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La trilogía de los milagros

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La osamenta de «La trilogía de los milagros» está formada por tres novelas cortas que con desbordado humor y sarcasmo infinito, giran alrededor de Dios, el hombre, la política y la corrupción.

La invención de Dios

¿Qué hacer cuando uno encuentra lo que no busca? Tras veinte años dedicados al estudio teológico intentando probar la existencia de Dios, Morganti, el párroco de Villa Lorenzetti, concluye que ha demostrado científicamente todo lo contrario: DIOS NO EXISTE. Aun así le da una última oportunidad para demostrar que no es un invento del hombre, un ultimátum de 72 horas en las que tendrá que obrar un milagro: «Sí, el de los panes estaría bien… o el de las Bodas de Caná sería lindo, el del vino». Mientras el reloj descuenta horas, Morganti, ayudado por el Nuevo Frente Teológico de Liberación, ocupa la todavía no inaugurada Catedral de Villa Lorenzetti a la espera de que se cumpla el plazo. El intendente Carlos Suárez, con un ojo en el pueblo y otro en su carrera política, tendrá que hacer equilibrios a través de la repentina locura del párroco, la iglesia católica y la cambiante opinión pública. Así nace La invención de Dios, una hilarante sátira teo-política.
«La invención de Dios, una historia que pretende, antes que nada, entretener y hacer reír y, por ahí si después al lector le parece, reflexionar un poco sobre algunos temas relacionados con la conflictividad social, algunas formas de hacer política y el vínculo entre los hombres y ese Dios escurridizo tan poco afecto a dar la cara». Santiago Ambao

La última joda de Rinaldi

Rinaldi es gafe, mufa, cenizo… un rigor matemático regía la fatalidad de su influencia: en donde asomaba la jeta, las cosas salían mal, donde metía la mano acontecía una tragedia. Estaba demostrado, en serio, los muchachos habían sacado estadísticas minuciosas, sus conclusiones, rotundas.
Valdepietro está apunto de cerrar el negocio más importante de su carrera, es sencillo, los uruguayos eran buenos clientes, solo había que viajar a Tucumán. Su jefe le asigna como compañero a Rinaldi, ahí palmó la historia. No tarda en desbordarse el fatal influjo del cenizo: el tren se avería en mitad del desierto, la empresa ferroviaria entra en quiebra y en el gobierno central argentino hay tal quilombo que muchos temen que el país se rompa. El paso de las horas, la falta de agua y la casual presencia de un numeroso grupo religioso que se dirigía a una convención en Tucumán, divide el tren en dos bandos: la delegación de curas dogmatizados y una avanzada de neopostroskos optimistas. Sarcasmo, humor, política y moral en una lucha por controlar el nuevo orden mundial desde un tren varado en el desierto.
«Y por más raro que parezca, algo así pasó hace no tanto, en nuestro querido norte. La batida entre los auspiciantes de un regreso al oscurantismo medieval y los adalides de la construcción del hombre nuevo fue eclipsada por un país que parecía desgajarse. Pero merecía que alguien la rescatase, y por eso la cuento en La última joda de Rinaldi.» Santiago Ambao.

Un milagro al revés

Florindo Saucedo es un pueblo al que le dieron el rango de municipio por descuido. Algún paisano que trabajaba como asesor de un diputado retocó un proyecto de ley y claro, con más de cien municipios, se coló. Se ve que los diputados votaron sin leer el detalle. Cosas que pasan, pero tampoco cambió demasiado el panorama, Florindo Saucedo siempre estuvo relegado. Bueno, hasta que el gobierno promulgó una ley de salud mental. Ahí se dio la vuelta la tortilla. El proyecto proponía facilitar dos millones de pesos para la construcción de un hospital psiquiátrico y una subvención anual por cada internado. El tema era que, según la Ley de Descentralización de Sanidad Mental, la subvención debía invertirse en la construcción de un hospital psiquiátrico. Y les surgió una controversia: en Florindo Saucedo no tenían locos. Ni uno. ¿Me lo pueden creer? Bueno, ninguno que valiera la pena encerrar, a Álvarez le había saltado la térmica después del último mundial, pero lo cuidaban entre todos.
Ahí el intendente Arriaga, con más dudas que certezas, acepta inscribir en las listas de trastornados que se envían al ministerio a ciudadanos sanos…

236 pages, Paperback

Published September 11, 2024

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About the author

Santiago Ambao

11 books4 followers
Escritor argentino, Santiago Ambao resultó finalista del Premio de Narrativa Caja Madrid en 2005 por La peste peor.

En 2009 Burocracia obtuvo el Premio Joven de Narrativa 2009 de la Universidad Complutense de Madrid.

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Displaying 1 - 7 of 7 reviews
Profile Image for Rubén Sarabia Jofre.
223 reviews29 followers
February 11, 2025
Hoy me he sentado en el sofá a escribir sobre "La Trilogía de los Milagros" de Santiago Ambao, tres de las novelas más populares del escritor argentino y qué, aunque son bastante breves, desprenden una enorme grandeza, además de un sarcasmo y un humor negro impresionante, tratando temas que orbitan alrededor del mundo en el que vivimos, de la clase política, de la salud mental o de Dios.

En general es un conjunto de relatos delirantes que nos va a llevar en volandas hacia la risa y el disfrute que provoca el hecho de tener un libro original y jugoso entre las manos. Un libro que trata temas que preocupan a la sociedad y que se abordan de una manera muy original. Ambao nos ofrece un viaje literario y reflexivo repleto de todo un conjunto de palabras que recogen y demuestran su enorme talento como escritor.

Me han gustado mucho los dos primeros relatos, desternillante el primero, por momentos no podía parar de reír, de sentir esa locura impregnada en una lucha de fe por demostrar algo en lo que se cree o no se cree. Un relato divertido y sin narrador, explicado mediante mensajes, correos electrónicos o comunicados de prensa que te van a llevar de la mano a un final deslumbrante y que me ha parecido especial. El segundo también está muy bien, pero es un relato mucho más denso, sin diálogos, pero igual de divertido, aunque algo más dramático en su contexto, relatando el drama social de una Argentina menesterosa.

Para acabar, el tercer relato es igual de denso, incluso mucho más que el anterior, pero es un relato especial y jocoso centrado en los problemas de salud mental, y que nos va a llevar a un pueblo argentino pequeño y descuidado por las asociaciones que ofrecen por ley subvenciones por cada uno de esos enfermos mentales en Argentina.
En su conjunto, "La Trilogía de los Milagros" es un libro que he disfrutado mucho y que recomiendo sí buscas leer cosas distintas y que miren al mundo de otra manera. Yo me he reído muchísimo, lo he disfrutado y ha conseguido mantenerme en desconexión total. ¿No es este uno de los grandes valores de la lectura?

Finalmente, quiero agradecer la posibilidad de colaboración que me han brindado desde la Editorial Calla Canalla. ¡Muchas gracias!

Un placer enorme y hasta la próxima.
NOTA: 8/10
Profile Image for Jorge Morcillo.
Author 5 books73 followers
September 16, 2024
La nueva entrega de la Editorial Calla Canalla recupera tres novelas cortas del escritor argentino Santiago Ambao. En concreto son La invención de Dios, La última joda de Rinaldi y Un milagro al revés. La trilogía de los milagros es el título que los engloba y recopila, y ya veremos que no es un título elegido al azar. Al parecer, según tengo entendido, se editaron en Chile hace ya algunos años, y es que este autor, que vivió en España una década, parece haber sufrido una auténtica diáspora con sus libros pues han aparecido editados tanto Chile como en Argentina y España. Más allá de los azares de edición no lo conocía y este ha sido el primer libro suyo que he leído. 

Comenzando por La invención de Dios lo primero que me ha llamado la atención es el sarcasmo y el ritmo trepidante. La narración es muy directa y las diferentes sucesiones de diálogos, emails, noticias de prensa, comunicados y faxes contribuyen a ese ritmo. La historia no tiene desperdicio: un grupo de curas de Villa Lorenzetti dejan de creer en la existencia de Dios y ocupan la catedral que se iba a inaugurar en unos días. Hacen comunicados y asambleas, repelen los intentos de desalojo de la policía, secuestran al cardenal y lanzan un ultimátum a Dios para que hago acto de presencia. 

