La Tierra se ha olvidado de girar; como consecuencia de ello una mitad del planeta vive en el día continuo y la otra en una noche eterna. ¿Quién será capaz de encontrar la solución a tan difícil problema? Una hermosa historia que muestra la importancia de la unidad del grupo en la superación de dificultades.
Lo he leído con mi hijo de (casi) 6 años y, además de que ambos lo hemos disfrutado bastante, lo he visto como un posible primer contacto para la infancia con la literatura de ciencia ficción*.
Tiene muchos de sus tropos, como el imprevisto que altera súbitamente los ciclos naturales, la cantidad de procesos desviados que de ello derivan, el impacto que eso tiene sobre las costumbres sociales, cómo el mundo se transforma de repente en otro, la coordinación de esfuerzos para hallar soluciones e incluso cierta mirada crítica al estado "normal" de las cosas (con posibilidad de utopía).
Muy bonito. Además, las ilustraciones de Miguel Pang Ly son estupendas y modulan muy bien el relato.
8'5/10
* De hecho, este libro tiene un nexo directísimo (seguramente no consciente) con 'Invernáculo' de Brian Aldiss, donde también hay una tierra parada, un hemisferio lleno de vegetación desbocada y mutaciones biológicas. También me ha recordado a 'Los huevos fatales' de Bulgákov, quizá por representar esa ciencia ficción all ages de catástrofes con aroma fantástico, humanista y amable.
Este es el libro que a los 9 años me fascinó y me despertó el amor por la lectura.
Leímos en clase un fragmento en un libro de texto y al llegar a casa le rogué a mi madre que me comprara el libro para poder saber cómo terminaba la historia. A partir de ese momento, emprendí mi viaje literario. ¡¡Eternamente agradecida!!