Con frecuencia buscamos en la Grecia y Roma clásicas enseñanzas para vivir el presente, olvidando que también la Edad Media tiene mucho que mostrarnos.
La Edad Media suele ser percibida como una etapa oscura e irracional, un estigma heredado del relato impuesto por el Renacimiento y la Ilustración.
Esta obra rompe con este mito, pero va más allá y propone una nueva enfatizar los valores de esa sociedad que son más aprovechables para mejorar la nuestra, beneficiándonos del legado dejado por esos gigantes, algunos de ellos citados en esta Agustín, Benito, Carlomagno, Hildegarda, Leonor de Aquitania, Bernardo, Abelardo, Tomás, Alfonso el Sabio, Giotto, Dante, Catalina de Siena, Christine de Pizán y tantos otros.
Jaume Aurell rescata las aportaciones fundamentales de este período histórico, y nos propone un decálogo de enseñanzas para nuestro tiempo. Valores como el hábito contemplativo, lo práctico de no ser práctico, el respeto por el misterio, la lealtad y la veracidad, la aspiración al heroísmo, la reforma sobre revolución, el aprecio por la tradición, el sentido lúdico de la existencia, el respeto por los clásicos o la cortesía en el trato son redescubiertos como pilares esenciales de nuestro presente.
Resumiendo mucho, podemos decir que Legado de gigantes es una apología de la Edad Media, pero es mucho más porque este libro está escrito desde el conocimiento bien fundamentado, también desde la libertad y el corazón; y todo eso se nota.
· Jaume Aurell cuenta a su manera lo que quiere contar incidiendo en contrastar los modos medievales con estos tiempos que nos tocan abogando, no por una vuelta atrás, qué disparate, pero sí por una mirada de comprensión y de análisis, pausado y curioso, hacia las virtudes intrínsecas al medievo que desgraciadamente hoy damos por superadas, despreciando de paso a aquellos ancestros nuestros como si estos constituyeran un borrón, extenso e indigno, entre la Antigüedad y el Renacimiento.
· Los que amamos este trozo de la Historia ya sabemos que no fue un periodo ni tan oscuro ni tan bruto, más bien al contrario y como bien demuestra Aurell en la primera parte de su trabajo. Ahí da pautas para poner en su justo valor a unas sociedades cosmopolitas que, a través de innovadoras estructuras monacales y con el hilván del cristianismo, supieron preservar los saberes anteriores hasta formalizar el ámbito universitario; que superaron la esclavitud desde el feudalismo dando pie a contratos sociales avanzados con novedosas relaciones personales y comerciales inconcebibles en el mundo antiguo; que conservaron y actualizaron el derecho romano; que desarrollaron hasta extremos sublimes la arquitectura y, en fin, un sinnúmero de avances culturales y científicos que hacen de esos mil años un periodo de saberes hermoso e interesantísimo.
· En la segunda sección, Aurell continúa el desagravio a la Edad Media cotejando logros con otros periodos históricos para, finalmente, proponer diez valores o virtudes de aquellos europeos que vendrían a mejorar nuestra vida actual: heroísmo, contemplación, cortesía, nobleza y lealtad, respeto a la tradición...
· Un magnífico libro. Muy recomendable. Ameno, didáctico, cordial. Destacan el tono amistoso y, sobre todo, la expresión resuelta de su autor —como cabría esperar de un caballero medieval— al comparar épocas y al exponer ideas sin tapujos y sin miramientos ni achiques por correcciones políticas, desgraciadamente tan habituales.