Si no fuera un autor venezolano probablemente le daría 3 estrellas, pero todos tenemos nuestro corazoncito y nuestras debilidades por el terruño.
Un libro entretenido, divertido, con un lenguaje fresco y muy venezolano. Sin embargo, las historias se sienten como un moderno y venezolano Simbad el Marino, con historias que "no vienen al cuento" y las que, por momentos, se notan sin solución de continuidad, en particular la referencia al amigo Felipe, que se enrola en la milicia, con un alto sentido de la moral y justicia, solo para al final formar parte de la asonada militar que sirvió de puerta de entrada a nuestra realidad actual, de manera de poder comparar el inútil resultado del viaje del protagonista en busca de su amada con el país, de manera expresa, sin dejar que el lector llegue a esa conclusión si así lo quiere o piensa oportuno.