Empecé este libro pensando que sería una romcom ligera… y qué equivocada estaba. Lo que me encontré fue una historia dura, real y profundamente humana.
Lía es una protagonista con la que he sufrido mucho. Con ella y por ella. Su historia, sus relaciones, sus decisiones y sus heridas resultan dolorosamente cercanas. Hay situaciones que, tristemente, muchos hemos vivido o reconocido en algún momento de nuestra vida, y eso hace que la lectura cale aún más hondo.
La novela pone el foco en las emociones, en los errores, en el dolor, en las cicatrices que dejan algunas relaciones… pero también en algo muy bonito: la amistad femenina como refugio y sostén. El papel de sus amigas me ha parecido precioso y fundamental.
El final ha sido especialmente desgarrador. He llorado de verdad, cosa que no me pasaba con un libro desde hacía tiempo.
No es una historia ligera ni feel-good. No es una comedia romántica. Es una historia de vida que duele, remueve y deja poso. Y precisamente por eso, la recomiendo muchísimo. Porque es de esas lecturas que te hacen reflexionar y que, quizá, todos deberíamos leer alguna vez.
Hipnótico, una vez que lo empiezas no puedes parar! Acompañar a la protagonista en sus aventuras y desventuras amorosas te hace reír y llorar compartiendo con ella lugares comunes y no tan comunes.