Sí, todo eso que les cuento y mucho más. Y solo en unas pocas páginas y con un humor desbordante y muy inteligente. De esas narraciones que entre líneas te están hablando de muchas cosas más; que convierte todo en una sátira y que muestran las diferentes falsedades sociales y sistémicas en las que nos apoyamos. 

"No creo en Dios, y menos en que sea el padre del cielo y de la tierra, no creo en Jesucristo su único hijo ni en la santidad de la Iglesia Católica ni en la comunión de los santos ni en los pecados ni en el perdón de los pecados ni en la vida eterna ni en ninguna de esas pavadas que de chicos nos enseñaron para manipular nuestras consciencias e inculcarnos una culpa inexistente, cuya única finalidad es subordinarnos a la superestructura". 

Son las declaraciones que los curas insurrectos han impreso en unos papelitos para los vecinos de la localidad, los cuales comienzan a apoyar de manera masiva a "los ocupas de la catedral".  

Pudiese pensarse que estamos ante un texto meramente provocador y en una dirección muy concreta pero no es del todo así. Esto puede leerlo cualquier persona con cualquier convicción religiosa y, en realidad, reparte estopa para todas las partes. Quizá en estos tiempos no estamos muy acostumbrados a movimientos heréticos dentro del seno de la iglesia, pero durante muchos siglos fue una constante, y la autoridad eclesiástica fue muy cuestionada durante muchos siglos. Basta pasearse por el sur de Francia y saber un poco de historia para darse cuenta de los tremendos conflictos que se originaron, con represiones, batallas, asedios y matanzas indiscriminadas. 

Para no desmenuzar lo que ocurre en esta singular obra tan solo diré que durante su lectura me preguntaba cómo iba el autor a resolver el embrollo de la presencia o no de Dios con el ultimátum lanzado, que eso (literariamente hablando) no iba a ser sencillo. Yo suponía que iba a ir por una dirección; pero la verdad es que me sorprendió y tomó por otra que no me había imaginado. 

Llegamos así La última joda de Rinaldi, que es otra novela corta y no menos sorprendente que la anterior. Nos situamos en un viaje de negocios en tren en el que varios personajes se desplazan hacia Tucumán. A Valdeprieto le asignan a Rinaldi, un individuo que parece que "está maldito" y que atrae la mala suerte, y no sabemos si, por cosas del azar o porque en realidad es un auténtico gafe, la mala suerte se va cebando con los viajeros y la empresa de trenes quiebra, el gobierno argentino desaparece o colapsa, el tren se estropea, y los viajeros se dividen en dos bandos antagónicos y enfrentados entre sí.  

Aquí el azar y la fatalidad zarandean a los personajes y los convierte en “trapos”, como si todos los planes para la sociedad o para el futuro (la consecución de ese negocio con los uruguayos que nunca se consuma) estuviese en manos de una concatenación de casualidades tan precaria y arbitraria que todo resultase muy frágil. Desde luego que también puede verse en clave social y política, sobre todo ese enfrentamiento entre los diferentes dos grupos de viajeros que nace del tren accidentado. 

Veamos esa concatenación de casualidades fatales:  

"En ese momento, Valdeprieto comprendió que aquella larga cadena de mínimas fatalidades que lo llevaban hasta ese vagón de clase turista no habían sido fruto del azar. Su auto se había roto dos días antes, por entonces no le importó porque pensaba viajar en avión. Pero una huelga de pilotos trastocó los planes. La secretaria buscó algún billete en micro, al menos un viaje en coche-cama sería soportable. Pero había una convención religiosa bastante importante en Tucumán, un congreso de curas o algo así, creyó recordar, y los pasajes estaban agotados". 

Ese grupo de curas y monjas que viajan formaron uno de los bandos en el tren accidentado. Aquí también hay una inmersión muy inteligente entre las relaciones de poder y las ritualidades; entre la desaparición del estado y que todo en nuestro universo está supeditado a la supervivencia. 

Situémonos, el tren ya está accidentado: 

"No irían por ellos debían rebuscársela por sí solos. Valdeprieto reflexionó en silencio. La rubia y el petiso caminaron otra vez hacia la puerta. Antes de que salieran, Valprieto dijo que aun cuando la empresa hubiera quebrado, alguien debería hacer algo. El estado, por ejemplo. 

