Aunque esté anticuado, el libro de Molho es un buen primer acercamiento a lo que llamamos "picaresca". A pesar, resulta criticable en algunos aspectos:
- Picaño no es exactamente pícaro, puesto que el pícaro es un subtipo dentro de ese imaginario del Hampa o el lumpenproletariado. El pícaro, por otro lado, sí que es, como bien afirma, un personaje proteico, hasta el punto que hace un perfecto masking o encubrimiento cuando le es necesario, no sólo haciendo roles propios del picaño, sino otros, nobles o burgueses. En realidad habría que hablar muy extensamente de la cuestión. El pícaro es un antihéroe convertido en burla y mitificado también como en un seudohéroe. Los picaños no comparten siempre su sicología, otra cuestión para luego... Los pícaros, como el resto de la picaña, hace de todo y puede ser prostituta o tahúr, y eso no lo deshace como pícaro, ya que el pícaro es una construcción del mismo mundo de la picaña. Ser vagabundo no es per se ser un pícaro, aunque se asemejen a veces en el mundo voluble del lumpen o la pobreza. Acierta, en cambio, en la metamorfosis que se da en aplicar pícaro y picaresco a todo este mundillo. Es más, en la época picaral es lo relativo al pícaro, y podríamos hablar de picaral y de picaresco como el mundo que lo rodea, sinónimo ya de lo picaño... El término, al final, de pícaro o picaresco se ha generalizado a la delincuencia, incluso fuera de la pobreza, de la cual estuvo ligado... - Aunque si bien es cierto que la ensayística, la literatura sobre la pobreza, no tiene que ver en nada formalmente, sí que hay una conexión evidente, que influye en la novelística picaresca. La separación no es tajante para Molho (p. 20, "No existe comparación posible entre esta literatura marginal y la novela picaresca española que sin embargo entronca con aquélla y de la que llegado el caso sabe acordarse") , sí que es matizable la influencia, que parece mucha, sobre todo por la aporofobia que hay detrás y las contradicciones ya propias de un Antiguo Régimen influido por el capitalismo. Es largo el tema, pero no sólo hay emporofobia como habla Molho a veces, sino aporofobia al noble pobre y sin poder, como el escudero, el hidalgo, etc.
- Molho afirma que el pícaro es un hombre sin honor. Si bien es cierto que parece un individuo sin honra, habría que definir honor. En la época honor y honra eran lo mismo, pero por la ideosincracia sicológica del pícaro, éste resulta un deshonrado: su desarraigo a un lugar, familia o moral explicaría un sentido de honra antihonrada. Una clara desviación del código social. Pero si entendemos honor como orgullo, separado como anteriormente, un sentido popular que se conserva incluso hoy día entre las clases populares, el pícaro tiene un honor para sí, y lo demuestra con sus venganzas. ¿Eso significa que tiene honra? Desde mi punto de vista, no. Aunque quizás habría que matizar todo eso, el antihonorismo de Molho es interesante, precede a lo que yo ya veía en las novelas, pero sigue siendo matizable...
-El argumentario vilariano (P. Vilar) del irrealismo hispano está obsoleto por su teleología marxista.
En cambio aporta elementos que ya había visto, pero él antes ya lo hizo...
- La cuestión del destino marcadamente teleológico, que es condenar al pobre, al pícaro. El vicio es ligado por naturaleza, lo que es común al seudoargumentario científico del naturalismo decimonónico... El determinismo es clave en el análisis social también...
- La importancia del argumentario pronobiliario que pergeña casi todas o todas las novelas. Hay relación entre el deshonra y la aspiración nobiliaria, ya que de fondo están cuestiones como orígenes de los linajes aristocráticos, a veces no muy nobles...
- La existencia de novelas picarescas sin pícaro o no picarales. Los perros de Cervantes son picarales, pero al no ser humanos no encajan en un pícaro como tal. Marcoa de Obregón, en cambio, es un escudero seudoapicarescado o cuasiapicarescado...
- La existencia de dos objetivos de lectores: los poderosos, los leídos, y el vulgo.
- La cosificación quevediana del vulgo y las deshumanización en general, salvo para el personaje aristocrático. Aunque no única, es un buen ejemplo que se imita y que tiene precedentes como La pícara Justina.
-La cuestión antinobiliaria detrás del Lazarillo que no tienen las demás, precisamente por el llamado fracaso burgués de las Comunidades.