Dubrovnik, agosto 2002. En el marco del festival cultural de la ciudad, un avión realiza un bombardeo de cien mil poemas de autores chilenos y croatas para exorcizar a través de la poesía el dolor de la violencia que sufrieron sus habitantes en los bombardeos de la Guerra de los Balcanes.
Carlos Wieder, el famoso poeta de Estrella distante, escribía poemas en el cielo con su avioneta. Era piloto, además de poeta, y, además de poesía, sus poemas celestiales eran también una suerte de performance artístico. En Fuimos a bombardear Croacia hay una intervención artística y poética similar; esta es otra novela de un chileno sobre un poeta que suelta poemas desde una avioneta. La comparación no pasa de ahí, sin embargo, empezando porque la de Bolaño es una novela de ficción y la de Carrasco es la versión novelada de la vez que estuvo en Dubrovnik, en 2002, bombardeando la ciudad con marcadores de libro. Su historia, entonces, sucedió de verdad, y se basa en los correos electrónicos que mandó a sus amigos en Chile durante su estadía en la costa adriática, en el verano, mientras terminaba de cuadrar la organización del lanzamiento de cuatrocientos kilos en poemas de autores chilenos y croatas en mitad de la calle principal de la ciudad vieja.