Se habían equivocado. Qué tanta cosa. Esperarían la orden de devolver al pendejo y asunto concluido. Le lavaban la cara con jabón, le ponían una pomada en la jeta y lo dejaban donde mismo con un lollipop en la mano. Listo el pollo. Tanta cueca con la huevada. En la noche nadie se acordaría. Un cabro que se pierde un par de horas, como decenas todos los días, ¿a quién chucha le podía importar?
Juan Cristóbal Guarello de Toro nació en Santiago en 1969. Estudió en la Universidad Diego Portales y ha publicado cinco libros de periodismo deportivo. Trabajó en los diarios La Tercera, La Nación, Las Últimas Noticias, El Metropolitano y El Llanquihue. También en las revistas Deporte Total, Triunfo, Don Balón, El Gráfico, de la cual fue director, Fibra y Diagonal. Fue editor general de The Clinic, columnista de El Mercurio, Publimetro y del sitio as.com. En 2011 recibió el Premio Nacional de Periodismo Deportivo y en 2014 Ediciones B publicó su novela Gente mala.
Me lo leí en dos días, es un libro dinámico, muy interesante para conocer la época, bien narrado. Por la temática inevitablemente es un libro crudo, fuerte, en donde los personajes miserables y oscuros son la tónica. Buen debut de Guarello en la ficción.
Gente Mala es una novelizacion del caso de la desaparición y muerte del niño Rodrigo Anfruns durante el régimen militar. A parte de sacarte un par de risas a través de sus personajes y diálogos grotescos no hay mucho que rescatar, su aporte literario por lo demás es bastante pobre. Una novela muy mediana, para pasar el rato está bien, no es aburrida ni tampoco entretenida, va a depender exclusivamente del gusto del lector. No creo que Juan Cristóbal Guarello sea un gran novelista ni mucho menos, pero valoro que se haya atrevido a escribir un libro de verdad, ya que algunos de sus otros títulos son más que nada folletos de no más de 100 páginas. En resumen, si tuviera que darle una nota a lo chileno, ahí no más raspando el cuatrito.
Fuerte, me costó leerlo por la tensión respecto del niño, pero finalmente trata más sobre sus captores y circulo cercano militar, lo maldito que eran, lo inescrupulosos haciendo referencia a la operación "retiro de televisores" y lo estúpidos como para dejar el cuerpo en un sitio ya rastreado previamente. Una vez que entendí que trataba más de ellos que del hecho macabro, avancé hasta terminarlo. Muy buena pluma, capítulos cortos, escenas de serie, fáciles de ir incorporando en el universo que arma. Esta recuerdo fue la primera novela de J.C. Guarello, seguiré con las siguientes, totalmente recomendable.
El reconocido periodista deportivo chileno lo hizo de nuevo con su primera novela ficción. Recordé el caso Anfruns de manera dinámica y amena, con una prosa simple que se lee rápido, con muchos chilenismos -algunos demasiado crudos-, dosis de humor, retazos sutiles de novela negra y gente mala -muy mala-, llenando las páginas de este relato.
Imperdible para las nuevas generaciones de chilenos.
Guarello logra construir un universo coherente que funciona muy bien y su historia fluye sin tropiezos, pero todos los personajes son básicos, sin profundidad moral, miserables, mezquinos y crueles. Es arriesgado escribir una novela en donde el lector no tiene ningún personaje con el cual identificarse pues todos son profundamente repugnantes.
Me leí la novela de un tirón, pero terminé agotado.
El libro tiene una premisa interesante, que refleja la cruda realidad de un Chile durante el golpe de estado, me entretuvo leerlo, pero mas de una vez tuve que buscar en Internet los términos que se usaban ya que tiene mucho modismo de los años 80 y bueno... nací en el año 1994, así que no estaba familiarizado con algunas expresiones usadas.
Novela de breve extensión y mucho diálogo, con una historia interesante y bien dinámica, pero carente de recursos literarios de calidad y con muchos capítulos repetitivos e intrascendentes. Un punto a favor es el toque humorístico de algunos personajes, un acierto.
Ya en la portada se aclara que es una novela. Escrita con rudeza y detalles de la época. Una historia creíble de un caso con una verdad oficial inverosímil.
Por desgracia el autor estaba más preocupado de recordar trivia pop ochentera que de escribir una novela. La idea era buena, podría haber resultado mejor.