No había leído nada de Paz López (1981), académica de la Universidad de Chile, doctora en Estética y Teoría del Arte, pero me llamaron la atención un par de reseñas sobre este libro, leídas en la prensa nacional.
Es un conjunto de doce ensayos que abordan los sentimientos anunciados en el título, siendo, a mi parecer, más definida la configuración del segundo término.
La autora, para bien y para mal, utiliza varias citas textuales como epígrafes del libro y de cada uno de los ensayos. También este recurso estructura sus reflexiones en cada capítulo. Evidentemente, estos paratextos y referencias pueden resultar atractivos, reveladores, pero al mismo tiempo, pueden resultar algo distractivos.
Los ensayos hablan de emociones fundamentales de la experiencia humana, diríamos menos palpables o menos concretos que el amor y el dolor, considerados como una especie de puntos intermedios y más humildes que los mencionados tópicos universales que poseen una vigorosa presencia en la historia del arte, la literatura y el pensamiento.
En cada ensayo, hay situaciones biográficas y autobiográficas que se presentan como disparadores de las ideas y reflexiones que la autora quiere plasmar, en constante diálogo o reafirmación con lecturas y autores que evidencian las búsquedas y las afinidades de López.
Sin duda, este libro es un aporte significativo a la producción ensayística de nuestro panorama literario. Son textos atractivos, interesantes y bellamente escritos.
Citas:
"Durante mucho tiempo pensé que la vida era una tragedia suspendida, algo así como una bomba activa que podíamos hacer detonar en cualquier momento con el roce de las palabras dichas".
"Aprender a acariciar requiere también una sabiduría del cuerpo, una atención a su delicada potencia, una precisión de relojero".