Un guía turístico de Chichen Itzá da una conferencia sobre la teoría maya del fin del mundo para impresionar a una mujer y de paso todo en lo que ha creído. Tras una caminata iniciática por la ciudad, una niña empieza a sospechar que su papá convive con una familia alternativa. Un hombre que se dedica a la estadística tiene un tórrido romance con una desconocida que miente cuando está excitada. Personajes que delatan su clandestinidad estando en su propio país, que miran hundirse el terruño desde la cómoda nostalgia del exilio, que cruzan una y otra vez sus fronteras sólo para mirar con ojos frescos el derrumbe de siempre. Los cuentos de Apocalipsis (todo incluido) avanzan con soltura por caminos cuesta arriba: dudosas herencias familiares, arrestos que derivan en partidos de futbol llanero, amigos de toda la vida que funcionan como el mejor de los enemigos; pero también remontan corrientes traicioneras: la necesidad de reinventarse en medio de cada crisis, de sobrevivir a las batallas que se pierden por goliza. Con precisión y enorme sentido del humor, Villoro retrata a ciudadanos empeñados en ignorar su desgracia, ya sea por sobrevivencia o por deporte, pero también porque esperan que cuando el mundo se resquebraje en mil pedazos, les toque algo mejor.
Juan Villoro is Mexico's preeminent novelist. Born in Mexico City in 1956, he is the author of half a dozen prize-winning novels and is also a journalist. In 2004, he received the Herralde Prize for his novel El testigo (The Witness).
Como siempre, Juan presenta con una fluida y elocuente narrativa una serie de cuentos de personajes por demás comunes, empáticos con los que es muy sencillo identificarse. Eso los hace divertidos, interesantes, reflexivos. En este caso encontré los cuentos plagados de aforismos que me resultaron en reflexiones muy, muy profundas, bien dicen que el libro llega cuando lo necesitamos. Para mi siempre será una delicia leer a Juan, siempre será un referente
3 días y 223 páginas después. El segundo libro de Villoro que leo. No me había percatado que eran cuántos hasta que la empecé. Tiene tres muy bueno, siendo el último "Forward Tokio" el mejor. Los que me encantaron fueron "Yo soy Fontanarrosa" y Confianza. Los demás o me parecieron normales o no me gustaron. Le di cuatro por lo excelente que es el último.
Aunque en toda la trama nunca estuve muy conforme en la narrativa, el autor siento que intenta ser un mexicano fingiendo, uno de esos mexicanos que se creen europeos, tiene ritmos medio bruscos que no me encantaron. Pese a eso los cuentos que me gustaron son creativos.
Un libro más que para un fin de semana, tiene buenos cuentos que te puedes leer mientras lees algo profundo. Me voy conforme con el libro y a seguir leyendo a Villoro.
Juan Villoro puede crear los personajes más verosímiles en dos frases, como pintor minimalista. Los cuentos de esta colección no carecen del humor que caracteriza hasta la misma conversación del autor, un poco nostálgico y también un poco terrible. Qué refrescante es leer un autor contemporáneo tan aguzado y con verdadero oficio de la palabra en español.
Otra reseña para este libro que comienza con el hecho de que no sabía que era una colección de cortas historias. Es muy raro que me gusten libros así porque nunca siento que haya tiempo suficiente para adentrarme a las historias y conocer a los personajes, pero en esta ocasión lo logró. Me parece que lo que hizo que tuviera éxito esta vez fue que el mensaje de cada historia se transmitió con un lenguaje metafórico y una crítica precisa sobre nuestro país (México), y al ser mexicana puedo identificarme con la atmósfera que rodea a las historias sin necesidad de tanta explicación.
La mayoría de las historias tienen como narradores a hombres de mediana edad, rememorando hechos, lugares o personas de sus pasados que marcaron sus vidas. Hablan de trabajos, matrimonios, infidelidades, familia, amigos y enemigos; así como países que ponen en contraste al país en el que nacieron (específicamente España y Japón) que les permite añorar lo bueno y aliviarse de lo malo de éste. Hubo una agradable sorpresa en la que la narradora es una niña de 12 años que tiene su primer menstruación durante su historia, sin que ésta trate sobre ese tema. Me encantó ver este taboo para hombres (y para la mayoría de la sociedad) escrito en sus páginas.
