Un libro que le ayudará a renovar su ministerio de predicación, añadiendo frescura y viveza a sus sermones. Un éxito de ventas en inglés ahora disponible en español.
Un libro lleno de lecciones sobre cómo predicar llenos del Espíritu Santo, pero también cómo buscar un balance de la vida para disfrutar la familia, el aportar al cuerpo de Cristo y vivir siendo auténticos.
El libro está demasiado BIEN escrito, la historia está hilada muy bonito, y creo que eso hace que sea un libro recomendado.
Recordando que aunque los seres humanos somos los mensajeros, los carteros (pues el mensaje es de Dios), debemos usar nuestras personalidades, sonrisas, carisma, ilustraciones (ejemplos) y hacerlo sencillo de entender, no "jamonearnos" diciendo "mira cuánto sé de teología", sino siendo humildes, y también inteligentes para que los mensajes lleguen al blanco: al corazón de cada persona.
Un libro con pocos conceptos frescos pero presentado de una forma diferente y refrescante. El libro se siente diferente a los demás que tratan este mismo tema pero puede resultar un poco cansado leer la historia de fondo para poder llegar a descubrir algunos conceptos.
Me hubiera gustado que fuera más extenso en algunas partes prácticas del sermón, sin embargo, establece la prioridad de la predicación. Es uno de los mejores libros sobre predicación
Uno de los mejores libros sobre homilética que he leído. Aunque no profundiza en conceptos avanzados sobre la preparación de sermones, es una excelente introducción al tema. La manera en que los principios se explican a través del desarrollo de la historia es simplemente fenomenal, lo que lo hace no solo informativo, sino también cautivador.
Además, el libro es un llamado contundente al equilibrio en la vida pastoral. Nos recuerda la importancia de administrar bien nuestro tiempo para ser ministros efectivos, pero, sobre todo, buenos esposos y padres. Descuidar este balance, como lo enseña la biblia, es actuar peor que un incrédulo. Un libro imprescindible para quienes desean predicar con excelencia sin sacrificar lo más valioso después de Dios: la familia.
NO creí que este libro tuviera tanto que enseñarme. Me gustó mucho la forma en que el autor trabaja cada tema. Es un libro que recomiendo que cada predicador lea, y que más que leer, lo aplique a su ministerio.