Sentarme a hacer un recuento de lo vivido me obliga a detener por un instante el ritmo vertiginoso de los días y por fin encontrar las palabras que más resuenan con mis afectos. Me gusta que nos acompañemos en estos nudos que andamos soltando.
“El amor reside en la vida que he disfrutado aquí. Y cuando escogí esta existencia y la asumí sin lamentaciones, entonces aprendí que uno debe atenerse a la decisión tomada, cuidarla y no desviarse de ella - es un gesto de amor”
Me gusta Laura Acero, las historias atravesadas por la maternidad, ser mujer, ser amiga. Sentirse identificada en las historias y relatos, en lo que se cuenta de manera casi organica, cómo se siente a veces, como lo sentimos las mujeres.
Clavar la garra del pensamiento y sentir cómo el cuerpo se desgarra tratando de entender los males que cargamos y nos alejan de amar al otro como queremos. De la pregunta a la conversación.
Fue bellísimo. Pensé en mis amigas, pensé en mi misma. Me desesperé, me reí, lloré. Quiero que más de mis amigas lo lean, quiero escribirme cartas con más de mis amigas.
Este libro se siente tan terapéutico como cuando te sientas en la sala a echar chisme con tus amigas y tocan esos temas que llevan evadiendo mucho tiempo.
Me gustó mucho el formato, literal son cartas que se mandan dos amigas. En ellas plasman sus mayores inseguridades, cuestionamientos, victorias, creencias irracionales, todo esto referente al amor. No son los típicos cuestionamientos y lamentos, todo lo que escriben está atravesado por la modernidad de los vínculos sexoafectivos, por ejemplo relaciones abiertas es la que uno de los miembros sufre de ansiedad porque no tiene "el derecho" de exigir algo porque no son una pareja monógama.
A pesar de la temática y el dolor que plasman en las cartas, es un libro muy ligero que se lee en una sentada (quizá dos) y pues ya ¡que viva el talento colombiano!