Cada vez que la economía atraviesa por un período de crisis, el nombre de Keynes es invocado por economistas y políticos de variada extracción. Sin embargo, a setenta años de la publicación de la Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero, los especialistas están aún lejos –acaso cada vez más lejos– de alcanzar un acuerdo acerca del genuino contenido de su obra más importante. Esta controversia ha estado signada por un paradójico desvío: es sobre todo la literatura acerca de Keynes la que, en las últimas décadas, ha impuesto los términos del debate, mientras que su Teoría General carece de lectores. Acusado tanto por sus detractores como por los mismos adeptos de ser un libro confuso, inconsistente e incluso plagado de fallas lógicas, el mayor aporte del economista más influyente del siglo XX ha sido condenado al olvido o, en el mejor de los casos, a pervivir incómodamente en el eco ajeno de sus voceros. Dirigido tanto a los especialistas como a los estudiantes y al público interesado, Fundamentos de la Teoría General, de Axel Kicillof, es fruto de una rigurosa investigación crítica que reconstruye el espectro de discusiones sobre la obra fundamental de Keynes. En sus páginas iniciales, se detiene en los antecedentes históricos y en el estado de la teoría económica prekeynesiana, para luego abocarse, de forma concisa y llana, a una minuciosa interpretación del texto original. La revisión de algunas de las corrientes interpretativas imperantes prepara el terreno para el verdadero arribo final: la identificación de los fundamentos que sostienen el andamiaje argumental de la Teoría General. A su vez, esta exploración de los fundamentos teóricos convierte al libro de Kicillof en una original intervención sobre la génesis y la pertinencia de la división –hoy naturalizada– entre la micro y la macroeconomía. Concebida como una reacción a las críticas de Keynes, esta escisión es vista como la forma en que la escuela neoclásica “debió disfrazar y desvirtuar su intervención”, creándole “una prisión a su medida en la que permaneció encerrada, como si nada tuviera que decir sobre los fundamentos teóricos de la ortodoxia. Ese calabozo se llama macroeconomía”.
Economista argentino, docente e investigador. Desde el 20 de noviembre de 2013 hasta el 9 de diciembre de 2015 ocupó el cargo de ministro de Economía de la Nación. Actualmente, se desempeña como Diputado Nacional por la Ciudad de Buenos Aires.
Si bien el libro no deja de ser una exposición fiel de la Teoría General es desordenado y repetitivo. Una parte del mismo es extracto de la tesis doctoral de Kicillof en la Universidad de Buenos Aires a la que se agregan capítulos para constituir el libro. El autor fue descuidado haciendo esto. Los temas se solapan, se repiten y termina dejando una sensación de obsesión contra los neoclásicos. Así, el libro se vuelve largo y tedioso desperdiciando los fuertes conocimientos de Kicillof sobre el tema. Ojalá Kicillof un día tome el libro y lo reordene porque sería un gran aporte para el debate eterno entre las dos corrientes económicas dominantes en la academia. Sin duda esto también es responsabilidad del editor. Un desperdicio, podría hasta rozar la categoría de libro más vendido en muchas librerías.