Roma, año 1932, Fontana Di Trevi, Catherine se fija en un joven (Edward) que cámara fotográfica en mano intenta encontrar el mejor ángulo para tomar una foto.
Madrid, año 2002, Palacio de cristal del Parque del Retiro, Emma se fija en un hombre (Cristian) que cámara fotográfica en mano intenta encontrar el mejor ángulo para tomar una foto.
Así comienza esta historia que capítulo tras capítulo va alternando entre los dos momentos para desgranarnos poco a poco este entramado que la autora nos plantea.
Una historia sobre la reencarnación, en la que una persona muy muy mala crea estragos y afecta a las vidas de múltiples personajes. Una historia con momentos muy tristes con una época en la que la mujer no es valorada ni tenida en cuenta. Una serie de sucesos que roban más de un lamento y también lágrimas.
También es una historia de amor, verdadero, fuerte, sentido y merecedor de su gloria pero que se encuentra con dificultades de todo tipo.
Encontramos lo más oscuro y deleznable del ser humano, víctimas inocentes de una ambición desmesurada, egoísmo e injusticias.
Pero también tenemos la parte buena, con una protagonista que lo pone todo en manos de su corazón, que nos regala los sentimientos más bellos y momentos que merecen la pena. Afronta todo lo que le viene con valentía y con esperanza.
A todo ésto le añadimos un poco de intriga y resulta una mezcla que nos proporciona una buena experiencia lectora.