Si hay un caldén sobre un taller mecánico y el cielo se transforma y las nubes tienen nombres y en la cama se traducen poemas o canciones al oído, todo puede ocurrir. Y, si no ocurre nada, hay un naufragio mientras escuchás "en mono los sonidos del afuera/splash, splash, splash, splash, splash". Siempre hay un(a) hablante y un(a) escuchante. Es un diálogo que se establece con la poeta misma, con otro y otra, con la palabra, con el poema, que a veces funciona como espejo de lo que ocurre. (Gerardo Burton en la contratapa del libro).
No puedo ser objetivo, me encanta cómo escribe Vero, sus poemas son excelentes y debieran leerse en las escuelas. Con esto creo que digo todo lo que puede decirse de Migratorias, y a la vez, dejo sembrada la semilla para que lo leas.