Domingo, primeros de marzo. El capellán de la Macarena amanece degollado en la Basílica, donde ha desaparecido también la imagen de la virgen. Lorenzo Millán, inspector de la Policía sobre el que ha caído la responsabilidad de esclarecer lo que ha pasado, sin saberlo, comienza una carrera contrarreloj que pondrá en Jaque a toda la ciudad.
La Semana Santa es, para Sevilla, el acontecimiento más importante del año, tanto desde el punto de vista religioso como cultural y social. Es mucho más que una tradición: es una manifestación de identidad colectiva que moviliza a toda la ciudad. Ahora imaginad que la celebración se viera amenazada por una sombra de fanatismo y violencia, poniendo en jaque no solo a la ciudad, sino también la fe, la memoria y la identidad de todos aquellos que viven esos días con devoción. Esa es la premisa de la que parte ‘Los hijos del Justo’ de Fran Ortega, un thriller que convierte el caos en el motor de una historia que hace de Sevilla su principal protagonista, arrastrando al lector en una carrera contrarreloj en plena Semana Santa.
La imagen de la Esperanza Macarena ha desaparecido de su basílica sin dejar rastro. Junto a la Virgen, el capellán ha sido brutalmente asesinado. ¿Quién podría atreverse a un golpe de semejante magnitud en el corazón de la ciudad? El inspector Lorenzo Millán se enfrenta al caso más difícil de su carrera. En una ciudad donde la tradición y la fe son pilares inquebrantables, encontrar a la Macarena antes de que estalle el caos es una misión contrarreloj. Pero lo que parecía un robo sacro se convierte en una oscura trama donde las creencias, el fanatismo y una hermandad secreta se entrelazan en un peligroso juego. Todo apunta a un grupo que se hace llamar Los Hijos del Justo, pero ¿Qué buscan realmente?
Ortega consigue algo difícil: que Sevilla no sea solo un escenario, sino un personaje que respira en cada capítulo. Las calles, las iglesias, el bullicio de la Semana Santa… todo está narrado con tanto detalles que casi se puede sentir el rumor de las procesiones. No es simplemente un thriller “ambientado en Sevilla”, es una novela “sobre” Sevilla, que refleja su identidad, sus contradicciones y su resiliencia. Cada página, cada palabra, rezuma el cariño que el autor siente por su ciudad, pero sin caer en el exceso de postal turística.
Lorenzo Millán es un protagonista complejo, un inspector marcado por el dolor de haber perdido a su esposa en un atentado, lo que añade varias capas a su personalidad. Resulta creíble en su fragilidad, aunque a veces, su tono demasiado coloquial con según qué personajes, desentona con la gravedad de los sucesos a los que se enfrenta y el ambiente tenso de la investigación. Además, su reacción ante otros hechos más personales, resulta sorprendentemente contenida, casi ausente, lo que le resta un poco de fuerza emocional a su arco de personaje.
El libro se lee con rapidez gracias a su prosa ágil y cinematográfica. La trama mantiene el interés gracias a giros y pistas que obligan a desconfiar de todos. Sin embargo, hay algunos aspectos que se me quedaron a medio gas: la investigación policial apenas se muestra en detalle, y las motivaciones de los villanos y la implicación de algunos personajes clave requerían, en mi opinión, de una mayor justificación. Puede que estas dudas se resuelvan en la continuación de la historia, ya que me pareció un hilo muy interesante que merecía una mayor desarrollo. Lo mismo ocurre con el romance que aparece en la trama: llega demasiado rápido y resulta difícil creer que pueda cuajar en medio de un contexto tan explosivo.
Aun con estos detalles, ‘Los hijos del Justo’ tiene un gran valor: pone el foco en temas como la fe, el fanatismo, el peso de la tradición y la salud mental. La ciudad de Sevilla se alza como un símbolo de resistencia, capaz de superar cualquier ataque. Además, salpica la narración con curiosidades históricas y culturales que enriquecen el contexto y ayudan a entender por qué la desaparición de la Macarena sacude tanto a Sevilla.
Hay que reconocer que Fran Ortega sabe cómo entretener. ‘Los hijos del Justo’ promete misterio, adrenalina y Sevilla en estado puro, y vaya si lo cumple. Sus pequeños fallos no empañan el mérito de haber situado la novela en un escenario tan icónico y haber hecho de la ciudad un personaje con voz propia. Si te gustan las historias de ritmo ágil, los protagonistas atormentados y una trama que te invita a descubrir la Sevilla más profunda, ‘Los hijos del Justo’ te atrapará… ¿Te atreves a vivir una Madrugá diferente?
La narración no es mi preferida, a parte de esperarme otro final: demasiado enrevesado para mi gusto. Aún así, buen argumento y engancha mucho. Me lo he leído en menos de un día
Reseña "Los Hijos del Justo" del autor Fran Ortega @franorguez - Editorial Almazara @almuzaralibros
🪻Fran escribe conociendo el terreno. Tiene ritmo y sabe cómo meter humor justo cuando la cosa se pone espesa. La prosa es directa, pero no llana. Hay tensión, ironía, y hay momentos que te hacen reír aunque estés en medio de un crimen. Y sobre todo, se palpa la verdad. Sabe contar lo que pasa cuando la fe, la justicia y el poder se cruzan en una ciudad que no perdona ni olvida.
