Marina Mariasch nació en Buenos Aires en 1973. Es poeta, periodista, y traductora, y dicta talleres que denomina "anti-taller". Publicó los libros Coming attractions (Siesta, 1997), XXX (Siesta, 2001), Tigre y león (Siesta, 2005), El zigzag de las instituciones (Vox, 2008) y El matrimonio (Bajo la luna, 2011).
Con la lectura de Efectos Personales de Marina Mariasch he tenido distintas sensaciones, unas mejores que otras, pero todas ellas necesarias para crear una opinión final que intentaré mostrar con franqueza. Ante todo quiero valorar la honestidad, la sinceridad y la valentía de la autora para abrirse de esta manera y explicarnos de forma autobiográfica algo tan doloroso como el suicidio de su madre.
La obra empieza de una forma contundente, la protagonista recuerda que la última vez que vio a su madre discutieron por un detalle trivial, y poco después esta se suicidó lanzándose al vacío desde la ventana de un hotel en Buenos Aires, dejando a su vez dos cartas y una imagen traumática en ella que marca sus recuerdos y su vida presente.
El suicidio es un hecho que está ahí, como un tema oculto o complicado de debatir, pero es una auténtica realidad que, no solo influye en quien decide irse, también en el que se queda, haciéndolo sentir culpable o responsable de una decisión que ellos no han tomado. ¿Podría haber ayudado a evitarlo? ¿Por qué no me lo explicó antes? ¿En qué le he fallado? Preguntas y más preguntas que buscan respuestas complicadas de encontrar ante una tremenda sensación de pena, de vacío, de drama, que acompaña durante la trama a la protagonista y que nos muestra, a su vez, el lado más complicado de la vida en un ser humano: la propia inseguridad, las ganas de abandonarlo todo o de tirar la toalla.
Hasta aquí, son aspectos muy positivos de la novela y que me han gustado bastante. Ahora quiero hablaros de cosas que me han gustado un poquito menos. Por ejemplo, el uso excesivo del dialecto argentino y que me ha sacado en bastantes momentos de la realidad narrativa de la historia. Otra circunstancia es el hecho, y esto es algo que se está poniendo muy de moda y que, en mi opinión, hay que saber llevarlo a cabo con precisión, de no utilizar guiones para diferenciar una conversación o un diálogo del resto de la narración. Siempre vienen bien para coger aire y entender el contenido, pero todo tan oprimido, acaba por oprimir también al lector.
En definitiva, Efectos Personales es un libro corto, una lectura perfecta para estos días de verano, para sumar en objetivos. Un libro que, por momentos es algo caótico o desordenado, pero que mejora mucho en su última parte y que termina dejando un buen sabor de boca a pesar del tema tan complicado que trae consigo.
Os dejo una cita que me ha gustado mucho: "Ninguna música. La palabra es presencia hecha ausencia. la música es puro recuerdo, un huracán de pasado, un relámpago de memoria. Toda palabra llama a una respuesta."
Marina habla sobre la complejidad de este duelo y la búsqueda de respuestas. Quiero que cuando leías la obra valoréis la honestidad de la autora, no es nada fácil abrirse en una experiencia personal tan dolorosa como el suicidio de una madre, no oculta sus sentimientos, ni sus emociones, su dolor, su culpa, el rechazo y la nostalgia de una madre que ya no está nos convierte esta lectura en una conversación íntima y cercana con la autora. Rabia y tristeza se mezclan con la confusión y la culpa. Cuestiona las normas sociales y religiosas sobre el suicidio, dejando una reflexión a tener muy en cuenta por el lector, porque estas normas, dificultan la superación del duelo y cargan con la vergüenza y la culpa a los que quedan. Pero Marina en doscientas páginas hace algo más, pone el foco de nuevo en la condición de la mujer, en su sexualidad, en la sobrecarga, en la maternidad… Es una lectura complicada.
