No esperaba que me gustara, pero está muy bien escrito. Creo que cuenta de forma muy sensible lo que es una enfermedad crónica y la peregrinación de médicos y hospitales, primero buscando un diagnóstico y luego una cura que aún no existe, días enteros siendo un cuerpo doliente que trasladan medio desnudo de una prueba a otra. Me enterneció que, entre tanto dolor, estuviera agradecida a quienes la cuidaban, porque a veces la gente que sufre mucho no trata bien a sus cuidadores.
La vida nos puede cambiar de forma inesperada. Y no para bien. Nadie está a salvo. Un día estás de viaje, de reencuentro con amigos, disfrutando, y al otro te cuesta levantarte de la cama, el cuerpo te pesa, el gesto más común requiere un esfuerzo mastodóntico, te ahogas, se te nubla la vista, no llegas a cruzar un pasillo. Al principio parece que se trata de una simple bajada de tensión, de un buen “trancazo”, es lo que dicen los médicos. Descansas, te dan el alta, vuelves al trabajo y los síntomas persisten. Lo peor está por venir. Es el principio de una nueva etapa que te costará aceptar. El inicio de una nueva vida. El fin de otra, que dabas por sentado, continuaría. Así arranca la primera novela de Teresa Álvarez. Reseña completa en http://canal-l.blogspot.com/