos distópicos en un mundo en el que todo es tóxico, no se explora demasiado este aspecto y termina pareciendo otra vez una premisa sobre el COVID. Creo que la idea de los índices de toxicidad en cada alimento está muy buena y me hubiese gustado que la desarrollara más. De todas formas, entiendo que la novela es más sobre la soledad, el duelo, la memoria y la pérdida que sobre esto así que sigue siendo recomendable.