La columna de la muerte no sólo nos descubre la dura realidad de la fase inicial de la guerra civil española, hasta las sangrientas batallas de Badajoz, con un estudio minucioso y desmitificador realizado pueblo a pueblo y con la aportación de nuevas evidencias documentales, sino que renueva los estudios sobre la represión, llevándolos más allá del debate sobre las cifras, para ahondar en su naturaleza. Espinosa nos muestra que la represión no fue una consecuencia de la guerra, sino una de sus razones explicativas fundamentales: que su aparente irracionalidad cobra un nuevo sentido cuando advertimos que la violencia formaba parte del proyecto inicial de los insurgentes, dispuestos a exterminar a todos aquellos elementos de la sociedad española –políticos, sindicalistas, profesionales, maestros...- que habían contribuido a articular la alternativa reformista iniciada en 1931, que el triunfo electoral de 1936 podía volver a poner en marcha. Es la naturaleza de la represión, mucho más que sus cifras, por terribles que resulten, lo que hace de Badajoz un anticipo de Auschwitz.
Un libro de referencia sobre la violencia durante la primera fase de la guerra civil en el ámbito geográfico del sudoeste de la provincia de Badajoz, con especial atención en la capital provincial.
No se trata solamente de una relación de hechos, que es por cierto muy buena, documentada y pormenorizada; es también un libro que busca contribuir al debate historiográfico sobre los temas que trata, con una posición clara y firme muy bien argumentada y honesta, ya que no teme mencionar, desarrollar y contextualizar la violencia de "los suyos". Para ello se apoya en una gran masa de documentos burocráticos, militares, literarios, periodísticos, históricos... también en testimonios; materiales que confronta y confronta entre ellos e hila con gran rigor y metodología. Un claro signo de esto es que en el libro, siendo voluminoso, el texto principal solo ocupa la mita: el resto son notas, referencias (bien claras y rastreables) y anexos, en los que destacan un listado pormenorizado y categorizado de todas las víctimas que ha podido encontrar registradas.
"Lo importante no era la "rápida derrota del enemigo " sino una ocupación sistemática acompañada de una "limpieza "humana a fondo. "Que buena parte de estos crímenes no fuesen ordenados desde arriba, sino que los ejecutasen por su cuenta y riesgo los partidarios y agentes locales del nuevo régimen. De arriba vinieron la incitación y la tolerancia, que los dejó impunes incluso cuando fueron denunciados."
Ojo, este libro carece de la credibilidad mínima y necesaria para ser tomado en serio. Un breve ejemplo de la poca rigurosidad histórica de su autor (Francisco Espinosa), es el destino del adolescente Manuel Nieto Pascual, de 14 años de edad. El muchacho aparece como represaliado por los franquistas. Sin embargo, el historiador Moisés Domínguez (y otros) demostraron en una investigación publicada posteriormente, que había muerto en un bombardeo de la aviación gubernamental sobre Mérida efectuado en septiembre de 1936, tal como aparece en la prensa pacense de esos días. Para más detalles también pueden leer a Moisés Domínguez "La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda".