En su mano sostiene una espada flamígera manchada de sangre. Sus enemigos huyen de él como las ratas huyen del fuego. Sus ojos son dos ascuas blancas que despiden maldad. Nada asusta a Zoltarn, ni las arañas gigantes, ni las hachas de doble filo de los minotauros, ni los hechizos de sombra del malvado Augustus. El joven guerrero leva en su interior la fuerza de un demonio, aunque aún no lo sabe… Yo he visto el día de mi muerte habla del amor imposible, la traición y el dolor en una epopeya de fantasía llena de criaturas infernales, armas hechizadas, magia oscura e intensas batallas, en un entorno en el que, a menudo, nada es lo que parece. Acompaña a Zoltarn, de la casa de Noaga, en su periplo desde la luz más brillante a la más negra oscuridad en su danza desesperada de traición, tinieblas y muerte.
Hoy os traigo una aventura, con magia, fantasía épica con un toque bien oscuro.
La historia nos hace acompañar a Zoltarn, un joven guerrero posee un poder peligroso: Un arma mágica que lo convierte en salvador y amenaza al mismo tiempo.
La ambientación es increíble: hay criaturas horribles, bot mecánicos, arañas gigantes, minotauros sedientos de sangre, sistemas de magias, hechizos y armas mágicas. Muchos ingredientes que dan mucho sabor. Todo eso dentro de un universo de reinos enfrentados y unos villanos muy oscuros.
Sí, hay mucha acción, batallas intensas, muy bien descritas, pero lo que más me atrajo es las distintas tramas. La relación de Zoltarn con quienes lo rodean, el peso de la culpa, las pérdidas, un amor imposible y la eterna pregunta de quién es realmente. Esa mezcla entre lo épico y lo personal le da un aire distinto que engancha más allá de los combates. La narración es ágil y muy visual, con escenas que las sientes, como si las vieras en una película o en una buena partida de rol. Jesús Barony consigue que la historia tenga ese sabor clásico de la fantasía épica.
Eso sí: es apenas la primera parte de la saga, y vaya que deja con ganas de seguir descubriendo lo que viene. Es un inicio ambicioso, con muy buenos personajes, algunos hasta me recordaron a figuras de juegos de mesa, y un mundo lleno de posibilidades.
Un libro ideal para quienes disfrutan de la fantasía oscura, con batallas épicas, héroes atormentados y personajes puestos al límite de sí mismos.