La rubia lo miró por primera vez con ternura. Sus facciones se ablandaron, casi se le dibujó una sonrisa. Se le notaba más por unos pequeños hoyitos en sus mejillas que por un movimiento de sus labios. Pero la expresión era inequívoca, y Valdeprieto sintió un placer vago. 

—Es que ya no hay estado —dijo la rubia". 

De todo esto puede extraerse la metáfora que los argentinos están solos en su lucha por la supervivencia y en medio de una lucha fratricida entre dos bandos irreconciliables. Quizá habría que elevarse un poco desde esa visión local y extrapolarla a otras latitudes y continentes, porque no deja de ser algo que se produce a diferentes escalas en otras partes del mundo.  

Es igual, cada uno puede interpretarlo como quiera y la sutileza y la inteligencia de Ambao construye todo un sistema de fallas internas que van emergiendo conforme se va avanzando en la lectura. 

No quiero pasar por alto algo que me ha gustado muchísimo: su capacidad narrativa para en unas pocas frases saber captar el caos de la situación y las diferentes y plurales ópticas que están sucediendo en un mismo espacio. Fijaros en la cantidad de cosas que están pasando en unas pocas líneas. Leed lentos: 

"El resto asintió. Valdepietro volvió a mirar su reloj. El petiso le preguntó con mal tono por qué no asentía. Valdeprieto se excusó, se había distraído. La rubia de ojos grandes le exigió atención, no querían tibios sino activistas valientes. Valdeprieto dijo “bueno”. 

La mujer que hablaba y fumaba al mismo tiempo propuso formar tres subcomisiones para elaborar las propuestas. No se mostraba interesado. El tipo alto y flaco lo vigilaba con desconfianza. Valdeprieto miraba a la pelirroja. Ella estaba en otra subcomisión, parecía cada vez más a gusto en aquel ambiente. Valdeprieto empezó a hacerse la idea de que debía resignarse. Ya habría perdido el contrato. Se disculpó y bajó del tren. El tipo alto y flaco lo siguió con la mirada". 

Es todo un cosmos. Y encima en un espacio muy reducido: un tren. 

Y así llegamos a la última novela corta incluida en La trilogía de los milagros: Un milagro al revés. 

Otra muestra más de sátira desternillante. Nos situamos en un pequeño pueblo, Florindo Saucedo. Esa es una constante de estas tres novelas cortas: ninguna sucede ni en Buenos Aires ni en su periferia, ya sea en metáfora o citadas de una manera realista. Ahí en ese pueblo asistiremos a la confesión del intendente (lo que aquí sería el alcalde) y este nos irá desgranando una historia tremenda de corrupción, burocracia y hospitales. 

Resulta que el Gobierno Central ofrece una ayuda estatal para los municipios que quieran implantar un hospital psiquiátrico. En Florindo Saucedo, municipio con alrededor de 2000 habitantes, piensan que hospital psiquiátrico no necesitan pero que hospital sí, y camuflan la petición solicitando la inversión para un supuesto hospital psiquiátrico que no será tal. 

Poco a poco la burocracia irá exigiendo mayor entrega del pueblo y sus habitantes. Primero les piden una relación de las personas con problemas mentales ingresadas, y en el pueblo comienzan a solicitar la ayuda de sus convencimos para poner los nombres y actuar como locos en una eventual visita de inspección. Al comprobar que la Dirección de Sanidad Mental ingresa más dinero según la cantidad de locos que se refiera, pues en el pueblo creen que ese es el momento de liberarse de las ataduras restrictivas y lograr un gran desarrollo económico. Vamos, que el pueblo entero acaba actuando de locos con todo un sistema implantado de vigilancia colectiva, ensayos y demostraciones semanales y a diario. Una locura al revés.  

Una novela corta que provoca muchas risas. 

"La cuestión es que a los concejales y a mí nos sorprendió toda esa plata junta. Por primera vez se acordaban de nosotros. Yo no sé si por alguna voltereta de la burocracia o sí de nuevo algún paisano metió mano allá, o qué, pero la guita estaba en el banco. Mucha guita, sí. Nos pusimos a hacer cuentas: nos alcanzaba para un hospital, uno no demasiado grande, pero digno. El tema era que, según la ley, la subvención debía invertirse en la construcción de un hospital psiquiátrico. Y nos surgía una controversia: en Florindo Saucedo no teníamos locos. Ni uno. ¿Me lo puedo creer? Bueno, ninguno que valiera la pena encerrar". 