Momento de la verdad: Llevaba tiempo sin leer a autores mexicanos, hasta que me agarró esa culpa de no apoyar a mi país en este arte y quise corregir eso. Por lo tanto, este es el primer libro de Villoro que leo y amé el impacto que tuvo en mí. No sólo por el sentimiento melancólico que tuvieron sus historias sino porque me hizo volver a apreciar lo que aporta leer autores compatriotas.
Me encantaron los cuentos de Juan Villoro, aunque ya estoy harto del formato jaja (no voy a leer cientos en un buen rato) pero me dejó con la sensación de querer leer una novela larga de cada uno de ellos, Juan Villoro escribe muy bien, usa el recurso de la jerga mexicana pero no abusa de ella y te hace sentir cierta pertenencia dentro de sus cuentos, además de que son historias muy profundas con muy pocas páginas para desarrollarlas y aún así lo logra en todas, excelente libro.
¡La genialidad de Villoro para idear tramas únicos y muy atractivos! Algunos temas que me gustaron mucho: El mundo imaginario que una niña arma, pensando que su papá tiene otra familia. Un estadístico que logra conquistar a una mujer sensual y mentirosa compulsiva. Un equipo de Futbol llanero que usa camisas con nombres de escritores y tiene cualidades similares a ellos. Un guía de turistas de Chichen itza, escéptico, que se da cuenta que vende más pregonar el apocalipsis maya anunciado para finales de 2012 (aunque él no lo crea en realidad). Con mentiras y casualidades logra tener una pareja extranjera y vivir en un departamento de lujo. Un Director de teatro que forma a un actor, quien posteriormente se dedica a la política y logra tener mucho éxito (es un corruptazo de marca), y es exitoso porque usa todas las habilidades que le enseñó el director. Una frase inserta por ahí en el texto, que me gustó mucho: "En México, la medicina es una rama de la fe".
Un excelente libro de cuentos donde Villoro narra con una prosa limpia y clara, pero no por ello ausente de metáforas y frases subrayables. El cuento de los policías con uniformes de escritores, genial. YO SOY FONTANARROSA, además del guiño a ese ídolo de la literatura de cafetín y fútbol. Sí, pueden decir que es anecdótico o autobiográfico en algunos de los cuentos, pero eso no es malo. Es más bien un poco al estilo Kawabata: Coger un período en la vida de un personaje y narrarlo con mucho juicio y cuidado. No cae en fórmulas prefabricadas, ni en lugares comunes. Me gustó mucho eso. Recomendado.
Me dio mucho miedo terminar el libro porque temía que esta acción determinaría el futuro de nuestra humanidad: el Apocalipsis iniciaría si yo cumpliera con la efímera tarea de leer mi primer Villoro.
Sucedió.
Quiero que quede registrado aquí (sí, goodreads, te estoy dando la primicia a ti) que siendo las 12:05 a.m. del 19 de septiembre del 2018 leí la última palabra de este libro.
Mi aportación en el ritual que marca el fin de la existencia terrestre fue definitiva. Brutal.
Luché por evitar leer la 223 . No pude detenerme y logré terminar el cuento de fwd Kioto, y con eso me he vuelto cómplice del inicio del final.
En "El apocalipsis (todo incluido) un guía de Chichen Itzá da una conferencia sobre la teoría maya del fin del mundo (2012) para impresionar a una mujer. Estos personajes que miran hundir su país desde la nostalgia del exilio, que cruzan una y otra vez sus fronteras sólo para mirar con ojos frescos la caída de siempre. Sufren para entenderse mejor y en medio de la crisis que viven (económica, moral, existencial) se animan a reinventarse.
4.5 Misma historia que con otros libros de cuentos o relatos cortos, tardé porque para mi es difícil concentrarme pero la verdad es que me gustó mucho. Literal el .5 que me falta es porque no tuvo eso que me atrapara entre un relato y otro pero cuando comenzaba uno, no lo podía dejar a la mitad. Sinceramente solo me dejó con más ganas de leer más del autor, creo que si tiene potencial para hacerse uno de mis favoritos.
