Pinturas egipcias, cerámicas griegas, frisos romanos, códices medievales, emblemas renacentistas, grabados, revistas ilustradas configuran un territorio diverso, a veces compartimentado, también compartido, e indiscutiblemente partícipe de una geografía común. Lo que hace Bartual es llevarnos de paseo por estas formas narrativas señalando sus limitaciones, sus contingencias técnicas, sus estrategias ideológicas, sin olvidar, claro está, sus canales de influencia, evolución o trasvase. Narraciones Gráficas resulta de una gran amenidad porque nos hallamos —en seguida nos damos cuenta de ello— ante una investigación a pleno rendimiento del placer que nos descubre —¡oh, maravilla!— cómo surgió y evolucionó el mayor espectáculo del mundo, inquietante a veces, doctrinal otras, apasionante casi siempre, la fábula visual en todas sus versiones e interpretaciones. Y es que el relato de los mecanismos del relato puede llegar a ser tan interesante como el propio teatro. Siempre, por supuesto, que se plantee con claridad y se desarrolle con inteligencia. Como lo hace Roberto Bartual.
Roberto Bartual desarrolla un repaso pormenorizado de la narración gráfica a lo largo de la historia, desde el SXV hasta llegar a la novela gráfica. Analiza paralelamente los distintos tipos (medios) de publicación que dieron soporte a estos formatos alrededor del planeta, principalmente en las mecas del noveno arte, USA, Europa y Japón. Sin pretenderlo, lleva adelante una historia del comic, prestando particular atención a todos sus antecedentes. Establece qué es y qué no es cómic, (no, los jeroglíficos, no son cómics), confirma cual es el primero, (si, ese), que características deben reunir para ser calificado como tal, y desde qué momento (publicación) hablamos de novela gráfica. Notable trabajo, gran aporte a la teoría del cómic, que pasa a ser libro de consulta personal permanente.