O: 

"Una economía de medios extraordinaria. Porque un mes después de enviar la lista al Ministerio de Sanidad, desde la Gobernación nos giraron treinta y ocho mil cuatrocientos pesos. Figúrese nuestra sorpresa y nuestra alegría. Y un importe igual sería girado mensualmente. Y es que, abrumados por la urgencia, habíamos pasado por alto que de la Gobernación nos solicitaban la lista de locos porque sí sino porque según la bendita ley de Descentralización de Sanidad Mental, a los municipios les correspondía una subversión por cada internado. Y por treinta y dos locos correspondía esa extraordinaria cifra: treinta y ocho mil cuatrocientos pesos". 

Pronto no serán treinta dos ciudadanos haciendo de locos, sino muchos más. A más locos registrados más dinero. La cosa se va a ir complicando. Y hasta ahí puedo decir...  

Las tres novelas cortas son muy homogéneas en cuanto a calidad. Quizá las que provoquen más sonrisas sean la primera y la última, pero la segunda me parece muy enigmática y aporta una densidad más estilística. En todo caso las tres están muy bien y muestran a un escritor muy versátil y con un mensaje mucho más potente que el que pueda desprenderse de una lectura lineal. Hay mucho sarcasmo. Mucha burocracia surrealista. Mucha metáfora social y política. En el fondo lo que hace es aflorar algo de nuestro caos cotidiano y vital, y como creo que escribí anteriormente esto no solo se circunscribe a las complejas y tempestuosas circunstancias de Argentina, sino de todo nuestro mundo.

En resumen, buena literatura. 

Si el humor y el sarcasmo fuesen pruebas irrefutables de la existencia de inteligencia en el planeta Tierra, Santiago Ambao tiene que ser un ser humano muy inteligente. Su literatura lo es. 

Hasta otra.
Profile Image for Chuspaixonporler.
144 reviews4 followers
March 12, 2025
⛪️𝐋𝐚 𝐓𝐫𝐢𝐥𝐨𝐠𝐢́𝐚 𝐃𝐞 𝐋𝐨𝐬 𝐌𝐢𝐥𝐚𝐠𝐫𝐨𝐬 está compuesto por tres relatos: La invención de Diós, en el que un grupo de sacerdotes encabezados por el párroco Morgant secuestran una catedral arguyendo que Dios no existe. La último joda de Rinaldi, donde un tren que se ha quedado parado en medio del desierto desata una curiosa batalla. Y Un milagro al revés, en el que un pueblo se declara falto de cordura atraído por sustanciosas subvenciones.

⛪️De los tres, me quedo sin duda con el primero ya que ha sido el que más me ha divertido y sorprendido por su original estructura es La invención de Dios. Los otros dos están bien pero quizás no les he pillado de todo el punto.

Además de la religión aborda otros temas como la política, el poder, el hombre y la corrupción y conjugan el ingenio con un agudo sentido del humor.

Este libro es ideal para cuando busques una lectura diferente, de desconexión entre lecturas más densas y que no requieran de mucho tiempo de lectura. 
108 reviews1 follower
September 23, 2024
Tres novelas cortas a cada cual mejor. Me he reído muchísimo y me ha gustado mucho el estilo de escritura del autor, al cual no conocía. Muy recomendable.
Profile Image for Rubén.
119 reviews5 followers
December 2, 2024
"Si Dios Nuestro Santísimo Señor se quiere manifestar, que lo haga. Tiene setenta y dos horas”.

‘La trilogía de los milagros’ ha sido mi primera toma de contacto con el escritor y guionista argentino Santiago Ambao, y no ha podido ser más satisfactoria. En esta triada de relatos o novelas cortas editados por Calla Canalla, me he encontrado a un autor irónico, sarcástico, con un gran sentido del humor que ha resonado mucho con el mío, una forma de tratar los temas que transita en el espacio en el que el realismo, la fantasía y el absurdo se dan la mano, y una crítica social demoledora a la Argentina de principios de siglo. 

