El verano llega enardecido al pueblo de la ciudad cambia su fisonomía, se llena de turistas, las plazas hoteleras y los restaurantes se ven sobrepasados, y el lago Siljan se puebla de personas en traje de baño. Como todo lo que es cíclico, el verano regresa con la fuerza de lo conocido y lo inesperado a la vez. Por esa misma fuerza se siente alcanzada Greta Lindberg cuando descubre que Stephan Bringholm, su antiguo novio, está de vacaciones en Mora. Las cosas entre Stephan y Greta –de más está decirlo– no terminaron de la mejor manera, lo que precipitó que ella dejara la ciudad de Söderhamn, donde ambos residían. Es, entonces, una sensación amarga –como una moneda que cae del lado al que no le apostamos para decirnos que el azar está en nuestra contra– la que recorre a Greta al saber que Stephan, junto a su actual pareja, Elin Rosenberg, y algunos amigos están alojados en el complejo Paradis, a orillas del lago. Un asesinato, el de Elin Rosenberg, precisamente, levanta la temperatura ya caldeada del pueblo. Las sospechas recaen sobre la confusa vida sentimental de Stephan Bringholm, sobre sus actitudes violentas, sobre el acoso al que ha sometido a Greta. El azar y la venganza, con una Greta Lindberg que cada vez encarna mejor el personaje del detective astuto pero con cierta ingenuidad, apasionado pero frío a la vez, relata el preciso instante en que la moneda decide de qué lado caer, y todo cambia de golpe.
Andrea Yungblut siempre ha sido una apasionada de la lectura y soñó desde siempre poder contar sus propias historias.
Ese sueño se hizo realidad en diciembre de 2007 cuando publicó su primera novela de la mano de Editorial Vestales, titulada Pasado Imperfecto.
Desde entonces ha luchado por plasmar en una hoja de papel esas historias que nacen de su imaginación y así ha conseguido publicar más de una docena de novelas bajo cuatro seudónimos diferentes: Andrea Milano, Breeze Baker y ahora también Sienna Anderson.