🔏: A través de un narrador omnisciente podemos ver múltiples puntos de vista, pero principalmente el de nuestro protagonista, Gilga. El autor combina muy bien diálogos y descripciones de hechos, y podemos encontrar tanto acción como intriga, batalla, un posible inicio de amor e incluso humor. Algo muy destacable es que los diálogos no siguen el formato habitual utilizando en narrativa, ya que llevan delante un guion y el nombre del personaje (al más puro estilo del teatro o de los videojuegos). Esto puede chocar al inicio, aunque he de decir que me ha sorprendido para bien y ayuda a clarificar. Respecto al ritmo, nos encontramos con momentos trepidantes y otros más “valle”, algo normal al ser una obra extensa y primera parte de trilogía, donde se debe explicar el worldbuilding en mayor profundidad. Es cierto que, en alguna ocasión, ha habido fragmentos que me han podido parecer innecesarios para la trama, pero no me han sacado de la historia principal, además es la primera obra de David y el progreso de la pluma se verá reflejado en las siguientes.
🌍: David crea un mundo fantástico en el que existen personas comunes y personas que pueden utilizar la magia, así como diversas criaturas y paisajes.
Respecto a los personajes, un punto muy destacable es el desarrollo de estos. Se percibe de principio a fin, especialmente con el protagonista. También vemos distintos tipos de magia (curativa, de aire, llamas, etc.), dioses y muchos secretos por desvelar que te animan a continuar.
Aparecen dos tropes que me ENCANTAN: found family 💖 y el ir en contra de lo establecido y derrocar. En este sentido, me ha recordado a cuando leí “Nacidos de la bruma” de Sanderson.
El final te deja con ganas de continuar con las siguientes entregas y, aunque comienzas a entender todo el entramado que ha creado David, también te deja con dudas por resolver. Os recomiendo que, al terminarlo, volváis a leer el prólogo 😉.