Es el libro autobiográfico de una venezolana, que entre risas y lágrimas relata sus anécdotas, y las de su familia, viviendo en cinco países.
Comienza poco después del fuerte terremoto de Chile en febrero de 2010, mientras vivía en su cuarto país en el extranjero. Buscando encontrar un sentido a lo que ha vivido, la autora relata sus experiencias y comienza un proceso de cambio de hábitos para tener un estilo de vida más simple y minimalista.
Michelle is a Writer and Expressive Therapist for women and teenagers, who works in Queretaro, Mexico, through on-site or online sessions. She uses Therapeutic Writing, (which is part of the Expressive Therapies, like Art Therapy) to develop the emotional resilience of her clients.
Author of the memoirs SIETE MALETAS (Seven Suitcases, 2014) and OTRA MALETA (Another Suitcase, 2019), she has lived in six countries and eight cities. She has been a blogger since 2010 at her website mlhardy.com, where she shares her experiences as a Venezuelan expatriate.
She has a Creative Writing Diploma from Sociedad General de Escritores de México and a B.A. in International Studies from Universidad Central de Venezuela. She is also currently enrolled in the online courses of Grupo Terapia Narrativa Coyoacán, to get the Diploma on Narrative Therapy.
Este es un excelente libro fácil de leer. Tengo que decir que vivir las experiencias descritas allí es diferente a leerlas, por lo que puedo decir que la Chica del Panda realizo una excelente labor al describirlas tan detalladamente, que casi podría decir las acaba de vivir apenas ahora, mientras las leía. Si dejas que las palabras descritas aquí te alcancen, en muy poco te darás cuentas que alcanzaron también tu corazón. Linda lectura! Felicitaciones!
Este es uno de estos libros que me hizo sentir que no soy el único en el mundo con las miles de ideas, dudas, valores y apreciación por Asimov! Me vi retratado en muchas de las anécdotas de Michelle y me siento bien al saber que mi camino de descubrimiento/maduración como persona/padre no es algo que yo me inventé si no que al parecer nos ocurre a todos (o por lo menos a muchos!). Gracias Michelle!
Cualquier mamá y/o expatriada puede fácilmente identificarse con sus anécdotas; recordándonos que cada situación vivida vale la pena. Pero además, la autora promueve el deseo de registrar, en un pedacito de papel, el trabajo que hacen los niños de "darle color vivo a las experiencias cotidianas".
El otro día coloqué unos cuantos posts explicando que había terminado de escribir un libro de memorias, y que necesitaba algunas voluntarias para que lo leyeran y me dieran su opinión, antes de publicarlo.
Esa idea no fue mía, sino que la tomé de un curso que estoy haciendo sobre cómo publicar en Kindle. En el mismo, uno de los autores entrevistados decía, que al principio había cometido el error de pensar que todo el mundo estaría interesado en su libro ¿Cómo no le iba a gustar a todo el mundo? Resultó que hasta que no ubicó su nicho, no le fue bien en las ventas. Una vez que lo hizo, le empezó a ir maravillosamente. Me reí de mí misma, porque yo pensaba igual respecto al libro que acabo de terminar.
En otra parte del curso, otro autor decía que cuando él era adolescente, había sido el segundo mejor jugador a nivel mundial de unos videojuegos, y que si él comentaba eso en una reunión cualquiera, nadie le daba importancia. Pero que si hablaba con gente que sí jugaba el mismo juego, la situación cambiaba. Así que pensé ¿Quién está jugando lo mismo que yo? (o parecido, al menos) Así que escribí mi solicitud de ayuda en dos grupos de mujeres expatriadas, y la recepción inmediata fue increíble. No sabía que tantas personas estuvieran dispuestas a prestarme sus cerebros.
Al escribirles de vuelta, me di cuenta que a veces decía "mi libro". Eso me hizo reflexionar, porque sí, es mi libro, lo escribí yo. Pero al mismo tiempo quiero liberarlo para que no sea solo mío.
Hace ya más de diez años, cuando me despidieron por embarazada (disculpa la falta de eufemismos, pero fue así) , comencé a escribir regularmente. Eso me llevó a realizar un Diplomado en Creación Literaria, y más tarde, a bloguear. Creyendo en aquello de que en la cantidad se produce calidad (en otras palabras, uno llega a tener calidad, después de haber practicado en cantidad) me propuse a escribir todo lo que podía. El período más difícil en cuanto a escritura se refiere, fue durante el año siguiente al nacimiento de mi segundo hijo, pues paralelamente estuve dando pecho y levantándome mucho durante las noches. También fue a lo largo de ese año que bajé (con mucho esfuerzo, con caminatas que llegaron a ser de tres y cuatro horas diarias, los 20 kilos que tenía de sobrepeso). Escribí mucho ese año, pero casi nada clasificó para el libro, porque no estaba bien escrito. Me costaba enlazar dos pensamientos seguidos, era demasiado el agotamiento.
Cuento esta anécdota porque sé que muchas mamás se sentirán identificadas. Yo no podré contar su vida; pero puedo contar algo de la mía, y esperar que algo de lo que escriba sea considerado como suyo. En otras palabras, lo que espero es que alguien considere que ese libro "sea suyo", o por lo menos algún artículo, o alguna frase.
En el curso que estoy haciendo tocaron el tema de los precios. Se recomienda que al principio, por no ser una autora conocida, sea de 2.99 US $. Me gustó, pues así cada vez que me tome un café, pensaré que me lo está brindando un lector (o lectora). Pero eso me hizo pensar, ¿Alguien sabe realmente lo que cuesta un libro? Yo bajé de Kindle hace poco, uno de esos LIBROS con mayúsculas, uno que es "mío" desde que lo leí hace más de 20 años: Notre-Dame de Paris, de Victor Hugo. ¿Cuánto costó? Cero. Ponerle precio a ese libro es como ponerle precio a la Capilla Sixtina. Es imposible. Ahora más acá, del lado de los mortales: para mí, el libro que terminé de escribir costaría como 500,000 US $ . Hay casas que cuestan eso, y este libro es como mi casa; y al igual que las casas, puedes quedar encantado cuando te invitan a entrar, ser indiferente, o incluso sentirte desilusionado. No sé cuál sea tu caso, y aunque me tenga que tragar el orgullo para aceptar las opiniones negativas, por lo menos sí puedo estar segura de una cosa: que he escrito de manera sincera.