Después de esta lectura celebro a las (mis) tías que cargan las historias de las abuelas que idolatramos y las madres que condenamos pero que, igual que todas nosotras, solo eran humanas. Para sanar el linaje hay que contar historias.
Cuenta una historia importante (la de las mujeres que se rebelan contra las reglas impuestas por una sociedad machista) en una era importante (el desarrollo industrial de Puerto Rico). Tan solo por eso es un libro que merece existir, que podría añadir valor a la literatura puertorriqueña porque no me vienen muchos más a la mente. Pero no estoy muy seguro de que en su forma actual lo logre.
La autora narra en primera persona la historia de su familia, pero nunca decide qué voz quiere hacer brillar, la suya o la de los personajes. Junta jerga del campo con palabras de domingo que chocan con demasiada violencia fonética, repite en voz propia lo que ya dijo un personaje y lo mismo del revés, la narración se mueve rápido pero las repeticiones de ideas, frases y eventos la detienen en seco. Carmen aún no encuentra su estilo, pero no la culpo, pues esa dirección la debía asumir la editorial. En PR parece haber un trend de casas publicadoras que olvidan su papel principal como editoras a pesar de llevarlo en su nombre: conocer el texto que publica y darle forma. Falta revisar, expandir algunas escenas y cortar otras, traer cohesión a la voz narrativa y a los personajes (quienes cambian de acento más seguido de lo que Curra cambia de vida), eliminar el montón de muletillas, llevar una investigación (ni tan extensa) para incluir un poco de veracidad histórica….
En fin, La transgresora… es una historia de interés sobre una mujer puertorriqueña (o dos o tres) que se atreve a salir del molde impuesto por los hombres y la época. La terminas con ganas de festejar a tus tías, tus abuelas, tu madre y las demás mujeres que vivieron en una época bastante distinta a la nuestra tan solo por existir. Yo habría deseado celebrar cada una de las insolencias de Curra, cada momento de determinación, pero la baja calidad narrativa, carente de un editor, me distraía demasiado.