Premisa: Amor transformado por la pérdida. Añoranza hacia una madre que decidió poner fin a la historia. Sí, a la suya y a la compartida con todos los que la conocían. Quedan una serie de pertenencias que removerán el pasado y el futuro que ya no se puede construir. Una hija intentando no estar rota, un deseo tan genuino como inalcanzable.
Opinión: Ya me conocéis, no soy capaz de dejar pasar una narración en la que el duelo sea protagonista. Aunque puedan resultar relatos por necesidad similares, suelen aportar una perspectiva única y siempre enriquecedora al procesamiento de la pérdida. De la ajena y la propia. De la pasada, presente y futura. En este caso, el final voluntario genera una herida más lacerante ya que los efectos secundarios son muy difíciles de paliar. La incomprensión y el rencor son bestias orgullosas.
Remover entre las pertenencias de una madre que ya no va a volver debe ser una experiencia demoledora, y más todavía si nada para ella era suficiente. De esas que ni siquiera eres capaz de procesar en el momento, en las que el automatismo gana protagonismo y te asombras de lo que puedes llegar a hacer con el piloto automático puesto. El revoltijo viene después, esperado pero inclemente. Doloroso y permanente aunque sea objeto de transformación.
La autora te deja entrar en su psique, desordenada y vapuleada. Sus cotidianidades, sus recuerdos, sus reflexiones, sus emociones contradictorias. Ventana a una persona que, prisionera de la ira y de la culpa, busca el amor en el legado, esa huella que puede establecer a través del lenguaje impreso. Particularmente, he lamentado no haber conectado con toda la narración de la misma manera. Quizá por mi pequeño problema con los localismos, puede que por nuestra distancia cultural y geográfica o quizá simplemente por discordancias en nuestro funcionamiento cognitivo.
El caso es que he vivido una experiencia que me ha permitido conectar con mi propio pasado y en la que he sentido una vinculación cognitiva pero no emocional. Un relato percibido como lejano desde la subjetividad, esa condición a la que todos estamos expuestos como lectores con una trayectoria y un bagaje. A pesar de ello, es imposible salir indemne de un libro así, de vivir algo tan dramático aunque sea de forma simulada.
Las exigencias culturales, los roles asumidos a través de la maternidad o poder encontrar un hueco en el que la dignidad se acomode y perdure son elementos que también decoran este lienzo incómodo y oscuro pero cargado de realidad, demoledora y aplastante.
Una mujer se precipita al vacío desde la ventana de un hotel donde ha dejado dos cartas escritas. Marina,la narradora y parte de su familia reciben una llamada,un aviso policial . La muerte de su madre ,deja de ser privada,su cuerpo se encuentra en la vía publica.
Puede parecer el argumento de una novela ,pero "Efectos personales" es un ensayo autobiográfico, narrado con tantos datos cotidianos que acercan al lector a un tema tabú. El suicidio es la causa de la muerte unas 700.000 personas en el mundo al año. Y no se habla ...no se escribe sobre ello.
La escritora argentina narra el presente,condicionado por el "antes de". Casi podría parecer un diario .Nos muestra su día a día ,la tristeza en la que ella misma se sume.
Un tema delicado que pone de manifiesto la vulnerabilidad del ser humano y las secuelas de los que sobreviven al que ha decidido dejarnos .
El dolor y la culpa,el duelo se acompañan de lo material. Objetos personales,la sucesión ,un entierro. Cada religión tiene sus costumbres y aquí será un duelo judío con sus peculiaridades las que conoceremos.
La escritora argentina,Marina Mariasch ,maneja el léxico buscando la precisión y la claridad. Con un resultado en conjunto elegante y culto.
Publicado en una editorial de vanguardia.Que se atreve con temáticas y autores poco conocidos. Pero sus lectores, no dudamos con su catálogo.Arriesgamos en lo desconocido como sus editoras, sabemos será una apuesta segura .
📌"Y por sobre todas las cosas había instalado una palabra bisagra en su vida.Una conjunción adversativa,pero (...)Todo lo adverso que puede venir después de un pero ."