• ‘La invención de Dios’: Tras más de dos décadas de trabajo exhaustivo, el padre Edmundo Morganti ha podido demostrar mediante método científico la imposibilidad matemática de que Dios exista. Y para darle la oportunidad de demostrar que no está en lo cierto, le concede 72 horas para que aparezca y obre un milagro. Desde este punto de partida, Ambao desarrolla una historia loca que me ha hecho reír a carcajadas, entre el párroco y su Nuevo Frente Teológico de Liberación, que ocupan la no inaugurada Catedral del pueblo, Villa Lorenzetti, y el intendente de la localidad, que tiene que hacer equilibrismos para que el asunto no se le vaya de las manos, preocupado, especialmente, porque el escándalo trascienda y afecte a su carrera política. Una sátira teológica y política en la que Ambao sorprende con un gran despliegue de recursos narrativos. Es el único de los tres relatos en los que el narrador no existe, sino que la trama se desarrolla de forma autónoma en base a diálogos casi teatrales, emails, noticias y entrevistas en prensa, comunicados… e incluso faxes. Una novelita prodigiosa tanto en el fondo como en la forma, que nos dejará en shock con un final apoteósico, y que inevitablemente nos lleva a reflexionar sobre la construcción de las creencias y el poder de las religiones. 

• ‘La última joda de Rinaldi’. Valdepietro es enviado a Tucumán a cerrar uno de los contratos más importantes para él y para su empresa. Su jefe le asigna como compañero a Rinaldi, haciendo caso omiso a todos los rumores que indican que es gafe. Muy gafe. Un gafe de campeonato. La fatalidad que rodea siempre a Rinaldi queda patente en el momento en que el tren que les lleva a Tucumán se avería dejando a los pasajeros abandonados en pleno desierto, sin posibilidad de que venga nadie a repararlo, al tiempo que el gobierno argentino está colapsando. En esta situación de cataclismo, en el tren se forman dos facciones, una oscurantista formada por curas y monjas dogmatizados, y otra de carácter más liberal, abanderada de la construcción del hombre nuevo. Esta lucha política y moral de dos formas de entender y construir la pequeña sociedad que están obligados a crear en el tren toma una nueva dimensión cuando el lector la extrapola a la Argentina en crisis y al debate sobre el nuevo modelo social que debe regir el país.

• ‘Un milagro al revés’. Este ha sido el relato con el que más me he reído, y es que el argumento no es para menos. Resulta que en Argentina se promulga una ley que subvenciona a los municipios por cada uno de sus enfermos mentales. Florindo Saucedo, un pueblo de interior desamparado y olvidado por parte de las administraciones, decide dar de alta como locos a una parte de la población, para obtener unas subvenciones que le vienen de perlas para su funcionamiento corriente. Pero el dinero parece que nunca es suficiente y cada vez son más los ciudadanos que pasan a engrosar esa lista de personas con problemas mentales, hasta que prácticamente toda la población es declarada insana y en el pueblo cuesta ya distinguir quien está cuerdo y quién sólo lo finge. A través del relato del intendente del municipio a dos funcionarios llegados desde la capital, Ambao teje una sátira absurda y surrealista que funciona como un dardo para denunciar el abandono endémico de aquellas localidades alejadas de los centros de poder, al tiempo que toca temas como la corrupción o la conflictividad laboral.
Profile Image for Pedro.
Author 6 books96 followers
December 15, 2024
Hace unos años leí 36 y metros. El resultado no puedo decir que no fuese satisfactorio. Contaba con ideas muy interesantes. Ambao escribe bien. Sin embargo, no dejó huella en mí: ese veneno que nos inoculan algunos libros de adentrarnos en los parajes del resto de sus obras. Me gustó y pasó de largo. Un libro más.

La sensación es radicalmente diferente en la Trilogía de los milagros. Se trata de una obra que desde los primeros pasajes genera en el lector el ánimo no solo de terminar la obra y encontrar algún gemelo perdido en su bibliografía, sino en escarbar en el propio autor; conocer quién es capaz de alcanzar semejante grado de inteligencia y mala leche.

Y es que estos dos aspectos son los que dominan y predominan en las tres historias que componen la trilogía. Una fina inteligencia puesta al servicio de una mente perversa que nos hará reír y maldecir al mismo tiempo cómo ha podido escribir ese libro que todos quisiéramos firmar. A lo largo de sus páginas me he sentido como en la silla del cine cuando soltaba carcajadas con Relatos Salvajes, la desternillante cinta de Damián Szifrón.

