Los tres relatos de este volumen exploran tres miradas distintas, y al mismo tiempo convergentes, sobre la muerte. "Comala", el pueblo de la ausencia, no es sino un reflejo de aquellos lugares en el país que han perdido a sus hijos entre las sombras de la criminalidad. "Aquella noche" explora la posibilidad de la muerte al cruzar la frontera con Estados Unidos y la nostalgia por quienes se han ido antes. Finalmente, "Plañidera" señala los vacíos provocados por la muerte y cómo estos traumas persiguen a quienes los evaden hasta forzarlos a tomar la decisión de enfrentarlos.
Este es otro de los mejores libros de la colección 'Vientos del pueblo' del Fondo de Cultura Económica. Y no solo es de los mejores, sino que ha sido de los que más me han gustado. Las tres historias incluidas retratan problemáticas sociales relevantes, y lo hacen de modo muy original, en cuanto a técnica narrativa se refiere.
El relato 'Comala', es evidentemente un guiño a Juan Rulfo. El protagonista, es un padre de familia, campesino. Su hijo ha reusado apoyarlo en el campo y se ha ido a Guadalajara a 'trabajar' con un primo. Pronto, empieza a mandarles electrodomésticos y muebles. Todos saben que se dedica a la delincuencia (narco, probablemente), pero nadie lo dice abiertamente. Su madre lo intuye pero prefiere callar. Su padre lo sobrelleva pero rechaza la situación. Todo va bien, hasta que se enteran del hallazgo de un trailer con cientos de muertos. Sospechan que su hijo está incluido, pues ya no saben nada de él. Venden cosas para que el padre viaje 34 h en autobús y pueda identificar el cuerpo, si es el caso. El padre llega al lugar. Empieza a revisar cada cuerpo, mientras imagina y sufre lo que pudo haber pasado. La atmósfera del relato está en la misma frecuencia que las creadas por Rulfo.
El relato intermedio se llama 'Aquella noche'. En realidad son dos historias, una que está ocurriendo en el momento y otra, que está siendo recordada por el protagonista. Ambas, son narradas simultáneamente, creando una atmósfera muy rica. Se trata de un matrimonio que está cruzando la frontera con EEUU, transportados por 'coyotes'. Ella está embarazada. La travesía es penosa. Los coyotes los abandonan en el desierto. Mientras sufren esa realidad, él le va contando a su próximo hijo, parte de su propia niñez y la convivencia con su hermano Pedro, el tío al que no conocerá. Cuando eran niños, descubrieron una cueva que pronto se convierte en su escondite preferido. Corren a esconderse ahí, después de todas sus travesuras. Pedro es más atrevido y hace intentos de ir a la parte más profunda de la cueva, con la oposición del protagonista. Con el tiempo, Pedro se aventurará solo a llegar al fondo de la cueva. El pueblo se enterará y acudirá a buscarlo, sin éxito, con todo el drama que esto representa.
El último relato ('Plañidera'), me recordó mucho a las atmósferas Cortazarianas, principalmente al cuento 'Conducta en los velorios'. La protagonista tiene un trauma, nunca se ha atrevido a ver directamente a los muertos. Su madre intentaba obligarla a ver a los familiares en su último aposento, pero ella no podía. Ya grande y casada, se obliga a sí misma a ver el cuerpo en la caja de su comadre recién muerte. Y sucede lo inesperado al lograrlo. Llora inconteniblemente y no entiende por qué, pues la comadre le caía mal. Tanto que la gente le daba el pésame a ella, en lugar de a los familiares. Tiempo después, una persona llega a pedirle un raro favor. Le dice que todos en el pueblo siguen hablando de cómo lloró en el velorio de la comadre y quiere contratarla como plañidera para el velorio de un familiar. Pues así inicia una etapa como profesionista en el acto de llorar a plenitud. Todo mejora en su vida, hasta la gastada relación matrimonial. Pero, llegarán malos tiempos. Nadie morirá en el pueblo y en la región... ¡Humor negro a montones!
Nunca había leído a Carlos René Padilla. Ha sido una grata sorpresa y buscaré más obras suyas.