"Una casa. Una casa es un refugio, un instinto primitivo, animal. Es el lugar para descansar del afuera, para proteger el propio cuerpo, relamer las heridas y desear, desear mucho ese afuera para poder volver a salir. Mi casa siempre fue la poesía, el presente libro de Pablo Queralt, una Autobiografía poética, en la cual el yo lírico se busca, al mismo tiempo que busca la poesía para construir para sí una casa, porque cada uno de nosotros, a lo largo de su vida, tata de encontrar el mejor refugio para su cuerpo, para su alma. "Sin querer vi el temblor secreto. En esa naturaleza aclaré la voz y comencé mi canto."" (De la contratapa a la presente edición de Vanna Andreini).
Muy interesante este libro de Pablo. Prosa poética en su máxima expresión. Una autobiografía espectacular. Es un libro certero que interpela, "...Deja que el actor siga el guion si sabes que hay más allá / de la página más allá de este girar pasajero de este planeta / justo ahora que la luz da ahí / cuando habla el alma al vacío y un oído escucha / en ese vacío que merece ser filmado / por Truffaut o por Bergman. // Esto es lo que me digo mientras los pensamientos llegan y se van". Y quien no ha pasado por una situación parecida. Había conocido por las redes a Pablo y su trabajo, pero al leer en profundidad encontré el por qué de toda esa admiración que tanta gente le profesa en materia de poesía, su pluma certera es por demás poética. Después de todo, como dice en uno de sus textos de Mi casa siempre fue la poesía "...El tiempo de la observación tiene su recompensa..." Y que es el poeta sino un observador atento de su tiempo y sus circunstancias, como los grandes maestros antes que él, Pablo pinta la realidad que lo contiene y circunda una palabra a la vez, y realmente, dan ganas de recomendar esta casa, su casa que está hecha de poesía y a la cual nos invita a entrar y leer.
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