La primera de las historias de las que está compuesta la trilogía es una pequeña joya de muchos quilates. La invención de dios parte de un cambio del paradigma. Un sacerdote cree haber encontrado la explicación científica a la no existencia de dios, justo cuando trataba de demostrar precisamente lo contrario. Su deseo de desmontar la extensión de la creencia choca de forma frontal con las pretensiones del alcalde del municipio, ateo, pero responsable de la construcción de una catedral. A lo largo de las páginas asistiremos a un debate que cuenta con todos los elementos que una buena historia requiere en una trama que desarrolla su narración a golpe de correo electrónico y recortes de periódico. De lo mejor que he leído este año.

La última joda de Rinaldi cambia de registro. Regresa al canon narrativo de la tercera persona. La historia, sin embargo, cuenta con los elementos principales de la anterior. Repite la inteligencia, la mordacidad, el humor negro. Un tren varado en el desierto. Un contexto distópico. De nuevo se ponen en contraposición posturas de difícil encaje: por un lado, el racionalismo contra el oscurantismo. De nuevo, las contradicciones predominan en la actitud vital de los personajes dotándolos de una humanidad y verosimilitud pasmosas.

El último de los textos tiene como título Un milagro al revés. Quizá, aunque todos tengan elementos de la narrativa kafkiana, es donde más destacan. A fin de resolver un conflicto burocrático, un pueblo debe simular la falta de cordura generalizada. Este hecho se les va de las manos a los promotores locales propiciando de nuevo la confrontación y conflicto de elementos antagónicos como son la cordura y la falta de ésta.
Cuando uno lee la Trilogía de los milagros no puede más que reconocer el talento de un autor en un momento extraordinario de gracia.
Profile Image for Ana.
609 reviews58 followers
December 23, 2024
Nota: 5 sobre 5

Premisa:
Tres relatos mordaces, hilarantes e inteligentísimos que exponen a reflexión temas tan interesantes como la práctica de la religión católica y la fe que la respalda, la organización política de la sociedad (tomando como referente la situación concreta de Argentina) y la medicalización y estigmatización de la salud mental, entre otros.

Opinión:
Mis expectativas han sido rebasadas con elegancia pero sin posibilidad de debate. Y no puedo decir que las tuviese bajas a tenor de las reseñas leídas y las opiniones vertidas sobre esta genialidad. Pues imaginad, haceos a la idea de la pequeña joya que he tenido entre manos estos días.

Esperaba encontrar risa, y efectivamente, ha sido una gran compañera de partida. Lo mejor es que no ha sido una risa fácil y abrupta (que también es bienvenida, ojo). Ha sido un desternillarse desde las entrañas, un humor contextual y fundamentado, llegado desde lo absurdo e hilarante de una situación social dada la vuelta porque se comprende desde dentro. 

Para poder poner algo patas arriba de una forma sutil y coherente hay que haber reflexionado mucho sobre ello y haber digerido todas las posibles circunstancias que llevan a que suceda o que pueden surgir desde ese punto de partida. Y en este caso, Ambao hace una demostración, sin petulancia pero con inevitable facilidad, de algunas de las vicisitudes y recovecos más intrincados de nuestra sociedad actual.

Y no solo queda aquí sino que, encima, utiliza diferentes recursos narrativos para acoplarse a la semántica del discurso. Con un lenguaje directo, desvergonzado y a bocajarro hace que las palabras vibren y que sean a la vez pequeños puñales propulsados con un objetivo programado desde la distancia. Como bien se dice: a buen entendedor pocas palabras bastan. Ambao se encarga de sembrar y los lectores tienen la labor de tener la tierra fértil ya trabajada.

Qué más se puede decir. He disfrutado como una niña pequeña. De hecho, he atesorado los momentos para adentrarme en la estructura cerebral de Santiago. Desde el momento en que lo comencé supe que el flechazo se había fraguado y que iba a ser un lugar seguro, divertido y estimulante. Qué rabia me da haberlo terminado. Querría haber tenido muchos relatos más para acompañarme. Pero bueno, vamos a dar tiempo al tiempo.
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