Lo leí hace apenas un mes y ya no recuerdo bien nada, por lo que pienso que no fue un libro memorable. Me pasa mucho con Villoro, no recuerdo nada de sus libros y si de sus artículos, creo que en la ficción se vuelve aspiracional y pretencioso, su esencia perdurable no está allí. Igual es un buen relator, mínimamente entretenido
Debería haber 6 estrellas. Un par de capítulos hicieron que cuando los terminara me regresara a leerlo de nuevo porque si lo disfrutas una vez lo puedes disfrutar más veces. Una lectura que intenté no apurar, porque mientras más lento más lo disfruté. Yo creo que mi favorito hasta ahorita de Villoro
Entre creyentes y escépticos, Villoro habla sobre que lo previsto es imprevisible y que las coincidencias barra destino, son más bien cotidianas. Un buen relato con excelentes ilustraciones de la mano de Alejandro Magallanes.
Leer a Villoro en este libro es un placer perdurable. Cada cuento es un microcosmos repleto de genialidad, artilugio, prestidigitación y sarcasmo hacia la vida y las personas que habitamos en ella. Sus textos están construidos con fino detalle y cada rompecabezas sobresale sin tanto misterio. Es mordaz, punzante y profundamente reflexivo sin necesidad de abusar de las palabras. Con solo una frase es capaz de describirte un personaje, una situación dramática o el frío desconcierto de un secreto. Lleva consigo la marca del doble símbolo, la historia oculta en otra historia que se va desencajando poco a poco hasta dejarnos ver sus contornos. Sorprende lo que es capaz de lograr con tanta sencillez. Sin duda un gran escritor de nuestro tiempo.
Como siempre, los cuentos son difíciles de calificar. Para empezar, no sabía que estaba leyendo un libro de cuentos hasta que vi que el segundo no tenía nada de relación con el primero.
Los cuentos en general, son de hombres de mediana edad, en su mayoría rondando los 50 años, con un matrimonio "muerto", divorciados o separados. En varios, encuentran alguna forma de relación o amor a esa edad, o mejor dicho en casi todos.
Los que más me dejaron buen sabor de boca fueron: Forward Tokio: Un tanto nostálgico y tristón. El mal fotógrafo: A duras penas un par de páginas, pero valió la pena. La jaula del mundo: Este fue el mejor. Yo soy Fontanarrosa: Por mucho, el más divertido
2-3 El Apocalipsis (todo incluído): Interesante, pero algo le faltó.
Sin mucha pena ni gloria: Confianza El día que fui normal
En pocas palabras: prefiero infinitamente al Villoro novelista. Aunque su prosa es de una grandísima factura y oficio, los cuentos fueron más bien introspectivos, autobiográficos, aunque bien contienen elementos interesantes, no resultan suficientes para sacar adelante las historias. 'La jaula del mundo' es un cuento que se me hizo excesivamente largo, 'El día en que fuimos normales' sobresale un poco de los demás, el que da el título al libro me decepcionó con los sucesos convenientes y que narran lo que sucedió en 2012 sin mayor trascendencia en la historia. Lo interesante es la constante comparación metafórica con los mayas y el Popol Vuh a lo largo de los cuentos, pero esto a la larga se queda ajeno conforme se concluye cada relato. Prefiero al Villoro novelista, reitero.
—Odio las bodas —insistí. Nunca he podido con esos rituales de la vanidad y de la inconsciencia. De golpe, el primo al que no has visto en décadas te invita a la ceremonia de su hijo. No tiene la menor idea de quién eres; si acaso, recuerda que a los seis años le escupiste puré en la cara, pero necesita juntar a trescientas personas para sentirse poderoso y abastecer de electrodomésticos la casa de su hijo. Hace mucho que me niego a regalarle licuadoras a gente que no conozco. Estaba con alguien que aceptaba sin chistar el más horrendo ritual de la época, esa congregación pudorosa que finge que nadie se ha cogido a la novia.
Con su habitual estilo, el mejor cronista del México actual; nos trae una nueve serie de cuentos. Uno de mis favoritos, es el que da título al libro. Villoro no decae y reafirma su vocación narrativa, en ese ir y venir de metáforas, alusiones a la cultura pop, al arte y muchas otros encantos de Juan. Excelente.
«€l enigma de esa mujer era que estaba loca, o suficientemente alterada para parecer loca. Quizá lo que me había exitado era eso, el delirio y la muerte que de ella emanaban. Tal vez fue esa perturbación lo que me cautivó al ver su pie». Juan Villoro
Aunque prefiero al Villoro de novelas, sus cuentos tienen esa peculiaridad que tanto distingue al autor, como un cronista muy imaginativo. Mi único pero es que las historias parecen esperar convertirse en novelas porque te dejan con ganas y pareciera son parte o capítulo de algo más.