🪻Comienza en Sevilla, justo antes de Semana Santa. La ciudad está en vilo, como cada año, pero esta vez algo se rompe, aparece un cadáver, y después otro, y después… desaparece la imagen de la Macarena. Sí, como lo leés. Lo que sigue es una investigación que mezcla crimen, devoción, símbolos raros y una amenaza que no se puede explicar con lógica. Hay una secta que se hace llamar Los Hijos del Justo, hay mensajes que parecen profecías, y hay una ciudad que no sabe si mirar o hacerse la distraída.
🪻Personajes -Sevilla: no es fondo, es figura. Respira, se defiende y se quiebra. -Lorenzo Millán, el inspector: no es perfecto. Está cansado, roto, pero sigue. -Los Hijos del Justo: no sabés si son fanáticos, vengadores o simplemente locos. -Las víctimas: no son números, son símbolos, y cada una tiene algo que decir.
🪻Una novela negra cofrade que sacude Sevilla desde adentro. Con un final de película, vibrante y dispuesto a seguir con la historia.
🪻Enseña que, Cuando lo sagrado se rompe, no hay procesión que lo tape. Ni incienso, ni saeta, ni silencio respetuoso.
La fe no siempre salva, y el miedo no siempre avisa. Hay quienes usan la devoción como disfraz para el espanto.
Hasta lo más firme puede tambalearse, que la ciudad que amás también puede doler.
Y que a veces, para entender lo que pasa afuera, hay que mirar lo que se pudre adentro.
¡Excepcional! Los hijos del justo me ha atrapado de principio a fin.
Me ha gustado especialmente como todo se siente creíble, cercano y muy bien medido. La prosa es cuidada, directa cuando debe serlo y poética cuando la historia lo pide.
Es uno de esos libros que se terminan, pero no se olvidan. Sin duda, una lectura muy recomendable que invita a pensar y a sentir a partes iguales. Repetiré con Fran Ortega sin dudarlo.
Autor que conocí gracias a las rrss. Me ha encantado el tema, la trama y todo.
No doy 5 estrellas porque lo leí en ebook y es un horror de lo mal maquetado que está, todo seguido como si fuera un único texto, sin separar párrafos o diálogos
En 48 horas me lo terminé. Una historia policiaca, rápida que transcurre en una Sevilla que estabpreparandose para su Semana Santa. Deseando leer la 2 parte.
En #LosHijosDeJusto, nos adentramos en un thriller absorbente que entrelaza lo religioso, lo histórico y lo criminal con una naturalidad sorprendente. La novela arranca con el robo de la #EsperanzaMacarena, uno de los símbolos más sagrados de la Semana Santa sevillana. A partir de ese momento, la trama se precipita sin tregua.
Más allá de una simple intriga policial, el relato plantea una cuestión inquietante: ¿qué ocurre cuando la fe se desfigura y se convierte en fanatismo? El robo no solo lanza una investigación, sino que desata una crisis colectiva en el alma de la ciudad. Sevilla no es solo el telón de fondo: respira, se impone, acompaña, con susurros y culpas antiguas.
La irrupción de una secta enigmática, cuyo nombre da título al libro, añade una dimensión sombría y casi espiritual. Este grupo, obsesionado con una justicia trascendental y deformada, parece arrastrar consigo tanto la imagen desaparecida como viejas heridas que nunca cerraron del todo en la memoria sevillana.
El inspector Millán, al frente del caso, dista mucho del arquetipo del detective endurecido. Es un hombre marcado por la historia de su ciudad, consciente de que no todo puede resolverse con pruebas o lógica: algunos crímenes solo se comprenden mirando de frente al alma humana. A su alrededor, se mueve un elenco de personajes que gravitan entre la devoción, el miedo y la ambición, todos atrapados en una tensión constante entre la esperanza de redención y la amenaza de condena. Cada testimonio, cada pieza del rompecabezas, revela no solo información, sino capas de una sociedad en la que confluyen la fe popular, el poder eclesiástico, las tradiciones cofrades y una política que se mueve entre la devoción y la conveniencia.
Ortega retrata este universo con un respeto sobrio, sin caer en la idealización. Nos muestra una Sevilla luminosa y contradictoria, cargada de belleza y de sombras. Su prosa es precisa y directa, pero sabe detenerse con delicadeza cuando el momento lo requiere. Algunas escenas calan no por su dureza explícita, sino por la carga simbólica que encierran y el eco que dejan en el lector.
Una lectura que resuena más allá del último capítulo, no solo por su intensidad, sino porque deja claro que esta es solo la primera llamada. La historia de Justo y de quienes lo rodean apenas comienza.
Dios mío, buenisimo. He tardado un poco más en terminarlo porque no quería hacerlo, quería que durase aún más. Este libro te atrapa. Es ameno e intrigante, lo recomiendo mucho para cuando tengas un bloqueo lector. La forma de es escribir me gusta mucho y el libro no se hace pesado en ningún momento. Que esté ambientado en Sevilla te hace un poquito más participe y te sientes un poco parte de la historia, más si conoces la ciudad. Lo recomiendo mucho!