En casa de Esther las cosas no van bien. Su padre ha sido acusado de un desfalco millonario y su madre es señalada como cómplice. Sin embargo, la joven duda que esto sea posible y se apoya sus amigos, que le repiten, como un mantra: «no creas nada hasta que lo sepas todo». Con su ayuda y acompañada de su perro guía, Esther trata de adelantarse al trabajo de los policías y descubre que los culpables… están más cerca de lo que imaginaba.
Una trama criminal en la que el trabajo en equipo y la lucha por esclarecer la verdad serán las claves principales para la resolución del caso.
Es la novela que he leído que posiblemente me haya gustado menos. Una historia fantástica, de unos narcotraficantes que son capturados gracias a la investigación de unos niños de 10 años, que se meten en un chalet a por pruebas , no son vistos... Encima la persona que se mete en la casa a conseguir más pistas es ciega y ni la ven...